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CH. P. Ni aquí ni allá
Oscar sigue tropezando. Comete uno y otro error, quizá por entusiasmo, quizá por mala asesoría.
Por:
José Eduardo Zarco
Una semana de comentarios me da las bases para presagiar un inicio de invierno muy complicado en la Alianza de Oscar Berger. Poca es el agua que parece haberle caído al ex alcalde luego de su batalla con Leonel López Rodas, y a juzgar por los hechos de esta semana, el invierno apenas comienza para el abanderado del GANA.
El jueves último, por ejemplo, radio Punto dijo en su noticiero de la noche una locura: que Oscar le había ofrecido la vicepresidencia a Luis Rabbé, ex jefe del MICIVI. Al parecer, el rumor nos daba a entender algo muy serio; tal será la desesperación por darle ánimo y oxígeno a la agonizante Alianza, que hasta un enemigo frontal del panismo habría sido convocado por el conejo para ayudarle a buscar la tan ansiada silla presidencial.
Ese era el final de un día difícil para Oscar. Durante la semana había trascendido que tras la negativa del ex canciller Edy Stein Barillas para acompañarlo en la fórmula presidencial (quien a regañadientes aceptó la postulación el viernes por la tarde) Oscar había intentado regresar al PAN. ¿La razón? Al ex alcalde y sus asesores les asustó el resultado de La Encuesta que publicamos el martes y según la cual, si bien él es favorito, se le asocia con el partido que le permitió ser alcalde y del cual salió expulsado.
Entiendo que la política es el arte de lo imposible. Pero de eso a buscar regresar al PAN o llamar a Rabbé, hay un trecho enorme, en el cual han quedado en juego valores que debían ser irrenunciables para el buenazo del conejo.
Tumbo tras tumbo, el torpe desempeño de la Alianza se apuntó más de un revés esta semana, sin duda porque el tiempo avanza y no tienen símbolo ni vicepresidenciable y, al paso que van las cosas, de pronto ni partidos de base.
El Patriota, de Otto Pérez, perdió otra batalla. Si antes había excluido del comando de campaña a algunos hombres clave del PP, ahora removieron de la secretaría de comunicación a la otrora súper poderosa encargada de prensa en época de Jorge Serrano, la guapa Roxana Baldetti de Paz.
No me lo crea, pero dicen que la esposa del conejo, doña Wendy de Berger, exigió a su cónyuge la remoción inmediata de la agraciada dama, quien así vuelve a sufrir el desprecio de las potenciales primeras damas, pues anteriormente, Sandra Torres de Colom también la había vetado durante el movimiento cívico de hace un año.
Algo debe tener Roxanita, que va perdiendo dos batallas, quizá ésta, la última. Y para completar el escenario, hasta algunos del comité ejecutivo del Patriota cayeron en la lista de los depurados. Ahora ya no están en la lista de “diputables”.
Lo que a los seguidores de Oscar no se les debe olvidar, es que el partido del general Pérez tiene cuerpo político real, al menos más que el Reformador y el partido de Cayo Castillo. Jorge Briz, para curarse en salud, aceptó la candidatura a la alcaldía, con lo cual redimensiona su caudal: si antes soñaba con ser presidente y luego canciller, ahora acepta ser el aspirante a la vara edil...
Así las cosas, Oscar sigue tropezando. Su proyecto no se define y sobre la marcha, comete uno y otro error, quizá por entusiasmo, quizá por mala asesoría. Ahora resulta que dejó plantado a Alvaro Arzú, con quien se reuniría después de muchos malogrados intentos de amigos mutuos. Esta nueva afrenta debe haber irritado mucho a Tonatiú, con quien las relaciones de por sí no eran para nada buenas.
No se ni qué pensar. Me huele como que algo grande se acerca. Y más allá: no creo que sea muy bueno. Los tropezones siguen a la orden del día. Ojalá que la semanita de vacaciones en Playa del Carmen haya servido para que Oscar reflexione y encuentre, por fin, el rumbo, porque ahora anda totalmente perdido, así como la mayoría de votantes, que no saben que él ya no pertenece al PAN.
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