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CONCIENCIA Comercio exterior
El comercio exterior es una solución al problema de la pobreza.
Por:
María del Carmen Aceña
Después de la segunda guerra mundial, los distintos países empezaron a realizar esfuerzos por desarrollarse. Es interesante comparar a Latinoamérica con los países del sudeste asiático. Mientras la mayoría de nuestros países no evolucionaron de una política de sustitución de importaciones, en otro lado del mundo los países promocionaron sus exportaciones.
Cincuenta años más tarde, los resultados están a la vista. Los países que decidieron utilizar el mercado mundial como lugar para colocar sus productos tuvieron mucho más éxito que muchos de los países latinoamericanos. Al trascender el mercado local, se potencializan los recursos productivos; se generan círculos virtuosos, donde aumentan la inversión nacional y extranjera, y el acceso a nuevas tecnologías, que dan lugar a proyectos de mayor escala; también se generan más empleos y mejora la calidad de los productos, además de obtener una reducción en los costos. Con ello se fortalece la capacidad empresarial.
Durante los meses de octubre y noviembre del 2001 el CIEN realizó, a nivel centroamericano, una encuesta entre empresarios exportadores sobre sus perspectivas para el 2002. Se entrevistó a un total de 200 ejecutivos de empresas exportadoras en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua. Se les formularon preguntas en torno a varios temas relacionados con el comercio exterior.
Tan solo una tercera parte de los encuestados contestaron que sí existe una política de comercio exterior definida y coherente. La encuesta identificó también algunos obstáculos señalados por los empresarios. Uno de los problemas que más se mencionó, especialmente en Guatemala y Nicaragua, fue la falta de voluntad y de apoyo por parte de los gobiernos, y la ausencia de comunicación entre éstos y el sector privado.
Otro factor mencionado con regularidad en los distintos países fue el relativo a la política fiscal, que ha resultado errática. Además, la falta de competitividad de la producción regional en el mercado internacional, desconocimiento de tratados internacionales por parte de la industria, existencia de un bloqueo de grupo de poder nacional o extranjero, el favoritismo y la corrupción en los trámites aduanales, y el poco incentivo al inversionista extranjero son otros obstáculos.
En fin, la opinión general de las personas entrevistadas es que, si bien hay algunos lineamientos y esfuerzos en materia de comercio exterior, la región no cuenta con una política claramente definida, integral y de largo plazo, que esté conduciendo estos esfuerzos de una manera efectiva y eficiente. Se necesitan mejoras estructurales para promover las exportaciones de manera sostenida.
Consideran que el eje en torno al cual debe girar la política de comercio exterior debe ser la búsqueda de la productividad y la eficiencia. Asimismo, debe haber una visión de largo plazo, tanto en el sector público como en el privado, y se debe trabajar en pro de una política de comercio exterior conjunta, para permitir a los centroamericanos ser partícipes de los beneficios de la globalización.
Es de suma importancia para los países centroamericanos implementar una política de comercio exterior coherente y con una visión de largo plazo. De lo contrario, será cada vez más difícil, aprovechar los beneficios de la globalización. En la medida que se desarrollan los mercados, se generan más empleos y se promueve el crecimiento económico.
El comercio exterior es una solución al problema de la pobreza, dado que es capaz de generar el nivel de empleo que con tanta urgencia necesitan nuestros países, mediante la captación de inversión directa y transferencia de tecnología, incrementando el valor agregado de nuestros productos y creando más y mejores empleos.
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