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Opinión

MACROSCOPIO

En vez de flotante es lastre

Hace algunos meses, cuando alguien supuso que la deuda flotante quizás podría ser de Q3 mil millones, más de algún funcionario dijo que se estaba exagerando; ahora resulta que se habla ya de Q7 mil millones, aunque los resultados oficiales de una firma contratada no han sido revelados con detalle.

Humberto Preti

HUMBERTO PRETI

Aquí lo interesante no es el monto, sino cómo está repartido y quiénes son los responsables de tal deuda.

El vicepresidente Rafael Espada se mostró molesto por las presiones para que diera el informe con detalles, y se salió por la tangente diciendo que la deuda no solo era responsabilidad de este gobierno, sino que venía desde 1997. Además, aseguró que tal deuda es el resultado de emergencias por lo desastres naturales, pero no dijo nada de las deudas adquiridas por programas como Mi Familia Progresa, que estaba fuera de presupuesto y adquirió deudas en nombre del Estado de Guatemala. Lógicamente este gobierno, al quedarle solo una semana, no hará nada al respecto y le endosará el problema al entrante.

¿Qué se hará con los resultados de la auditoría? Lo más sano sería hacer otra investigación, pero forense, para determinar exactamente cantidades por dependencia, por obra, por compras, etcétera, y efectivamente determinar si estas se llevaron a cabo o solo fue el despojo al que ya estamos acostumbrados.

Por ejemplo, se dice que la Secretaría de la Paz debe más de Q160 millones. ¿Cómo será que llegó a un monto tan grande? ¿Se pasó de su presupuesto? ¿Qué compraron? Aquí han de estar metidos todos los pagos de buses y comidas para las movilizaciones de gente que se hicieron para presionar al Congreso para la aprobación del Presupuesto de la Nación.

Algunas de estas deudas, depende del resultado, van a ser responsabilidad únicamente del funcionario a cargo de la cartera, pues se adquirieron fuera de la Ley de Compras y de Contrataciones del Estado, y por supuesto, nunca las vimos en los desplegados de Guatecompras.

Para seguir con la fiesta, ahora sale un decreto por medio del cual ministros, viceministros y otros funcionarios gozarán de protección durante cinco años, con vehículos y guardaespaldas proporcionados por el Estado. Es increíble, por ejemplo, que en este gobierno hubo cuatro ministros de Gobernación y uno de ellos duró solo cuatro meses, y ahora se le protegerá por cinco años.

Lógicamente se sigue haciendo chinche y adquiriendo más deuda, sin importar que ya el Hospital Roosevelt no tiene medicamentos, que las carreteras están destrozadas y que hay escuelas que no van a tener techo para cuando venga el invierno.

Lógicamente la investigación tendrá resultados en los que deberíamos ver cómo está la eficiencia de los organismos encargados de la transparencia, de la denuncia de los actos de corrupción y de las entidades que dicen ser creadas para detener la impunidad.

Es algo increíble que el Estado jamás pudiera determinar la deuda flotante, no podía, o más bien no le convenía y tuvo que ser una firma foránea la que determinara el tamaño de la pantagruélica deuda.

Lo increíble es cómo las empresas acreedoras han soportado tanto tiempo y tan grandes montos; sin duda, ya con los anticipos cubrieron sus costos y hasta tuvieron ganancia, y muchas de ellas siguieron siendo proveedores del Estado, aunque no les pagaran los saldos.

Recordemos los precios de las jeringas, que salieron a luz hace algunos años, cuando lo que costaba en la calle un quetzal, al Estado se le vendía en 10; así quién no. No importa si quedan debiendo o no, ya la ganancia se obtuvo y hasta se dio la mordida, así que la deuda no tiene nada de flotante, sino más bien hunde, es un lastre.


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