Opinión

REGISTRO AKÁSICO

Un ejemplo

Antonio Mosquera Aguilar

Antonio Mosquera Aguilar

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Antonio Mosquera

José Alberto Mujica Cordano, Pepe, para sus amigos, expresidente uruguayo, está en el país. Asiste al VI foro regional Esquipulas, organizado con fondos públicos y de muchas instituciones nacionales y extranjeras por Vinicio Cerezo Arévalo.

No se sabe bien la manera como el expresidente Cerezo consiguió que sean coorganizadores, tanto la oficina de Naciones Unidas del país y la Fundación Paz Global, presidida por Hyun Jin Preston Moon. Esta última actúa bajo el lema “Una familia bajo Dios”. En apariencia apoya el viaje de Pepe Mujica, declarado no creyente. Así, demuestra que acepta el relativismo teológico, en materia política. Ya lo dijo Enrique IV de Borbón cuando asumió el reino de Francia: “París bien vale una misa”. Lección a todos los candidatos del país, que terminan sus discursos con bendiciones, como si fueran vicarios divinos.

Sea como fuere, el uruguayo ha dicho que es un “guerrillero vegetariano”, en el sentido de que no devora a sus semejantes. En efecto, Mujica venció en elecciones primarias a cuatro líderes de corrientes políticas de izquierda en el seno del Frente Amplio. Al ganar la elección, integró el gabinete con esas corrientes políticas. Además, su principal rival, Danilo Astori, aceptó la Vicepresidencia. Magníficas lecciones a los soberbios izquierdosos del país, contrarios a las elecciones y que practican el ostracismo para el que se salga del guacal.

Lo dicho no quiere decir que Mujica sea infalible. Lo pudieron desinformar para que diga despropósitos sobre la situación nacional. No importa, pues no se mide. Dice lo que piensa. A veces se equivoca, pero es lo suficientemente recto para reconocerlo. Como la vez que, refiriéndose a Cristina de Kirchner, dijo: “Esa vieja es peor que el tuerto”, sin advertir que el micrófono estaba abierto. O cuando le reclamaron que dejaba sin castigo a marihuaneros, dijo: “Suficiente castigo es la drogadicción”.

Mujica se ha definido como “soy de los hombres que creen que lo mejor está siempre por venir”. No considera que la felicidad provenga del dinero. Jamás ha sido acusado de apropiación indebida. Honrado a carta cabal. Más todavía, un humilde servidor público que viaja en Volkswagen “cucaracha”. Las ensaladas provienen de hierbas que planta en su jardín. Sus ingresos en el cargo de Presidente los dedicó a mejorar la escuela de la zona donde vive.

Si el Presidente Otto Fernando Pérez Molina, un maniflojo y caradura, acepta la invitación que le gira Vinicio Cerezo, seguramente agradecerá que nadie, en especial el honrado Mujica, le retire el saludo. En el foro anterior dejó de saludar a dos expresidentes, uno era Álvaro Colom Caballeros, por puro berrinche contra este. Ahora, cualquiera excusaría que alguien lo desaire, pues todos saben que el 80% de la ciudadanía lo considera un defraudador del erario público. ¡Lástima que no hay maleducados entre los invitados!

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