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Guatemala, 05 de Septiembre de 2002

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Opinión

VIA LIBRE
Justicia para las Mack

Para miles de guatemaltecos, ella es un modelo a imitar.
Por: Carolina Escobar Sarti

Mujeres como las Mack son las que cambian verdaderamente la historia de un país. No en un día, sino en años de trabajo sostenido en la sólida convicción de lo que se hace. Myrna, quien fuera asesinada hace doce años, tenía el perfil de una mujer con las capacidades profesionales y humanas suficientes para realizar cambios de fondo en Guatemala.

Además de los grupos con quienes ella trabajaba, eso también lo sabían quienes ordenaron y ejecutaron su muerte. Helen, querellante adhesiva en el proceso judicial contra los asesinos de su hermana, ha marcado un hito en la historia de la justicia guatemalteca. Ella ha despojado a nuestro sistema judicial de todas sus prendas fastuosas y de sus ornamentos, hasta dejarlo totalmente desnudo y expuesto frente a la comunidad nacional e internacional. Lo que hemos visto a través de los ojos de Helen Mack, es el cuerpo completamente mancillado, viciado y denigrado de una justicia que quisiéramos cambiar.

Pregúntenle a Helen qué obstáculo no ha enfrentado para llegar a esta fase del proceso que sigue en contra de los victimarios de su hermana; pregúntenle a sus colaboradores más cercanos si no han sido amenazados e intimidados más de una vez; pregúntenle a los funcionarios de la justicia que han trabajado en el caso, cuántas presiones han recibido; y también pregúntenle a los testigos que están dentro o fuera del territorio guatemalteco, si pueden dormir tranquilos sabiendo que los implicados en el caso son tres militares.

Sin embargo, ese equipo humano que ha creído en una mujer y en su manera de buscar justicia, no se da por vencido. Helen y su gente saben que, en Guatemala, “atrevimientos” como éste se pueden pagar con la vida, y sin embargo, le siguen apostando a una forma diferente de hacer justicia.

Ella tuvo, desde el inicio, tres posibilidades: olvidarse de todo, cobrar venganza al estilo guatemalteco o hacer lo que está haciendo. Olvidarse hubiera significado una paz barata que siguiera promoviendo la impunidad; cobrar venganza hubiera significado mandar a matar a por lo menos uno de los inculpados y crearse mayores problemas de conciencia.

Como bien sabemos, Helen optó por romper el círculo de la violencia, quiso creer en nuestras leyes y le apostó al debido proceso. Para miles de guatemaltecos, ella es un modelo a imitar: pide justicia, no las cabezas de los inculpados. Increíble cómo esa mujer se sostiene con tanta fuerza, sensatez y equilibrio a pesar de haber dejado buena parte de su vida tratando de probar cuán justo es lo que llamamos justo.

 

Es importante también lo que alguien como Helen puede dejarle a las nuevas generaciones: se les da el ejemplo de ser corresponsables en la búsqueda de la justicia, se les transmite el mensaje de que la violencia no se resuelve con más violencia y se fomenta el deseo de verdad y no de venganza.

El ejemplo más claro es lo que ha pasado con la hija que Myrna dejó. Lucrecia, quien también ha acompañado muy de cerca la lucha de su tía y apoya lo que ella ha hecho, es ahora una profesional de la medicina y madre de dos hijos que contribuye, con su ejemplo, a forjar un Estado de Derecho que se crece sobre una forma distinta de hacer justicia.

En una entrevista que Lucrecia Hernández Mack concediera a elPeriódico en días pasados, dijo lo siguiente: “ ...ellos (los militares) ya están en el banquillo de los acusados, eso abre una oportunidad para la justicia. (...). Quisiera no sentir odios ni resentimientos. Espero que en algún momento se pueda iniciar un proceso de reconciliación (...). Esto lo digo como hija.

Si ellos admitieran que lo hicieron, si pidieran disculpas, sería un resarcimiento para sobrellevar esta carga que ha significado la ausencia de mi madre. Pero no espero que lo hagan, porque ellos quizá nunca van a admitir su crimen, no van a pedir perdón”.

¿Usted alguna vez ha sentido que en Guatemala no pasa nada y que de nada vale cualquier esfuerzo? Piense en los doce años de lucha sostenida de Helen Mack. ¿Usted cree que por naturaleza todos somos violentos y malos?

Reflexione sobre la actitud de Helen frente a tan dura prueba, a pesar de tantos años sin resultados y de tantos obstáculos. ¿Usted cree que las cosas no cambian en este país? Helen Mack ha marcado un antes y un después en el sistema guatemalteco de justicia. Pueden pasar cosas, puede ser que el caso no se resuelva como esperamos, todo puede suceder en este país que pone a prueba la paciencia.

Pero aunque así fuera, hay cosas de fondo que ya cambiaron después de la Mack.

 

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