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Lluvias: Drama humano en seis asentamientos
Correntadas de lodo dañan viviendas en periferia capitalina; comienzan a habilitar albergues
Por:
Julio Lara
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| Con una carretilla, Alma Verónica López retira barro y piedras alrededor de su covacha, en el asentamiento Luz de Cristo, Villalobos, zona 12. |
Con las persistentes lluvias de la segunda fase del invierno comenzó de nuevo el calvario y la preocupación de centenares de habitantes de los asentamientos y áreas marginales de la capital.
Seis familias se han quedado en la calle al perder sus humildes viviendas y otras mil 500 están en riesgo en seis colonias situadas en laderas de barrancos de la periferia de la capital.
En el asentamiento Luz de Cristo, en Villalobos, zona 12, los vecinos temían ayer que sus viviendas quedaran destruidas por los derrumbes, y alertaron a los Bomberos Municipales para diseñar un plan de evacuación.
El penetrante olor a tierra húmeda se sentía en las viviendas, que en su mayoría son covachas de lámina y cartón. Sus moradores permanecían a la expectativa, sin saber qué hacer.
Antonio López Altán, de 65 años, con una pala quitaba las piedras y lodo acumulados alrededor de su covacha. Su hija Alma Verónica, de 32 años, con una carretilla de mano lanzaba el lodo en un relleno.
“Ojalá el Gobierno mire nuestras angustias y nos ayude. Aquí hay casas derrumbadas, y si continúa lloviendo, corremos peligro de morir con nuestros hijos”, expresó.
El fin de semana, los socorristas trasladaron al Hospital Roosevelt a una niña de 8 días de edad con síntomas de bronconeumonía, y quien murió en el centro asistencial. Su primo Josué, de 20 días, también falleció.
Su padre, Josué Chic Pu, vendedor de verduras en la Central de Mayoreo, explicó que lo llevaron a un médico, y cuando regresaron, empezó a llorar hasta que murió.
Las constantes lluvias destruyeron las champas de la familia Chic, y el agua los enfermó. “Esto, más el sereno de las láminas, agravó su enfermedad, y por ser tiernitos, no aguantaron”, expresó una vecina del lugar.
La preocupación se reflejó aún más en los rostros de los residentes del asentamiento al enterarse de la muerte de Daniel Asunción de la Cruz Pérez, de 17 años, quien quedó soterrado en su vivienda, que fue arrastrada por una correntada de lodo en el asentamiento Tierra Santa, Villalobos.
Conred, preparada
La vocera de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, Conred, Luz Emilia González, señaló ayer que habilitan albergues.
Según técnicos de Conred, otros tres asentamientos están en riesgo con las lluvias. Desde ayer funciona el albergue de la colonia Mario Martínez de Lejarza, en la zona 7, donde están alojadas las cinco familias que perdieron sus viviendas en la colonia María Teresa Caballeros, en la misma zona 7, al desbordarse un drenaje que no resistió la cantidad de agua llovida.
María Antonia Martínez, con uno de sus hijos en los brazos, manifestó: “Esperamos que alguien nos ayude. Mi casa se destruyó, y no tenemos adónde ir. No he dormido nada”.
Pedro Pablo Cáceres, quien permanecía sentado en una cama improvisada, secaba su cédula y otros documentos. Señaló: “Soy diabético. Mi venta de calcetines se la llevó el agua. No recuperé nada, sólo los zapatos de mis hijos que desenterré del lodo”.
Según Fernando Peláez, director de Desarrollo Social de la municipalidad, otras 30 familias están en riesgo en el referido asentamiento.
Explicó que en la colonia 4 de Febrero los vecinos hicieron una evaluación, y les comentaron que hay peligro de derrumbes, y para hoy tendrán habilitado un albergue en esa colonia.
En el interior: El Polochic causa problemas
En el interior del país, sólo el río Polochic en Alta Verapaz se ha desbordado, dijo ayer la vocera de Conred, Luz Emilia González.
Según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, Conred, en los últimos tres días 48 familias han sido afectadas por el desborde.
Agregó que el río Coyolate, Escuintla, no ha subido su nivel; sin embargo, mantienen un constante monitoreo en todos los ríos del país. Según González, tienen un plan de prevención, y se mantienen en alerta.
Reflejo de la realidad
Mi casa se destruyó. Ahora me dieron posada, pero eso no va a ser para siempre”, expresó Josué Chjic Pú, quien señalaba insistentemente hacia donde el lodo se llevó sus pertenencias y la vida de su hijo, en el asentamiento Luz de Cristo, Villalobos, zona 12.
“Ahora estamos a la mano de Dios. Salvé a mi hija. La empujé para que el agua no se la llevara. Me acuerdo que de repente un chorrón del tamaño de una puerta nos cayó. Ahora dicen que mi casa fue declarada inhabitable. ¿A dónde voy a ir ahora¿”, dijo Pedro Pablo Cáceres, quien residía en el asentamiento María Teresa Caballeros, zona 7.
“Aquí mucha gente ha puesto costales llenos de arena para evitar más derrumbes. Pero éstos se pudren y la tierra se desmorona y cae sobre las champas”, relató Rosa López, en la zona 12.
“Tenemos necesidad de vivienda. Toda la mañana hemos trabajado con mi hija retirando piedras y lodo, para colocar nuestras cosas”, refirió, cansado, Antonio López Altán.
“Queremos que Conred nos ayude. Tenemos una emergencia en el asentamiento Luz de Cristo”, indicó Rebeca Lobos, presidenta del Comité de Vecinos.
“Las autoridades nos deberían ayudar a poner a estas personas en un lugar seguro”, manifestó.
Lluvias por 48 horas más
El paso de una onda tropical dejó un remanente de humedad, y hoy se prevé que habrá lluvias por 48 horas más, pronosticó ayer el meteorólogo Romeo García, del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, Insivumeh.
El experto consideró que este fenómeno es “típico de la época, el cual degenera en lluvias”. Mencionó que en todo el país hay humedad producto del sistema de baja presión que se desliza de este a oeste en el litoral centroamericano.
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| Hilda y Mynor de la Cruz Natareno, Evelyn Cáceres y Léster Antonio Natareno, cenan en el albergue del salón comunal de la colonia Mario Martínez de Lejarza, en la zona 7, a donde trasladaron a sus familias luego de que sus viviendas fueran destruidas por las aguas de un drenaje desbordado. |
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