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Guatemala, 20 de Abril de 2003

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Además, en esta sección:

EDITORIAL
EE.UU. debe hacer investigaciones

Conforme empiezan a conocerse detalles de lo ocurrido en los días posteriores a la invasión estadounidense a Bagdad, además del caos sobresalen dos hechos contradictorios que deben ser investigados: uno por lo que los soldados hicieron, y otro por lo que dejaron de hacer.

Dos casos distintos, similares en su gravedad, cuyos efectos ya aumentan las críticas externas e internas hacia el equipo del Gobierno de Estados Unidos, por lo que el presidente Bush debe crear comisiones independientes para explicar lo ocurrido.

El primer caso es el ataque premeditado de un tanque contra el hotel donde se albergaba prensa internacional independiente, con resultado de tres periodistas muertos. Los corresponsales de guerra tienen claros los riesgos a su vida y la posibilidad de ser muertos por “fuego amigo” o como parte de una acción militar en la que se encuentren. Pero no es el caso. Los disparos fueron intencionales y las explicaciones no pueden satisfacer a nadie.

La muerte de los periodistas podría ser interpretada como un retroceso en la tradicional y correcta política oficial estadounidense respecto del trabajo de la prensa independiente. Declaraciones oficiales como las referentes a un posible ataque a Siria justifican, como nunca, que las versiones oficiales sean balanceadas con el producto del trabajo periodístico, como ha sido desde Watergate.

El otro hecho es la inacción militar ante el saqueo del Museo de Bagdad, donde estaban algunos de los tesoros culturales más importantes de la humanidad. Se perdieron siete mil años de historia en la peor tragedia cultural desde el incendio de la biblioteca de Alejandría, en tiempos precristianos.

Hubo confusión y caos, pero es ridículo pensar que las turbas saqueen un museo, como hacen con supermercados o casas. Fue un hecho planificado por traficantes de arte iraquíes, con la involuntaria complicidad de quienes, pudiendo detenerlo, no lo hicieron porque nadie pensó en ese riesgo para la cultura universal, pero sí en aspectos coyunturales de muy poca importancia en el análisis histórico.

En este caso, la explicación que Washington tiene obligación de dar es por qué la estrategia no incluyó cuidar los puntos de importancia cultural, pero sí había planes para controlar el Ministerio de Petróleo, por ejemplo. Las personas y países amigos de Estados Unidos y su propia población tienen derecho a saber las causas de esta tragedia cultural imposible de reparar y que desde ya le asegura a esta guerra una mención en la historia humana.

Lo ocurrido en el museo trae de nuevo a debate el viejo tema del valor del arte y de la cultura universales al compararlo con la pérdida de vidas humanas, y si vale la pena y es justificable sacrificarlas o inmolarlas para conservar o para defender la intangible huella de la raza humana en la historia.

La respuesta es clara: la herencia cultural a lo largo de los tiempos es superior. A este costo, cualquier victoria militar o política se hace mínima y sobre todo, pírrica: debido a ésta, hubo destrucción masiva cultural, que todo ser humano hubiera tratado de evitar.

 
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Fo
Por: fo@guate.net.gt

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TIEMPO Y DESTINO
Un crimen cada hora

Los candidatos presidenciales guardan silencio acerca de la delincuencia, porque algunos de ellos no tienen idea de cómo hacer frente a ese gran problema.
Por: Luis Morales Chúa

Llamó mi atención una noticia publicada recientemente, según la cual en Guatemala se produce un crimen cada hora. La consideré desproporcionada y muy por encima de la realidad. Pero, no es así.

Sucede que cuando se divulgan datos como ese, existe la tendencia a pensar que los homicidios son cometidos, todos, en la capital. En cambio, si el dato se refiere al país entero, el reportero podría haberse quedado corto.

El Ministerio de Gobernación, la Policía Nacional y otras entidades nacionales deberían publicar semanalmente estadísticas sobre hechos criminales. Son datos de interés para nacionales y extranjeros.

