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Prensa Libre

13/03/13 - 00:00 Opinión

UKEMIK NA’OJ

¡La verdad florece!

Es un logro paradigmático en la lucha contra la impunidad que el sistema de justicia haya ordenado la apertura de juicio contra el general retirado Efraín Ríos Montt. Durante su mandato, el Ejército eliminó físicamente a más de 400 comunidades mayoritariamente de origen maya, entre las que se registra la matanza de aproximadamente 1,771 maya ixil entre marzo de 1982 a agosto de 1983. Ríos Montt y sus colaboradores, sustentados en prejuicios racistas y sexistas, al definir al pueblo maya como vulnerable al comunismo e inmaduro respecto de los valores patrióticos,

FRANCISCA GóMEZ GRIJALVA

decidieron someterlo al “orden estatal”, arremetiéndolo militar y psicológicamente.

Muchas son las evidencias que prueban que Ríos Montt y sus principales colaboradores, son responsables por los delitos de genocidio y de deberes contra la humanidad durante el período de marzo de 1982 a agosto de 1983. Las investigaciones y peritajes relacionados a la matanza de las y los maya ixil, prueban que Ríos Montt, bajo el concepto de “enemigo interno” justificó e implantó políticas y acciones represivas contra el pueblo maya.

Innegable es que la política represiva implementada contra el pueblo maya bajo el mandato de Ríos Montt, se caracterizó por ser de exterminio, implicó quema de comunidades enteras, violaciones masivas contra mujeres sin importar que fueran niñas, ancianas y embarazadas. Las niñas y los niños también sentenciados como “enemigo interno”, sus vidas fueron segadas brutalmente por el Ejército, cuyos cuerpos fueron estrellados contra las piedras hasta que sus cráneos quedaran totalmente destrozados, a cientos de mujeres embarazadas les abrieron el vientre para arrancarles los fetos y despedazarlos.

La esclavitud sexual, fue otra atrocidad cometida contra las mujeres mayas en este periodo. El caso más representativo, es el testimonio de más de 20 mujeres maya q´eqchi´ que en el año 2012, denunciaron ante el Ministerio Público, cómo en el año de 1982 fueron sometidas a constantes y sistemáticas violaciones sexuales y psicológicas por parte del Ejército de Guatemala.

Estas mujeres, testificaron que en el destacamento militar Sepur Zarco ubicado entre los departamentos de Cobán e Izabal, durante aproximadamente 6 años fueron esclavizadas por el Ejército guatemalteco, fueron obligadas a cocinar y lavarle la ropa a los soldados; les inyectaron anticonceptivos para evitar embarazos, a las embarazadas les provocaron hemorragias y abortos.

En pocas palabras, este genocida con su lema no robo, no miento, no abuso; dirigió y ejecutó la política contrainsurgente más sanguinaria y violenta en Guatemala y América Latina.

Estos hechos atroces, confirman que hubo genocidio en Guatemala, sobre todo porque existió la intención premeditada de exterminar a muchas comunidades del Pueblo Maya. Y si no fue total, fue porque el mismo Estado sabía que necesitaba de la gente maya para sostenerse.

El juicio que se iniciará contra los generales retirados Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez, deja vislumbrar avances en materia de justicia, recuperación de la memoria histórica y lucha contra la impunidad.

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