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Guatemala, 07 de Julio de 2002

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Nacionales

Los ángeles del basurero
Programa social “Camino Seguro” ayuda a 300 niños a mejorar sus vidas por medio de la educación
Por: Alberto Ramírez

Foto de portada
Hanley Denning da amor y educación a los niños necesitados; a cambio, los pequeños le expresan su gratitud con abrazos y palabras de cariño.

El penetrante olor a podredumbre del basurero de la zona 3 hiere el olfato y la conciencia. Pero eso no logra borrar la sonrisa y alegría de unos 300 niños deseosos de estudiar y vivir en un mundo mejor.

Hasta hace tres años estos menores parecían condenados a la indiferencia y a las pandillas callejeras, hasta que la estadounidense Hanley Denning conoció el lugar. Quedó impactada y decidió hacer algo por aquellos inocentes.

Denning considera la educación un elemento vital para mejorar el nivel de vida, por eso concibió el programa “Camino Seguro”, con el cual les da a esos niños comida y un lugar para estudiar y aprender un oficio.

El primer paso fue hablar con los guajeros. Supo que muchos no envían a sus hijos a la escuela porque no tienen dinero para la inscripción y los útiles. Otros porque prefieren ponerlos a separar la basura y así obtener ingresos para la familia.

Amor y educación

Kevin Josué Polanco, 8 años, no conoce otro mundo más que el de la basura, los zopilotes y los perros huesudos del basurero de la zona 3. Sin embargo, sonríe al manifestar su agrado por ser parte del programa.

En el primer año de “Camino Seguro” 45 niños fueron inscritos. Ahora es tal la cantidad de infantes, que debieron prestar el local de la iglesia católica para ubicar a los más pequeños.

Los mayores, de 7 a 13 años, están en la “escuelita”, un local con cinco aulas. No tienen patios, pero los maestros se las ingenian para hacer dinámicas las charlas.

Los niños van a escuelas públicas y, dependiendo de la jornada, llegan por la mañana o la tarde al programa. Ahí almuerzan, refaccionan, juegan y refuerzan lo aprendido en clase.

Los maestros del programa coordinan con los profesores de la escuela, para monitorear el rendimiento de los niños. “Los resultados son asombrosos, éstos niños sólo quieren un poco de amor, algo de comida y se ponen a estudiar”, dice Denning.

Con risa inocente Ana Sofía Peña, de 8 años, asegura ser buena estudiante del segundo año de primaria y sentirse contenta de pasar la tarde en el programa.

La mística de trabajo es importante. Maestros, alumnos y padres de familia se reúnen los sábados en dos clubes. “La idea es mantenerlos ocupados, para que no caigan en malos pasos”, dice Claudio Ramos, subdirector del programa.

En crecimiento

El año pasado el programa fue ampliado al crearse una Casa Hogar, la cual cobija a 12 niños, algunos son hijos de drogadictos.

Otro hogar fue creado este año en Antigua Guatemala, donde tienen otro número similar de niños desamparados.

El taller de carpintería, de reciente creación, es otra expresión de ayuda a 45 jovencitos, quienes están aprendiendo el oficio.

Marvin, de 14 años, además de la escuela asiste al taller por las tardes. Ha descubierto habilidades para serruchar y cepillar la madera. Ya se anima a hacer pequeñas mesas y banquitos, y el maestro carpintero, Antonio Mendoza, se siente orgulloso de Marvin.

La siguiente meta es instalar el programa en un terreno propio y ayudar a más ángeles del basurero, aunque para los niños Denning es el ángel que llegó a sus vidas.

Le robaron el corazón

Hanley Denning, de nacionalidad estadounidense, había completado un voluntariado de dos años en las áreas rurales de Guatemala, cuando le hablaron del basurero de la zona 3.

“Yo estaba por regresar a Estados Unidos cuando visité el basurero, pero esos niños me robaron el corazón y me quedé”, recuerda la norteamericana.

Lleva cinco años en el país, tres de ellos dedicados por completo al programa Camino Seguro.

“Ya no pienso en regresar a mi país. Mi mayor orgullo sería ver a esos niños graduarse de profesionales”, continúa.

Su deseo por ayudar a los niños a vivir en mejores condiciones es tanta, que con gran facilidad logra convencer a los turistas extranjeros para hacer un voluntariado en el programa.

Prestan servicio uno o dos meses, sin recibir pago. Ayudan a los maestros en las tareas educativas y enseñan inglés a los niños.

Por los niños

El Programa Camino Seguro es una organización no lucrativa que busca ayudar a los niños a superar la pobreza a través de la educación.

• Los objetivos: combatir el analfabetismo y la malnutrición.

• A los niños que ingresan al programa les pagan:

La inscripción escolar.

Los útiles escolares.

El uniforme de la escuela.

Gastos médicos.

Los padres reciben una bolsa de alimentos.

• El programa refuerza lo aprendido en clase.

• Los niños están obligados a asistir diariamente a la escuela y al programa.

• En la actualidad, el programa tiene 300 niños, la mayoría son hijos de guajeros.

• El proyecto se sostiene con donaciones extranjeras y nacionales.

• Reciben ayuda de todo tipo: comida, cuadernos y otros. El teléfono es 495-1446.

Foto de portada
Unos 300 niños del basurero de la zona 3 reciben taller de carpintería. Las niñas aprenden carpintería.
 

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