La información que reduce a números los fenómenos delictivos, forma parte de una ciencia cada vez más útil en el inventario de la República: la Estadística, la cual reúne, clasifica y cuenta los hechos de un mismo orden, como homicidios, nacimientos, accidentes de tránsito, sentencias judiciales, producción nacional y de los departamentos; población, vivienda, educación, etcétera.

Pero, en tanto esos números no sean proporcionados oficialmente y en forma periódica a los reporteros puede, eventualmente, producirse algún error que, en el caso citado, no lo es o lo es en mínima parte.

El crecimiento de la criminalidad en Guatemala no es novedad, excepto cuando sus expresiones son horripilantes como la decapitación de presos y la incineración de los cadáveres, en el interior de los presidios del Estado. Y, sin embargo, los hechos ocurridos aquí, palidecen frente a la brutalidad del motín carcelario ocurrido recientemente en un penal de La Ceiba, Honduras, donde perdieron la vida cerca de 100 reclusos.

Lo cierto es que nuestra capital y los caminos en el interior de la República son ahora más inseguros que hace quince o veinte años. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo sobre ese tema indica que la América Latina es la zona de mayor criminalidad en el mundo, después del Sahara Africano.

En la encuesta del BID, hecha hace dos años, en 17 países de la región -datos que tomo de un artículo escrito por Bernardo Kliksberg, coordinador general de la Iniciativa Interamericana de Capital Social y Etica y Desarrollo, del citado banco- se expresa que dos de cada cinco personas consultadas admitieron que ellas o un miembro de sus familias había sido objeto de un asalto en los 12 meses anteriores a la encuesta.

El fenómeno de las maras -a las que, antes se asociaba cierto tipo de estudiantes de secundaria y a los vagabundos de esa edad que no concurren a clases- ha dejado de ser un hecho criminal juvenil para convertirse en un ejército de ataque a la sociedad guatemalteca.

Cuando las autoridades no pueden o no quieren explicar las circunstancias de un homicidio, salen del aprieto diciendo que los autores son miembros de una mara y que se trató de un ajuste de cuentas entre ellos.

Brasil -dice Kliksberg- gasta anualmente unos 43,000 millones de dólares, equivalentes al 10 por ciento de su producto interno bruto (PIB), cantidad mayor que la riqueza producida por toda la economía de Chile en un año.

Colombia gasta el 24.7 por ciento del PIB en medidas de seguridad y combate a los infractores.

Considérese la magnitud de este dato en relación a Guatemala que invierte apenas el 2.5 por ciento de su producto interno bruto en la educación nacional y la mayor parte se va en gastos administrativos.

Es aventurado señalar las causas de que la criminalidad aumente en vez de disminuir; pero, el BID, considera como factores principales en la América Latina: el crecimiento de la pobreza; aumento de las tasas de desocupación y degradación de la calidad de los trabajos disponibles; crecimiento del contrabando de drogas, y, en el caso concreto de Guatemala -esto no lo dice el banco-, el llamado crimen organizado que -según el Gobierno de los Estados Unidos- está infiltrado en las esferas oficiales.

La solución a ese tremendo problema debería inquietar a los partidos políticos que aspiran a conquistar el Gobierno en las próximas elecciones.

Ya es tiempo de dejar a un lado esa ligereza de “nosotros resolveremos el problema de la inseguridad” sin decir cómo lo harán. Resolverlo, por cierto, no es eliminarlo.

 
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CH. P.
Charla con Johny

Hablamos de política y de guerra.
Por: José Eduardo Zarco

Hay cosas que ocurren en nuestro país que no pueden más que ser reconocidas como parte de ese realismo mágico que empapa nuestras vidas y que escritores como García Márquez o Vargas Llosa han trasladado textuales a sus obras.

Hoy por hoy muchos son los artistas que recurren a esas escenas y situaciones para comunicar lo extraordinario, lo curioso, lo bello y lo espantoso, lo paradójico, lo raro y, en fin, las riquezas de nuestros contrastes. Y es que si la vida de por sí es interesante, en Guatemala (y en Hispanoamérica) se vuelve retadora, desafiante, impredecible y, por qué no reconocerlo, hasta chistosa.

