Con una carretilla, Alma Verónica López retira barro y piedras alrededor de su covacha, en el asentamiento Luz de Cristo, Villalobos, zona 12.
Con las persistentes lluvias de la segunda fase del invierno comenzó de nuevo el calvario y la preocupación de centenares de habitantes de los asentamientos y áreas marginales de la capital.