Panacea natural

La fitoterapia es un mercado en crecimiento

Por Ana Lucía González Foto Álvaro Interiano

El uso de plantas con fines curativos es tan antiguo como el hombre mismo. Se tienen registros de que las culturas hindúes, chinas y egipcias las aplicaron, por ensayo y error, desde el 2700 a. C, según la página de la Asociación Naturista de Buenos Aires.

En la actualidad, por ejemplo, son ampliamente conocidas las propiedades del pericón para aliviar los dolores estomacales; del tilo y la valeriana como tranquilizantes, así como de cientos de plantas que desde los antiguos mayas han sido utilizadas para paliar enfermedades.

Hoy todo este conocimiento es el campo de acción de la fitoterapia o herbolaria, rama de la ciencia que estudia la utilización de las plantas y sus derivados con una finalidad terapéutica, ya sea para prevenir, aliviar o curar enfermedades, de acuerdo con el experto español Bernat Vanaclocha, de fitoterapia.net un sitio que cuenta con extensos estudios en este campo.

“Se busca mayor permeabilidad para reconocer los productos fitoterápicos y facilitar el registro de estos”, afirma el guatemalteco Armando Cáceres, químico biólogo e investigador y uno de los organizadores del I Congreso Centroamericano de Productos Naturales Medicinales, el cual se llevó a cabo la penúltima semana de abril en la Ciudad de Guatemala y que contó con la participación de expertos de Latinoamérica y España.

El médico argentino Jorge Alonso, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Fitomedicina, uno de los expositores, comenta que los principales objetivos de quienes integran este gremio es encontrar la solución a problemas de alta incidencia, entre estos, el síndrome metabólico, la diabetes, la obesidad y el ácido úrico.

Alta demanda

La herbolaria es un mercado en crecimiento en el mundo, a pesar de que su campo de investigación tiene mucho por descubrir.

En el documento Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023, las estimaciones en el 2012 de los productos de materia médica china representaron US$83 mil 100 millones, un incremento de más del 20 por ciento respecto del año anterior. Y en el 2008, los usuarios estadounidenses pagaron US$14 mil 800 millones para adquirir productos naturales.

La demanda de estas prácticas, por ende, aumenta. En Australia, por ejemplo, el número de visitas a profesionales de medicinas complementarias, acupunturistas, quiroprácticos y naturópatas se incrementó en más del 30 por ciento, de 1995 al 2005.

En Guatemala se han encontrado cerca de 650 plantas para usos medicinales, aunque solo se han estudiado unas 150. “El resto no las conocemos aún”, sostiene Cáceres.

Ana Lucía Valle, decana de la facultad de Biología, Química y Farmacia de la Universidad Galileo, comenta que en varios países, como en Alemania, están en boga las boticas verdes, locales que venden productos naturales avalados científicamente. Estas preparaciones se agrupan en cuatro grupos principales: suplementos, herbolaria, cosmética y alimentos funcionales.

“El gasto per cápita de un alemán es de US$42.9 anuales en productos basados en plantas, 10 veces más que cualquier país europeo”, afirma Cáceres, le sigue Francia.

“Considero que esta es una tradición que nunca se perdió”, sostiene Cáceres, de acuerdo a la conferencia del experto Mahabir P. Gupta, de Panamá.

Agrega, también, que el 60 por ciento de las ventas en el mercado se destinan al tratamiento de resfríos, dolores musculares y digestivos.

En el país se tienen registradas 15 casas farmacéuticas que distribuyen este tipo de productos, una de estas con más de un siglo de antigüedad.

Patentes

El médico Alonso, quien disertó una charla sobre la fitoterapia en el tratamiento de la diabetes, resalta las bondades del ajo y la cebolla y las hojas de arándano para combatir este mal.

“Se debe tomar, sin embargo, conciencia para evitar el consumo exagerado de productos naturales, pues pueden causar complicaciones ya que también hay plantas tóxicas”, indica Alonso.

Desafíos

Parte de los retos de esta rama de la medicina es lograr continuidad en las investigaciones, las cuales son muy onerosas, por otro lado, una planta no es patentable —por ser patrimonio de la naturaleza— por lo que las empresas farmacéuticas lo que hacen es patentar solamente uno de sus componentes.

“Si las farmacéuticas pudieran extraer todos los principios activos de una planta, los resultados en cáncer, por ejemplo, serían mucho mejores, pero no lo hacen porque no lo pueden patentar en conjunto. La ley les permite registrar una sola molécula”, explica Alonso.

De las 155 drogas usadas para combatir el cáncer, el 47 por ciento es de origen natural, indica Cáceres, de acuerdo a la investigación de Gupta.

En el país se tienen registradas 15 casas farmacéuticas que distribuyen este tipo de productos, una de estas con más de un siglo de antigüedad.

“La investigación debe continuar en las selvas y en los bosques, allí está la respuesta a muchos tratamientos de cáncer que todavía no dan resultado”, afirma Alonso. Otro desafío es mejorar la cadena productiva, desde el cultivo artesanal hasta el agrocultivo, para que los Gobiernos puedan incentivar mejores prácticas para los pequeños, medianos y grandes productores.

La elaboración de un producto vegetal requiere de seis eslabones básicos antes de su presentación final a los consumidores. 1. Detección o etno-botánica. Investigación de campo. 2. Agrotecnología. Siembra del producto en forma masiva para que se coseche durante todo el año. 3. Validación. La planta o su extracto se somete a ensayos de laboratorio en los que se prueba la molécula aislada para explicar su mecanismo de acción. La etapa científica incluye pruebas in vitro, con animales y ensayos clínicos con humanos en grupos de control. 4. Formulación. Se experimenta para saber cuál es la mejor presentación del producto para su consumo: infusión, gotas, pomada, cápsula, comprimido, etcétera. 5. Fitofarmacia. La fórmula se lleva a escala industrial. 6. Fitoterapia. La aplicación del producto en pacientes y su comercialización.