Durante los días de asueto de Semana Santa tuve la oportunidad de charlar con un norteamericano muy simpático quien vino a Guatemala hace algunos años y desde hace seis meses tiene un programa de radio (en Inglés) en la estación FM 102.1.

El es escritor y ahora comunicador, pero además es músico y llegó a Centroamérica integrando la banda de Lenny Kravitz. Johny, así se llama, toca el bajo. Tiene muy buen sentido del humor, pero además tiene la sensibilidad necesaria para observar muchas de esas cosas a las que me refiero al inicio de esta columna, y las aprecia. Las observa, las cuestiona y la mayoría de veces se divierte con ellas.

Durante el tiempo que platiqué con él y me enteré de parte de lo que ha hecho en su vida, hablamos de las paradojas que hacen de Guatemala un lugar tan especial. Desde el narcotráfico, hasta el embajador de Estados Unidos, pasando por nuestro pintoresco presidente, deteniéndonos en el eterno general Ríos, entretejiendo con las mentiras y pegajosa risa de Vinicio Cerezo, lamentándonos con el hambre de los niños pegamenteros de la Terminal de Autobuses y ruborizándonos con los prostíbulos para ricos, en las zonas 10 y 14 de Guatemala.

Me sirvió de mucho la plática con Johny para confirmar, una vez más, que hay gringos a todisísima madre, que aman a su país sin abusar de las naciones que les abren sus puertas ni atropellar los derechos de quienes se entusiasman por darles la mano.

Hablamos de política y de guerra, y me dio las razones por las que creía conveniente haber bombardeado Irak, sin que eso significara que se tratara de una prueba de poder ni de algo grato, sino de una circunstancia forzada por la historia, la gente y los deseos de poder. Prefirió revisar un poco más el tema de nuestras playas del Pacífico, tan feas y promovidas, y reconocer que las del Atlántico son singularmente bellas aunque más reservadas.

Entre los contrastes que comentamos y no dejan de llamar la atención de este gringo, ni mucho menos la mía, están, por ejemplo hechos como que en el escenario de los “chalets” de sitios como San Marino, Punta Velas, Likín, Monte Rico, convivan supuestos lavadólares, con banqueros, candidatos a la Presidencia, representantes de ongs, y generales del ejército que con salarios de Q15,000 han logrado construir bellos y costosísimos ranchos.

El Jueves Santo decidí dar una vuelta por allí, por las calles y carreteras de mi país. Iba con el espíritu irritado debido al tráfico y el bullicio, pero con la curiosidad a flor de piel, pues quería ver, experimentar, oler y sentir lo que estaba pasando con la Patria, para después comentárselo a mis lectores: me encontré con la misma Guatemala de todos los años, sólo que un poco más deteriorada, más gacha, con un poco de mejor sonido (gracias a las bocinotas que ponen en lugares de ventas y supermercados) con más pobres pero mejor vestidos, y a la moda.

Con muchos jovencitos (antes éramos menos) chupando exageradamente y muchas patojas bonitas y atrevidamente descubiertas. Me gusta todavía, a pesar que ya se ve golpeadona Guatemala.

GASTROMANIA.- Comida italiana para conocedores: Da Francesco Ristorante, en la 1ª calle 16-71 zona 15. Colonia el Maestro.

Me lo va a agradecer.

 
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IN ABSENTIA
La liberación del liberacionista

Su experiencia, su partido y su casa sirvieron de consejo, sombra y cobijo para futuros presidentes.
Por: José Luis Chea Urruela

El 5 de noviembre de 1950, el coronel Carlos Castillo Armas es encarcelado en la Penitenciería Central, días después es liberado por un joven político que responde al nombre de Mario Augusto Sandoval Alarcón quien lo traslada a la Embajada de Colombia.

Con el tiempo Castillo Armas llegaría a ser la figura más visible de la Contra-Revolución y su liberador y amigo personal, se convertiría en su secretario privado hasta el día de su asesinato.

