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EDITORIAL La linchada es la dama de la justicia
Las lamentaciones de ayer de los diputados eferregistas Arístides Crespo y Haroldo Quej, declarándose víctimas de un linchamiento político por mencionárseles en casos de corrupción junto a otros eferregistas o allegados a ellos, exudan cinismo e ironía, como componentes de conductas personales nutridas, además, de falta de transparencia e irresponsabilidad.
Crespo y Quej son, de los dirigentes eferregistas, los menos indicados para intentar desvincularse -o hacerlo en favor de sus correligionarios- de la infinidad de casos de corrupción en este gobierno, por cuanto sus nombres afloran, y no de manera casual, en los más recientes casos de pillaje.
En efecto, Quej, quien ha intentado precariamente desvincularse del robo de Q239 millones en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, al parecer, tendrá menos suerte de lograrlo en el fraude de Q22 millones en la compra de tierras inexistentes cuando dirigía el Fondo Nacional para la Paz, y en cuanto al señor Crespo, es indefendible su postura ante su iniciativa de ley conocida el 11 de marzo de este año en el Congreso, para declarar intocables los bienes de los funcionarios del IGSS, en el caso de exigírseles resarcir las pérdidas ocasionadas por corrupción, con lo cual, evidentemente, se anticipaba al estallido de un escándalo tal vez evaluado como inocultable por sus dimensiones.
Es un craso error de estos políticos ver a la prensa independiente como confabulada contra ellos para lincharlos políticamente, pues ésta sólo se concreta a informar, y no es su culpa que estos dos personajes, u otros del partido oficial, se encuentren envueltos en este torbellino de corrupción.
Crespo y Quej tienen razón en denotar la existencia de un linchamiento en este entorno pestilente, pero no es de la sociedad y de la Prensa hacia ellos, sino del partido oficial en contra del estado de Derecho, por lo cual los linchadores resultan siendo ellos, y la víctima, la dama de la justicia.
Esta percepción no es sólo de la Prensa. En la más reciente encuesta de Vox Latina, el 86,8% de guatemaltecos señaló la corrupción, las mentiras y la situación económica entre las actitudes que más les duelen del presidente Alfonso Portillo, a causa de lo cual el pesimismo lleva al 62% a no esperar cambios en el próximo gobierno.
Lo mismo opinan del país en el exterior, tal como lo han señalado de manera reiterada varios embajadores, y más recientemente, el ex presidente de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, Christian Tomuschat, quien está alarmado por la “existencia de un Ministerio Público sometido a una gran influencia política de un gobierno corrupto”.
Por ello, Crespo y Quej pueden estar tranquilos de que la justicia no los alcanzará en este gobierno. Lo prueba el hecho de que no está en la cárcel ninguno de los autores de los casos de corrupción más sonados, en los cuales se han robado más de Q3,000 millones.
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