Opinión

VENTANA

Vientos de cambio

Rita María Roesch

Rita María Roesch

Fui a Mérida, Yucatán, en febrero. Participé, por segunda vez, en el Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto (FLII) que organiza New Ventures, México. Este foro se enfoca en promover inversiones que sean rentables y que apoyan a los emprendedores dedicados a resolver problemas ambientales y sociales en las comunidades con familias en condiciones de pobreza y pobreza extrema, que carecen de vivienda, educación, salud y proyectos productivos.

Durante tres días, más de 400 participantes de diversos países asistimos a conferencias que sirvieron de punto de encuentro, de diálogo, entre los emprendedores y los inversionistas de impacto para intercambiar aprendizajes, para generar alianzas y afianzar negocios que crearán bienestar social y protegerán los ecosistemas naturales amenazados.

Gracias al FLII constaté que soplan nuevos vientos de cambio que perfilan una mentalidad diferente a nivel global. Bernardo Toro, filósofo, especialista en ética, de la fundación Avina, inspiró a la audiencia, puso el “tono”, con su ponencia magistral que versó sobre “El cuidado como el nuevo paradigma de la Inversión de Impacto”. Toro expresó enfáticamente que saber cuidar es un arte. Presentó algunas dimensiones de “el cuidar.” Principia con cuidarnos a nosotros mismos, física, mental y espiritualmente. Cuidar implica también cuidar a los “otros”, a los cercanos y a los lejanos. Cuidar a los extraños implica cuidar los bienes públicos que producen equidad y protegen a los otros (solidaridad). Cuidar significa aprender a realizar transacciones ganar-ganar (producir bienes éticos). Cuidar se traduce en proteger al planeta, llevando una vida más austera, con “ecoconciencia”.

El nuevo paradigma del “cuidar” contrasta con nuestro viejo paradigma del “descuido”, del materialismo voraz, de la mentalidad de creer que solo existimos nosotros y nuestros intereses personales. Por eso hemos obviado el entorno natural y a las comunidades humanas más desfavorecidas. “El cuidado no es una opción para la especie humana, aprendemos a cuidar o perecemos”, concluyó Toro.

Para que un nuevo paradigma permee la conciencia de la gente es necesario que una generación lo viva y lo promueva con el ejemplo. En el FLII, la mayoría de los participantes eran jóvenes emprendedores entre los 18 y los 35 años. Esta es la generación del presente y del futuro y se les conoce como los millennialls, la generación de este siglo. Estos jóvenes innovadores están creando nuevas empresas de impacto. Sólo en el Directorio de Productos y Servicios Sustentables de México, Las Páginas Verdes, refieren a más de cinco mil empresas que buscan cuidar el planeta a través de productos y servicios de bajo impacto ambiental. 

Este movimiento de inversiones sostenibles crece cada día más en América Latina. Guardo la esperanza de que estos vientos de cambio lleguen a Guatemala tan necesitada de cambiar el viejo paradigma del “descuido” y, en especial, de tener una nueva generación de jóvenes emprendedores decididos a luchar en contra de la pobreza y el deterioro ambiental.

P.D. Mañana 28 de marzo, a las 8.30 p.m, apague las luces, se llevará a cabo “la Hora del Planeta”. ¡Cuidamos lo que amamos!

clarinerormr@hotmail.com