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En peligro de extinción
Desctrucción de hábitat, cacería y comercio ilegal afectan a más de 800 especies
Por:
Crista Kepfer
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| Las nutrias habitan ríos y lagos de todo el país. Se encuentran en grave peligro por cacería furtiva y comercio para mascotas. Foto Prensa Libre: DANIEL HERRERA. |
Hace más de 50 años que no se observan osos hormigueros rondando por los bosques del país. Cada día se ven menos águilas arpías volando por las selvas de Petén. Víctimas de la depredación, estas especies están casi extintas y el mismo peligro corren más de 800 que figuran en la lista roja del país.
Jaguares, tapires, nutrias, monos saraguates, loros cabeza azul, guacamayas, tucanes, iguanas, parlamas, orquídeas, como la monja blanca, así como especies de bromelias son algunos de los nombres que están en la lista que enumera la flora y fauna en peligro de extinción.
“La cacería, el tráfico ilegal y la destrucción de su hábitat son las principales causas del estado en que se encuentran”, explicó José Luis López, del Departamento de Vida Silvestre del Consejo Nacional de Areas Protegidas, CONAP.
Sin duda “el país de la eterna primavera” recibe amenazas por todos los frentes, y aunque cada día las autoridades se esfuerzan por controlar la situación, aún falta por hacer.
“Nos preocupan los incendios forestales en Petén, que han acabado con el hábitat de los animales”, indicó Miriam Monterroso, de la Organización de Vida Silvestre, Arcas, un centro de rescate para la fauna de esa región.
808 especies en la lista
La biodiversidad de Guatemala es privilegiada, pues cuenta en un pequeño espacio territorial con 250 especies de mamíferos, 669 de aves, 112 de anfibios, 231 de reptiles, 220 de peces de agua dulce y más de 8 mil de plantas superiores.
Cada año, CONAP incluye en su lista roja especies en peligro de desaparecer, las cuales suman ahora 808. Además, pone a otras en la lista de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, CITES, para regular su exportación.
“Los animales se clasifican en tres categorías: la uno, que es para las especies casi extintas; la dos, para las que están en grave peligro, y la tres, para aquellas que deben tener un control específico”, dijo López.
En la misma línea están agrupadas las plantas, y la número dos es la referente a especies endémicas o restringidas a un hábitat específico.
Tráfico y comercio ilegal
Además de los incendios, la deforestación y el avance de la frontera agrícola, los animales y las plantas están expuestos al tráfico ilegal.
Por estar dentro de la lista, estas especies sólo pueden ser utilizadas para fines científicos, reproducción para la conservación o el comercio regulado bajo reglas de CONAP.
Sin embargo, en muchos casos no se siguen estas leyes. “El comercio ilegal varía por épocas. En junio y julio casi siempre son loros y pericas, mientras en febrero y marzo se venden más iguanas verdes y negras”, indica López.
El uso que se le da a estos animales es para alimento o mascotas, y la mayoría de veces los especímenes no son llevados fuera de las fronteras, sino hacia la capital. “Varios animales silvestres se venden en mercados, como El Guarda, en la zona 11”, sostuvo Monterroso.
También las plantas son parte del mercado negro. Según Mayra Maldonado, del Departamento de Biología de la Universidad del Valle de Guatemala, las orquídeas y bromelias, como la “pata de gallo”, son las favoritas.
“El problema es que no hay fondos suficientes para entrenar al personal de aduanas para que lo detengan”, agregó Maldonado.
Gracias al trabajo de CONAP y el Servicio para la Protección de la Naturaleza, SEPRONA, se ha logrado controlar esto en alguna medida.
“Recibimos denuncias y luego, con ayuda del Ministerio Público, hacemos los decomisos. Tal vez tres a la semana de 10 animales cada uno”, indicó López.
La representante de Arcas informó que al año reciben 400 animales para reincorporarlos a su ambiente. “En casos como jaguares, es muy difícil que vuelvan a la vida silvestre; entonces, pasan a ser parte de zoológicos”, agregó Monterroso.
Conciencia a la población
Para defender el tesoro natural del país la población tiene que colaborar, coincidieron los consultados.
“Todo es cuestión de oferta y demanda. Si no compran estos animales como mascotas ni las plantas, no los van a vender”, dijo López. Por su parte, Monterroso sugirió no consumir venados ni tepezcuintles en restaurantes.
En el área científica también queda mucho por hacer. “Urgen programas de reproducción en cautiverio y de reintegración”, opinó Maldonado.
En ello los zoológicos pueden jugar un papel importante. “Uno de sus objetivos es la conservación, y el éxito es lograr la reproducción en cautiverio”, señaló Marielos de La Roca, bióloga del zoológico La Aurora.
La idea sería hacer intercambio genético con otros centros, para reproducir y así preservar las especies.
“También se deben regular las granjas y viveros que tienen autorización para reproducir y comerciar algunas de ellas”, enfatizó López.
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