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Sin reservas: Ridículos
Por:
Carlos Pontaza
El último controvertido clásico 204 entre Municipal y Comunicaciones no será fácil de olvidar. Muchos aficionados que nos escriben desde Estados Unidos, le llaman el mayor bochorno de la historia de nuestro fútbol.
Los medios de comunicación de muchos países lo catalogaron como algo insólito. Hasta la revista de tanto prestigio editada en España, Don Balón (que por cierto se vende en Guatemala en el edificio Plaza del Sol) y que circula en todo el mundo, dedicó un espacio a este accidentado encuentro, catalogado de esperpéntico, que según el diccionario quiere decir “cosa fea y ridícula. Desatino y absurdo”. El título del artículo es: El clásico guatemalteco, un fiasco de cinco minutos”.
“Al poco de empezar, los futbolistas visitantes se fueron retirando, uno a uno, del terreno, aduciendo dolencias estomacales”.
Esto lo ponemos como ligero panorama para comentar lo que vino después, las sanciones.
Creemos que tanto al presidente rojo como al crema deberían de haberlos castigado por igual, pero parece que los tribunales, no solamente deportivos, sino los de cualquier índole, se manejan “al son que les tocan”.
Si no, miren cómo anda la justicia o la injusticia, según como la tomen, en nuestro caótico país. En cuanto al caso de los patojos que fueron inducidos a hacer “la pantomima” de hacerse los enfermos, también el Organismo Disciplinario se equivocó. Si se analiza, ellos fueron manipulados (so pena de ser castigados) y no les quedaba otra que salir al escenario, ponerse su disfraz y a ver cómo les salía el papel encomendado.
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