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Tres toques: Fútbol de negro
Por:
Rafael Mejía
El campeonato Clausura de fútbol mayor tendrá una modificación en su desenlace, es decir, en el momento que concluya; al anunciarse al nuevo vencedor.
El título del futuro campeón estará “manchado” por varias situaciones nefastas que arruinaron el espíritu deportivo de una competición que en cada torneo trata de sobrevivir.
No se escuchará el sonido de las trompetas para anunciar al nuevo “monarca”, ni confeti lanzado al aire en señal de júbilo.
No. Esta vez no. El final será fúnebre, como un cadáver. Sí, han vuelto a matar al fútbol mayor.
Esta introducción tenebrosa es el resultado de lo sucedido en las últimas semanas, y a lo mejor, meses.
Comenzó en diciembre del 2002, cuando el órgano disciplinario de la Liga Nacional determinó que dos de los siguientes partidos entre cremas y rojos se jugarían a puerta cerrada, debido a la exagerada violencia.
Sin embargo, ante el clamor de estos equipos, la Fedefútbol dispuso otra cosa.
Dicha medida sirvió para darle alas a la prepotencia y a la falsedad; al engaño, a quebrantar la ética profesional y la deportiva en el “clásico 204”. Se agregan las protestas en la mesa de Antigua y Zacapa, pidiendo angustiosamente tres puntos.
Y si a todo lo anterior le añadimos para terminar de lapidar al fútbol guatemalteco, el fracaso de la selección mayor en Panamá. La Sub 17 siguió el ejemplo de “mamá” y no clasificó al mundial de su categoría. Rojos y cremas eliminados también en Concacaf. Frente a eso, fiesta no. Mejor un velorio.
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