Persiste problema aduanero del país

Falta de personal, inexistencia de horarios ampliados y discrecionalidad de los funcionarios de la SAT son los problemas que persisten y que a diario afrontan importadores y exportadores, en las aduanas terrestres y marítimas del país.

Por Byron Dardón y Enrique Paredes

Los furgones deben hacer fila durante largas horas, antes de salir de la aduana en puerto Quetzal.
Los furgones deben hacer fila durante largas horas, antes de salir de la aduana en puerto Quetzal.

Los conflictos persisten a pesar de que el 16 de abril último fue desarticulada la red de defraudación denominada La Línea.

Héctor Fajardo, directivo de la Coordinadora Nacional del Transporte de Guatemala y de la Federación Centroamericana de Transportistas (Fecatrans), considera que la situación no es nueva.

En su opinión, uno de los grandes problemas son los tiempos de tramitación en las aduanas.

“Las fallas se registran por procedimientos inadecuados y por falta de personal para atender las necesidades de los usuarios. Héctor Fajardo, Fecatrans

Aunque en puntos como puerto Quetzal se atiende durante las 24 horas de cada día, las terrestres operan de 8 a 17 horas, y en ocasiones se prestan servicios especiales hasta las 20 o 21 horas.

Fajardo agregó que hace falta personal para atender la demanda, pues con los trabajadores actuales en cada aduana se efectúan pocas revisiones y “se atrasa todo”.

“Calculamos que el paso de las fronteras se podría agilizar en 80 por ciento si se resolvieran tan solo estos dos puntos relativos con el personal y los horarios de atención”, dijo Fajardo.

El transportista recordó que en los puertos se necesita un promedio de dos a tres días para obtener un despacho, y en las aduanas terrestres va de entre uno a dos días.

También se conoce de casos de mercancías o furgones que han pasado 10, 12 o 15 días en el recinto aduanero, debido a diferentes problemas relacionados con el valor de las mercancías, el origen y su nomenclatura.

Sistema de defraudación

  • La red dedicada a la defraudación aduanera, dirigida supuestamente por Juan Carlos Monzón, ex secretario privado de la vicepresidenta Roxana Baldetti y que fue desmantelada el 15 de abril último, era conocida como La Línea.
  • El nombre surgió porque a través de un número telefónico la banda operaba a lo interno y externo de la SAT, y al momento de que algún importador quería pagar menos impuestos, tenía que llamar a un teléfono para empezar la negociación ilícita.
  • Esa estructura tenía todo un andamiaje de control en cargos claves de la SAT, desde mandos altos y medios hasta vistas de aduanas, los cuales tenían roles bien definidos para operar y defraudar al Estado en la salida de mercadería del recinto aduanal, previo pago de los dueños de los contenedores.

Más lento

En aduanas como la de Puerto Quetzal, el proceso para internar un producto aún es más lento después de la desarticulación de la red de contrabando.

El comerciante Armando Paz calificó de lamentable que lejos de mejorar y agilizar los trámites ahora sean más lentos y engorrosos.

Paz denunció que quienes trabajan apegados a la ley se ven afectados, ya que para sacar un contenedor se requieren entre dos y tres días, lo que provoca más gastos.

A las constantes interrupciones en el sistema informático se suma el reducido número de vistas para inspeccionar los contenedores a los que el semáforo fiscal marca rojo.

Según el empresario, los retrasos ocasionan sobrecostos que se suman a la tarifa de entre US$100 y US$250 que se paga a las navieras, lo cual afecta al consumidor.

Esteban Gómez, otro usuario de aduanas, manifestó que con la desarticulación de la red defraudadora La Línea se rotó al personal de la SAT, lo que afectó los tiempos de revisión, pues los nuevos vistas, o carecen de habilidad o, por no cometer errores en la valoración, causan más retraso y, por lo tanto, se forman largas filas.

“Descubrieron el mal pero no dieron solución a los problemas”, afirmó un gestor que pidió el anonimato.

Falta capacitación

Fanny D. Estrada, directora de competitividad de la Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport), resaltó que además de la discrecionalidad de los vistas, los problemas de gestión y las fallas en el sistema informático, falta coordinación entre las diferentes entidades que operan en las aduanas.

Según la directora de Agexport, es vital que se capacite al personal aduanero, se mejoren los horarios y se modernice el sistema de cómputo, entre otros aspectos, para lograr que la liberación de productos, tanto para exportación como para importación, se efectúe en 24 horas, máximo, por medios electrónicos.

Según datos de la SAT, a marzo último las 17 aduanas del país recaudaron impuestos por Q3 mil 726.6 millones.