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La calma volvió al aeropuerto La Aurora
Huelga: Controladores de tráfico aéreo regresan a sus labores en la torre de control, luego de 22 horas de caos; demandan salida de Rolando Sosa
Por:
Jennyffer Paredes
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| Al finalizar el conflicto, cientos de viajeros chequearon documentos antes de partir a su destino. |
Con un vuelo de la compañía DHL, que despegó a las 15:20 horas, las operaciones del Aeropuerto Internacional La Aurora quedaron reanudadas ayer. Los controladores aéreos volvieron jubilosos a sus puestos de trabajo, bajo la mirada inquieta del director de la DGAC, Rolando Sosa Mauricio.
Las horas de desvelo y la falta del almuerzo quedaron en el olvido para los 82 controladores que, en demanda de mejoras laborales, lograron poner en vilo a las autoridades, al paralizar por 22 horas las actividades aéreas de Guatemala.
Sus exigencias eran claras: incremento de salario, estabilidad laboral, políticas aéreas coherentes y la renuncia del director y subdirector administrativo de la Dirección General de Aeronáutica Civil, DGAC, Sosa Mauricio y Guillermo Sosa, respectivamente.
De momento, no todas las demandas de los trabajadores fueron satisfechas; sólo lograron la destitución del subdirector administrativo y la promesa de que se analizará el incremento laboral, la reclasificación de puestos y la salida del director de Aeronáutica.
No obstante, los operadores aéreos, quienes se habían declarado en huelga desde la tarde del miércoles tras ser “sacados” de sus áreas de trabajo por las autoridades de la DGAC, accedieron a reanudar sus labores, en consideración a que la ministra de Comunicaciones “es una mujer de palabra”, y confían en que resolverá su situación.
Según explicaron, la ministra se comprometió a que el pago del salario no será atrasado, como venía ocurriendo desde hace algunos meses, y sus contratos fueron renovados por un año.
El caos
Aunque para Sosa Mauricio “los controladores aéreos no son indispensables”, la experiencia sufrida por miles de viajeros demostró lo contrario.
El caos comenzó la noche del miércoles, cuando cientos de personas, entre viajeros y quienes esperaban la llegada de familiares y amigos, quedaron burladas por la suspensión de la salida e ingreso de vuelos.
Sin embargo, la situación fue todavía más tensa ayer por la mañana. Rostros de desesperación y una que otra frase de malestar que se escuchaba en los pasillos de La Aurora.
Una extranjera que viajaría a México tuvo un ataque de histeria frente al mostrador de una aerolínea, cuando se le indicó que no podía abordar el avión.
Con dificultades para expresarse en español, lloraba y gritaba para que la dejaran subir a la aeronave que estaba por despegar.
Durante la jornada, sólo se autorizó la salida de tres vuelos comerciales entre las 9 y las 10 horas, y la extranjera quería ser una de las pocas personas afortunadas que lograron salir por vía aérea.
A pocos metros de allí, un grupo de mujeres salvadoreñas se quejaba de la situación.
“Nos dirigimos a Los Angeles, y llegamos a Guatemala ayer en escala; nunca nos imaginamos que nos tocaría pasar aquí la noche”, dijo Estela de Magaña, en nombre de las afectadas.
Rumores y desorden
Corrían rumores, y las recepcionistas de las líneas aéreas no se daban abasto para explicar a sus clientes los motivos del desorden.
En las afueras de la entrada principal de La Aurora, un empleado de una empresa exportadora le explicaba con voz angustiada por teléfono celular a su patrón que el contenedor con productos perecederos había quedado varado.
Por su parte, el personal delegado para recibir a una parte del equipo técnico del cantante mexicano Marco Antonio Solís y del grupo español La Oreja de Van Gogh, que se presentarán hoy y mañana en escenarios guatemaltecos, volvieron a casa frustrados.
Crisis innecesaria
De acuerdo con personal técnico de Aeronáutica Civil, la crisis pudo ser evitada si el director “entendiera lo delicado del trabajo de los controladores”.
Para los trabajadores, basta con analizar las demandas de los huelguistas para darse cuenta de que con diálogo y entendimiento las cosas no hubieran llegado a ese extremo.
Según la información proporcionada por allegados a esa dependencia, hay desorden en las finanzas de la DGAC, por lo que se atrasan los pagos de los trabajadores contratados por renglones especiales.
Sin embargo, los empleados consideran que lo importante es que todo ha vuelto a la normalidad.
Los controladores ocuparon sus puestos, satisfechos de los primeros logros de su lucha: el subdirector administrativo de la DGAC fue destituido y Sosa Mauricio está en la cuerda floja.
Interviene ministra
De acuerdo con los controladores aéreos, la reapertura de La Aurora fue posible gracias al diálogo con Flora de Ramos, ministra de Comunicaciones, para quien el caso fue su primera prueba al frente de esa cartera.
La funcionaria dijo que está de acuerdo con las demandas de los trabajadores, porque la labor que hacen es mal remunerada.
También reconoció que hay deficiencias administrativas en la Dirección General de Aeronáutica Civil, y aseguró que estará pendiente para solucionar los problemas y evitar una nueva crisis.
Sorpresa: Reyes López sí pudo viajar
En medio del caos y el riesgo de autorizar vuelos sin la ayuda de controladores aéreos, de forma sorpresiva Aeronáutica permitió el despegue de tres aviones. En uno de ellos viajaba el vicepresidente, Juan Francisco Reyes López.
A las 9 horas, los pasajeros varados en La Aurora vieron cómo tres aviones comerciales dejaron suelo guatemalteco. Los pasajeros del vuelo de Taca con destino a Miami se sintieron felices de compartir el viaje con el funcionario. “Tuvimos suerte, porque de no haber sido así, no habríamos viajado”, dijo una de las pasajeras. Luego de la salida de Reyes, Aeronáutica suspendió las operaciones aéreas.
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| Ambiente tenso se observó ayer por la mañana en las instalaciones del Aeropuerto Internacional La Aurora, debido al paro de labores de los controladores aéreos. |
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