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Guatemala, 05 de Septiembre de 2002

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Buena Vida

Un sentimiento negativo
La envidia va en contra de la corriente positiva
Por: Margarita Pacay

Foto de portada
Es una forma solapada de admiración, porque implica el deseo de ser o tener lo de otro; señalan expertos

Todos, en algún momento de la vida, hemos envidiado cualidades o logros de alguna persona cercana. Este sentimiento, considerado sano y normal, suele ser pasajero y hasta sirve de estímulo para seguir el ejemplo del sujeto de nuestra atención.

Sin embargo, cuando el éxito de los demás provoca en nosotros sufrimiento y tristeza, y los cuestionamientos se circunscriben a ¿por qué le sucede esto a esa persona y no a mí? o ¿acaso se lo merece más que yo?, debe ser motivo de preocupación y hay que buscar ayuda profesional.

La Iglesia Católica reconoce la envidia como uno de los siete “pecados capitales”, al cual considera uno de los más abominables, y la define como “la tristeza o pesar del bien ajeno”.

La psicóloga Ligia de Chacón, de la clínica de adolescentes de Aprofam, explica que este término es sinónimo de rencor e insatisfacción, y viene de un vocablo griego que el latín traduce como invidere, que significa “ver con malos ojos”. De esta manera la persona envidiosa toma a mal las cualidades, posesiones y éxitos de los demás.

La envidia es una forma solapada de admiración, porque implica el deseo de ser o tener lo de otro, lo que no necesariamente es un sentimiento malo. Aspirar a poseer las cualidades o bienes de otros puede ser fuente de inspiración, y un impulso para superarse y seguir adelante en la dirección de lo deseado. Por lo tanto, el problema no radica en el anhelo de bienestar, amor, dinero, realización, paz o éxito, sino en el enojo que surge cuando es otro quien obtiene estos logros, aseguran los especialistas.

Energía negativa

María del Rosario Sim Delgado, psicóloga clínica holística, puntualiza que desde el punto de vista oriental la envidia es un tipo de energía que surge de la ira y el enojo, y se va convirtiendo en una especie de ego negativo.

“Cuando empezamos a conocernos y descubrimos ese sentimiento, tenemos que empezar a trabajar en ello; no obstante, primero hay que reconocer que se tiene el problema, y después transformar esa emoción inferior en una superior”, señala.

Es necesario evaluar qué parte del cuerpo está enfermo, sacar esa energía negativa y asumir la experiencia”, agrega Sim Delgado.

Síntomas

La persona afectada va acumulando rencor, oculta sus sentimientos tras sonrisas fingidas y no admite lo que le está pasando; el bien ajeno le inspira gran malestar y puede llegar a perder el control.

Entonces, se torna agresiva e incluso se ve tentada a difamar a la persona que le provoca este sentimiento, y descalifica lo que ésta hace con frases como “Ah..., pero es mal habido lo que tiene”, advierte De Chacón.

También se observa frustración, sensación de derrota y rechazo hacia sí mismo, pues prevalece el egoísmo y un exagerado afán de poseer todo para sí; no puede entender cómo es posible que otro tenga lo que él o ella ha sido incapaz de conseguir.

Miriam Álvarez, consejera de la clínica de apoyo emocional Sadia Internacional, indica que uno de los factores que influyen es la falta de madurez y la ausencia de virtudes, ya que las personas egoístas afrontan problemas de carácter y experimentan insatisfacciones que oprimen su vida.

¿Por qué se manifiesta?

Los especialistas coinciden en que su origen es la baja autoestima. Cuando un individuo se siente inferior o perjudicado por la vida, adopta una arraigada sensación de injusticia que lo hace compararse continuamente con los demás, en desmedro de sí mismo. Su tristeza le impide ver el bienestar de los otros como un motivo de celebración, puesto que la riqueza, paciencia, fortaleza, creatividad y triunfo ajeno sólo hacen más evidentes sus carencias.

Estimulación

De Chacón aclara que la envidia se aprende desde la infancia, ya que es en esta etapa cuando se sientan las bases de la personalidad, el carácter y la autoestima. Todo lo que se experimente en ese período, sea bueno o malo, incidirá en la adolescencia y la edad adulta.

Además, en esta fase los padres deberán enseñarles a valorar lo propio, adquirir confianza y a luchar para alcanzar sus propósitos. Por ello, es importante que estimulen a sus hijos a cumplir sus metas e insistan en que son capaces de hacerlo.

Si en lugar de fomentar la autoestima de los hijos se les compara constantemente con otras personas, llegará un momento en el que al sentirse menoscabados, desearán ser como los otros y poseer lo que tienen, pero sin molestarse en aceptar los mismos retos ni llevar a cabo los mismos esfuerzos. Los padres deben evitar comentarios como “sabes que fulanito sacó una nota alta en...”, ya que esas comparaciones inclinan al niño o adolescente a menospreciarse y subestimar los logros propios.

Repercusiones físicas

Leticia Rodríguez, especialista en medicina biológica, afirma que de acuerdo con la cultura china, la envidia y el odio afectan los riñones (acumula inquietud) y el hígado (ira). Es importante estudiar al paciente, para ayudarlo a resolver su problema.

Este sentimiento es el resultado de trastornos internos y vacíos emocionales del individuo, los cuales no puede solucionar, y por ello recurre a otros mecanismos de defensa con el fin de cambiar su vida y conseguir que le presten atención.

Se recomienda caminar temprano sobre la grama, respirar profundamente y pensar: “yo me quiero, yo me aprecio”. Cuando la persona comienza a sentir un poco de misericordia por sí misma, puede ayudarse, asegura Rodríguez.

Asimismo, ayuda beber jugo de zanahoria con remolacha, apio, pepino, mango, tuna, pitahaya y piña, ya que son revitalizadores de la circulación de la sangre, favorecen el hígado, riñones, páncreas y corazón, y estimulan un buen metabolismo.

También el paciente debe hacer ejercicios de meditación en horas tempranas, mantener pensamientos positivos, y buscar una mejor relación de amor y comunicación con Dios, para verlo como amigo y médico, concluye la naturópata Rodríguez.

Recomendacines: sea positivo

Es importante que la persona reconozca que tiene un problema y aprenda a manejar este sentimiento que también puede provocar problemas físicos.

• Adquiera conciencia de sí mismo y de los demás.

• Controle la ansiedad.

• Valore lo que tiene.

• Deje de compararse con otras personas.

• Comprenda que siempre habrá personas mejores o peores.

• El proceso de lucha contra la envidia requiere de tiempo y constancia.

• Es importante que comprenda que siempre habrán cosas que no podrá obtener.

• Enséñele a sus hijos las virtudes de la humildad, amor, comprensión, respeto, y la importancia de compartir con los demás.

• Considere si se merece lo que está envidiando.

• Recuerde que la esencia de un ser está adentro, no en el exterior.

• Acuda a tratamientos psicológicos; son de gran ayuda.

• Alégrese con los triunfos de las demás personas, ésto, además de proporcionarle salud mental, lo ayudará a reforzar la autoestima.

 
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