Castillo Armas no sólo le heredó a Sandoval Alarcón una Colt 45, con cacha nacarada, sino también todo un legado político que eventualmente haría de Sandoval Alarcón -bajo el lema de Dios, Patria y Libertad- no sólo la figura más visible del anticomunismo en Guatemala sino que también lo catapultaría entre otros, a los cargos de presidente del Congreso, vicepresidente de Guatemala, a ser dos veces candidato presidencial y a convertirse en el líder vitalicio del hoy extinto partido Movimiento de Liberación Nacional (MLN).

Desde los inicios de su agitada y controversial vida política, el nombre de Sandoval Alarcón siempre estuvo vinculado a conocidos militares de su época, Francisco Javier Arana, Carlos Castillo Armas, José Luis Cruz Salazar, Miguel Angel Ponciano, Enrique Peralta Azurdia, Carlos Arana Osorio y Kjell Eugenio Laugerud García son tan sólo los nombres más visibles de esa alianza que se formó entre Sandoval Alarcón, el Ejército de Guatemala y el MLN.

Sin voz -gracias a un discurso sobre Belice- pero con poder, Sandoval Alarcón, su experiencia, su partido y su casa sirvieron de consejo, sombra y cobijo para futuros presidentes como Ramiro de León Carpio, su secretario privado durante su presidencia de cuatro años en el Congreso de la República, Alvaro Arzú, presidente de la rama profesional del MLN, antes de emigrar al PNR. A partir de 1985, la derecha se le escapa de las manos. 18 años después se le escapa la vida.

La vida política de Sandoval Alarcón estuvo marcada desde su inicio por la cárcel, el exilio, el poder, la traición y la muerte. Salamá, “La Gotera”, España, el Congreso, la vicepresidencia, la violencia organizada, son tan sólo algunas de las tenues pinceladas en la azarosa y consistente vida del líder político de lo que en una época se conoció como la derecha extrema.

La madrugada del jueves 17 de abril, tratando de hacer una última llamada telefónica, un paro cardíaco logró -lo que nunca pudieron ni el cáncer ni sus enemigos- matarlo. En su casa en el bulevar Liberación, zona 9 , bajo la fría mirada de un retrato de Castillo Armas pintado por Garavito, Sandoval Alarcón el liberacionista, era liberado, por la muerte, de su pena y de su gloria. El luto seguía siendo permanente, entre sus amigos y sus enemigos, entre los vivos y los muertos.

 
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LA BUENA NOTICIA
Resucitemos la esperanza

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
Por: Víctor M. Ruano

La esperanza es lo último que se pierde, solemos decir, frente a las situaciones de la vida que nos afligen. Este parece ser el sentimiento predominante en la mayoría de hombres y mujeres de nuestro tiempo, ante las diversas realidades que golpea la conciencia humana hoy.

Parece muerta la esperanza ante el acto de piratería internacional que Bush y sus halcones de la muerte cometieron al atacar con la más formidable maquinaria de matar que recuerde la historia, a un pueblo indefenso y extenuado por el régimen de Sadam. Parece muerta la esperanza de los guatemaltecos frente a un sucederse de gobiernos corruptos e ineptos, a quienes no interesa la realidad de un pueblo pobre y sufrido.

Parece muerta la esperanza cuando asesinan profetas, como Gerardi y Romero, y nadie ocupa su lugar; cuando los pastores asumen actitudes autoritarias y prepotentes, al estilo de un Bush y Sadam, mientras la grey cae presa de las más variadas y baratas propuestas religiosas que constituyen un engaño y una frustración más.

Parece muerta la esperanza cuando vemos al estadounidense que sufre ataques terroristas, al palestino que se le reprime y mata simplemente por aspirar a formar una nación, al judío que se discrimina, al árabe cuando se le masacra, al latino que se le excluye, al campesino e indígena que se desprecia.

Por causa de esas realidades caminamos tristes y cabizbajos como los discípulos de Emaús o como María Magdalena, después de la muerte de Jesús en la cruz, o la cobardía nos amilana como Pilato sacrificando la verdad por miedo a las fuerzas perversas que se ensañan contra el inocente.

