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“Diputados deben rebajarse el sueldo”
Entrevista con Monseñor Víctor Hugo Martínez
Por Ramón Hernández S.
Al calificar de "triste" el hecho de que a los diputados al Congreso de la República se les haya aumentado el sueldo, monseñor Víctor Hugo Martínez, quien el fin de semana fue reelecto presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, CEG, considera que lo mejor sería que los congresistas se rebajen el emolumento de casi Q30 mil mensuales, ante la crisis económica que afronta el país.
Acerca de esta polémica y otros temas, como la posición asumida en los primeros 15 días por el gobierno de Alfonso Portillo, monseñor Martínez opina en esta entrevista.
Durante la sesión plenaria anual que concluyó el sábado, los obispos hicieron un detenido estudio de la realidad del país; ¿cuál es esa realidad?
Es muy delicada y peligrosa, porque aquí está de por medio no sólo la Iglesia, sino también el poder civil, el poder político, el Gobierno, en otras palabras. Y el asunto es que el señor presidente, Alfonso Portillo, ha sido valiente al enfrentar problemas en los primeros 15 días que no habían sido enfrentados antes, y esto le abre muchos frentes de oposición muy peligrosos.
¿A qué frentes se refiere?
A los afectados, en primer lugar. Aquí hay muchas personas afectadas por toda la situación que ha estado sucediendo en el país. Por ejemplo, un caso muy sencillo es el triunfo del FRG y el aplastamiento del PAN; han quedado resentimientos, cóleras y odios que son naturales.
¿Cómo ven la propuesta de aumento de Q200.00 para los sectores público y privado del presidente Portillo?
No soy especialista en economía, pero en gran parte, creo que es un paso un poco atrevido, así como algo necesario, pues también debe buscarse el bienestar de la clase trabajadora; de eso no hay duda.
¿Y el incremento de Q5 mil para los diputados?
Dada la situación de pobreza del país, da mucho más que tristeza que se les haya subido el salario a los diputados, que ningún trabajador lo tiene en Guatemala; considero que deberíamos ser solidarios y más equitativos en cuanto a la distribución de las riquezas.
Decirles en estos momentos a los diputados que renuncien a los Q5 mil mensuales sería de balde, porque no van a renunciar, ya que dicen que cuando el pisto suena, hasta los santos bailan.
Sin embargo, dada la situación como está el país, ojalá los padres de la Patria, tomando conciencia y, sobre todo, de la crisis económica que vive el Gobierno, traten de ayudar, y mejor si se rebajaran el sueldo.
¿No les preocupa que detrás del Gobierno de Alfonso Portillo esté el general Efraín Ríos Montt, señalado de violaciones a los Derechos Humanos?
En este momento, nosotros no podemos condenar a una persona en particular si no hay pruebas, pues deben demostrarse los hechos sucedidos. Aun habiendo esas pruebas, se trate de quien se trate, la Iglesia no va a ser inmisericorde de no comprender una situación humana, y sobre todo la oportunidad de conversión o de cambios que la misma promulga.
Ustedes le han brindado apoyo a este gobierno; ¿por qué lo hacen?
Estamos de acuerdo con las cosas que son de la conveniencia del pueblo de Guatemala, como la dignidad de la persona, sus derechos, el bien común, y ahí coincidimos con este gobierno, y apoyamos las acciones que está haciendo.
¿Cuál es la posición de los obispos en el caso Gerardi?
Es la misma que hemos mantenido desde el asesinato, que nosotros queremos la verdad, sólo la verdad y que nos nos importa quién salga involucrado, pero que se haga justicia.
Esperamos que el crimen sea esclarecido, pero hay que dejar claro que un gobierno no puede dar de un día para otro una solución y encontrar la verdad de todo. No es justo que a este gobierno que recién toma posesión le pongamos plazos para esclarecerlo; está haciendo lo que puede, hay buena voluntad, y eso es lo que vale.
Para ustedes, ¿el sacerdote Mario Orantes es culpable o inocente?
No podemos culpar a nadie si no hay pruebas que lo condenen; es inhumano e injusto lo que se hizo, y por esa situación, él tiene que venir y presentarse a los tribunales, para aclarar su situación. Serán los tribunales los que digan si es culpable o inocente.
Llamado a la reconciliación
-Debe llegar la reconciliación al pueblo de Guatemala porque sin ella no habrá paz.
-Los que son cristianos deben acudir al perdón de Dios, a través del sacramento de la Reconciliación, o sea la penitencia.
-Los guatemaltecos no debemos perder las esperanzas, porque todos somos responsables del bien común; no hay grupo que se pueda arrogar un derecho exclusivo, sino que todos debemos participar y contribuir.
-La Iglesia está dispuesta a apoyar al Gobierno, con el plan de alfabetización que pondrá en marcha; para ello, facilitaremos toda nuestra infraestructura a nivel nacional.
-La seguridad ciudadana es uno de los puntos que el presidente Portillo ha tratado de enfrentar; esperamos que tenga éxito, porque hay muchos poderes ocultos que querrán seguir infringiendo la ley.
-La sociedad civil, incluyendo a los laicos católicos, debe ahora determinar si el Código de la Niñez es el arma más adecuada para promover, tutelar y defender los derechos de los niños y jóvenes de Guatemala.
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