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Guatemala, 20 de Abril de 2003

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Cultura

Y de cómo le di razón
Cabalgateatros: De cómo mi hijo empezó a odiar el teatro...
Por: Juan Carlos Lemus

Los niños pierden el gusto por el teatro porque las compañías no diferencian entre un público infantil de 3 años de edad y otro de 8.

Para un niño de 9 años, por ejemplo, es disgustante ir a una sala en la que se divierten niñitos de 3 años que “interactúan” con el actor, por ejemplo cuando dice: “¿Por dónde se fue la bruja, niños?”, y los más chiquitos responden “¡Por allá, por allá!”.

O cuando gritan: “¡Bruja mala, te va a comer un sapo...!”.

Es hermoso, francamente es hermoso escuchar a los niños cuando reaccionan a la provocación de los actores. Sin embargo, ellos van creciendo y con la edad son otros los gustos. Los padres de familia que hoy todavía disfrutan de esa interactividad se encontrarán mañana con niños más crecidos que, como es natural, exigirán más y no se conformarán con ver a un osito Bimbo bailando como un bodocote, ni se reirán por simples tonteras de un actor en el escenario.

En este punto se agrava la situación, porque algunas compañías arman cualquier obra con petates para hacerlos reír, atrapan su atención con cualquier globo y payasada, visten a cualquier fantoche de príncipe y contratan malos actores para pagarles poco dinero.

En consecuencia, se logra tener niños contentos, padres satisfechos y todo está aparentemente bien porque hasta tiran dulces, pero en realidad te han visto la cara. A ti y a tus hijos.

Eso no es teatro, eso es un espectáculo de los más baratos que los venden como “sana diversión teatral y familiar”.

Cuando tienen 1, 2, 3, 4, 5 años de edad, es relativamente fácil entretener a los niños en una sala de teatro, pero se suele subestimar su criterio. Y éste es tan agudo pues ha crecido viendo los poderosos desdoblamientos escénicos que logran los japoneses en sus caricaturas.

De manera que los problemas por solucionar son dos: 1) Debería recomendarse a quiénes va dirigida la obra: Niños 1, niños 2 ó niños 3. Eso de que es una diversión “para toda la familia” es falso, y además un chantaje de los más absurdos que podamos encontrar en las carteleras de teatro.

Y, 2) Algunas compañías suelen vender tortillas por pastel, esto es, explotan todo el ripio posible con tal de llenar taquilla.

Georgina Pontaza monta excelentes trabajos, para Niños 1. Actualmente está en cartelera “El tesoro de la isla”, en el IGA, bien montada y con buenos actores. Yo diría que la pasan muy bien los niños que tienen de 4 a 7 años de edad. ¿Niños 2?

 

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