El mensaje más importante que brota de la tumba vacía, (Juan, 20, 1-9) en este día de Pascua, después de los dramáticos hechos del Viernes Santo es, una esperanza activa, que nos viene de Dios, como anuncio de un nuevo modo de vivir capaz de vencer la cobardía generada por la injusticia y la violencia, y el miedo que provoca la muerte y el pecado. Es una esperanza inspirada en el Resucitado.

Jesús es nuestra esperanza. Cristo suscita en nosotros, por medio de su espíritu, la esperanza que no defrauda, es decir, la esperanza de poder vencer las dificultades y afrontar los desafíos. Así, los sentimientos de frustración y tristeza que hoy invaden al guatemalteco y a cualquier ciudadano del mundo, a causa de los graves problemas que enfrenta, tendrán un sólido contrapeso en la firme esperanza que nos viene de la Resurrección.

Desde el dinamismo de Cristo muerto y resucitado surge un firme compromiso de luchar contra la injusticia y a favor de la paz, de luchar contra la exclusión y a favor de una participación digna y activa de toda persona, porque en Jesús, dice la Iglesia, lucharon vida y muerte en singular batalla y, muerto el que es la vida, triunfante se levanta.

 
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A CONTRALUZ
La ruina de Petén

Los ganaderos provocan incendios en las áreas protegidas, sin que las autoridades hagan algo para detenerlos.
Por: Haroldo Shetemul

LOS INCENDIOS forestales este año arrasaron con cerca de 300 mil hectáreas de bosques en Petén. El país perdió buena parte de los parques nacionales Sierra del Lacandón y Laguna del Tigre, donde la flora y fauna se vieron afectadas con este fenómeno que se repite año con año, sin que las autoridades de gobierno impulsen una política de prevención de desastres. Existen serias evidencias de que tras esos hechos hay mano criminal, principalmente de ganaderos que buscan la forma de destruir el entorno de áreas naturales protegidas. Sin embargo, tampoco hay capturas y procesamiento de los responsables.

LA ORGANIZACION Trópico Verde dio a conocer recientemente el “Informe sobre los incendios forestales en la Reserva de la Biosfera Maya”, en el que afirma que éstos pudieron haber sido prevenidos. Sin embargo, apunta, la desidia de las autoridades y la falta de voluntad política provocaron reacciones lentas, débiles e insuficientes para luchar contra un problema que se está volviendo cada vez más común. Los incendios encontraron terreno fértil en la incapacidad del estatal Centro de Operaciones de Emergencia, COE, (integrado, entre otros, por Conred, Inab, Conap y Ejército) y la ausencia de presupuesto. Incluso, la falta de nombramiento del gobernador de Petén provocó que el COE estuviera descabezado cuando sonó la alarma.

SEGÚN TROPICO VERDE, el principal responsable de esta debacle es el presidente Alfonso Portillo. Sólo hasta que el fuego era incontrolable, el 24 de marzo, el mandatario nombró otro gobernador en Petén y autorizó una transferencia de ocho millones de quetzales para el Sistema Nacional de Prevención y Control de Incendios Forestales, Sipecif, que no tenía fondos desde fines del 2002. “A no ser que viva totalmente fuera de la realidad del país, es innegable que Alfonso Portillo debería haber estado al tanto”, señala el informe citado. El estudio subraya que en esta crisis “la ausencia del Instituto Nacional de Bosques, el Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Agricultura fue evidente. Aunque en algunos momentos aparecieron en escena, su papel fue poco menos que decorativo”.

¿QUIÉN ESTA DETRAS de los incendios? Trópico Verde dice: “nadie se beneficia más de los incendios en áreas protegidas que aquellos que desean su desaparición. Los ganaderos, que necesitan enormes extensiones de tierras para su actividad, y los invasores, que en más ocasiones de las que parece se dedican a especular con terrenos de patrimonio de la Nación, son algunos de los principales beneficiados”. Indica que si llegara a fracasar el Sistema Guatemalteco de Areas Protegidas habría más de dos millones de hectáreas disponibles, entre otras cosas, para cubrir la demanda mexicana de carne. “Sólo entre la Laguna del Tigre y la Sierra del Lacandón se abrirían más de 300 mil hectáreas de terrenos muy cercanos al mercado que se quiere cubrir”, agrega el reporte.

