28/10/11 - 08:57 Panamericanos Home

Erick Barrondo es un auténtico rey de la marcha guatemalteca

El ganador de la medalla de oro en los 20 kilómetros marcha en Guadalajara, Érick Bernabé Barrondo, llegó el pasado miércoles a su natal aldea Chiyuc, San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, y por sugerencia del Comité Olímpico Guatemalteco, el atleta no fue recibido con algarabía.

Barrondo llegó en un autobús extraurbano, procedente de la capital, y se trasladó a su vivienda, en compañía de su padre, Bernardo, y sus hermanos, que, a pie, llevaron su equipaje, el arreglo de globos y las rosas que le regalaron en el aeropuerto, y la presea dorada que ganó el domingo último.

El campeón atendió a Prensa Libre en su hogar.

¿De niño se imaginó lograr un triunfo como el conseguido el pasado domingo?

Definitivamente no. Tenía esperanzas de ser el mejor en un medio Maratón de Cobán, pero el entrenador Rigoberto Medina nos dijo que soñáramos con cosas grandes y que cuando lo hiciéramos, debíamos despertar y trabajar para que el sueño se hiciera realidad.

Ahora todos hablan de usted y de su lugar de origen, ¿Qué piensa?

Se logró algo importante y ahora la comunidad está sobresaliendo. Espero que con esto puedan ayudar a mucha gente que tiene muchas necesidades.

¿De dónde viene la fuerza y coraje para ser el mejor del continente?

De mi familia. Mi papá, que es una persona muy luchadora, al igual que mi mamá. Ellos me dicen: tu secreto de triunfar es que no importa cuántas veces caigas, sino las veces que te puedas levantar y salgas adelante; me han educado con mucha disciplina.

Ahora todos lo saludan en la calle, y quieren tomarse fotos con usted. ¿Cómo toma esto?

Es algo que me ha costado mucho adaptarme. Fue un cambio brusco después de pasar desapercibido con la gente. Ahora piden que me tome una foto con ellos, firmar playeras o salir en el periódico. Me recuerdo que una niña en un mercado me pidió que le firmara un papel, y me dijo que no tenía mucho dinero, pero terminó regalándome una gaseosa. Fue un buen momento y me di cuenta de que estoy en los corazones de muchas personas.

¿Qué aspiraciones tiene para el futuro?

Me gustaría enfocarme a lo social y quisiera trabajar por los jóvenes de San Cristóbal; hay muchas personas que no tienen la oportunidad de estudiar y les cuesta. Siento que todos nacimos para tener una buena vida, pero hay quienes necesitan un empujoncito, y el apoyo se consigue siempre y cuando se trabaje honestamente y con transparencia.

Con su hazaña se confirma que no importa de dónde viene, y si las cosas se hacen bien, puede llegar alto.

Definitivamente. Te das cuenta que vivo en una aldea y en cualquier sitio digo mi origen, porque es mi realidad.

No importa de dónde se salga, lo importante es tener fe en Dios y el coraje de hacer algo por el país donde uno vive.

Se puede lograr, tenemos que cambiar nosotros primero y de allí tratar de cambiar a los demás, porque así debe ser.

POR EDUARDO SAM CHUN /

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