LAS AUTORIDADES se hacen de la vista gorda con el avance de la ganadería en ese sector, que ha crecido en forma desmesurada en el Parque Nacional Laguna del Tigre y que ya fue introducida en el Parque Nacional Sierra del Lacandón, cerca de la comunidad Poza Azul. Por ello, quienes han provocado los incendios apuestan a hacer fracasar las áreas protegidas, porque de lograr su objetivo tendrían extensos terrenos para ganadería, además de campo para explotar madera, minería y petróleo.

LA DESIDIA gubernamental también implica el desinterés por hacer cumplir la ley. Ninguna autoridad se ha preocupado por castigar los delitos de usurpación de áreas protegidas y atentar contra el patrimonio natural, algo que es penado con varios años de cárcel. Tampoco el presidente Portillo ha tomado medidas contra los funcionarios que omitieron denuncias o han impulsado actividades de dudosa legalidad en las áreas protegidas. En una palabra, la “ingobernabilidad” se ha adueñado de las áreas protegidas que están a merced de las mafias, que incluyen a pirómanos, depredadores y narcotraficantes. “La falta de voluntad política para solucionar los problemas en las áreas protegidas es evidente”, afirma Trópico Verde.

 
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CONTRASTES
Por una Cuba libre

Huseines y ayatolas campean a sus anchas.
Por: Conrado Alonso

Perdería vilmente el tiempo si me propusiera engatusarle con el abastecimiento de una copiosa lista de posibles recetas que nos proporcionaran la más completa y perfecta elaboración de un “Cuba libre”, el trago por excelencia en tiempos de cólera. Perdón, qué dije. Enmiendo: en tiempos de calor como los actuales.

Y sería un estorbo para usted, carísimo lector, dedicado de alma y cuerpo, en estos momentos, a la búsqueda y captura de cuanta prenda, utensilios, objetos y otros enseres han traído a la playa la esposa, las hijas, y sus amigas, y las de usted, si le fue bien. No me extrañaría que más de un momento de cólera se haya cruzado.

No le recomiendo recurrir en este trance a la degustación de un cuba libre porque le espera el largo camino de regreso a casa. Más bien, no olvide proveerse de un bocadillo con omelette incluida por si fallara el motor de su vehículo, o por si el mal estado de la carretera le va a exigir tener huevos para sufrirlo y superarlo.

Le cito para que hoy en la noche al leer esta columna, sanos y salvos, recapacitemos sobre el último desaguisado cocinado por don Fidel Castro, artífice de todo lo contrario a lo que podríamos entender por una Cuba libre, que es algo -una aspiración o un vehemente deseo humanístico- muy superior al traguito aquel de marras.

Mediante un indebido proceso sumario salen condenados a la pena de muerte tres cubanos por el delito de haber secuestrado una embarcación que tratan de desviar a la costas de La Florida. Acto seguido, son fusilados. Para recordarnos que huseines y ayatolas campean a sus anchas por cualquier latitud. Una vergüenza.

No toma en cuenta cómo son derribadas por su pueblo las estatuas de Sadam Husein, porque el pueblo aguanta pero hasta cierto límite. O lo toma tanto en cuenta que llega a creer que la conciencia universal está demasiado preocupada por la guerra de Irak y no parará mientes en su hazaña. Poca sensibilidad.

Con descaro pretenden las huestes de don Fidel, una vez ejecutados los culpables, denominar su intento como un acto de terrorismo. ¿Así se configuró durante el proceso el acto cometido? A saber.

Experiencias pasadas en nuestra tierra dictaminan que la ley y el derecho no abundan en los tribunales dictatoriales.

Ahora sí, para aliviar en la noche los quebrantos de este día tan ajetreado, para decir otra vez a todos los abusivos irrespetuosos que hay normas superiores a ellos, tomémonos un cuba libre. Y vayamos preparando el otro, mucho más refrescante y delicioso, que habremos de tomar cuando Cuba la bella pueda ser libre.

 

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