|
|
 |
 |
Además, en esta sección:

|
Rafael Cuevas, escritor
Entrevista con artistas chapines que viven en el extranjero (vía e-mail, # 6)
Por:
Juan Carlos Lemus
Reside en Costa Rica. Rafael Cuevas Molina (1954, Ciudad de Guatemala), estudió filosofía e historia en Rumania y Costa Rica.
Cursó doctorado en historia en la Universidad de La Habana, Cuba. Trabaja en la Universidad Nacional de Costa Rica en el Instituto de Estudios Latinoamericanos, en donde dirige la Maestría en Estudios Latinoamericanos. Es, además, pintor con más de diez exposiciones individuales y varias más colectivas. Ha publicado cuento y poesía en suplementos culturales y revistas de Guatemala, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Rumania, Honduras.
Sus novelas publicadas:
“Vibrante corazón arrebolado” (Editorial de la Universidad Estatal a Distancia -Costa Rica-, 1998), “Al otro lado de la lluvia” (Editorial de la Universidad Nacional - Costa Rica-, 1998) y “Los rastros de mi deseo -relato de amor intenso-” (Editorial Cultura -Guatemala-, 2000, y Editorial de la Universidad estatal a Distancia -Costa Rica-, 2002).
En prensa (apareció en abril 2003): “Pequeño libro de viajes” (Editorial de la Universidad de Costa Rica -Costa Rica-); inédita: “Recuerdos del mar”.
Entrevista
Tantos años fuera, ¿han valido la pena?
“Creo que esta pregunta tendría más sentido si yo estuviera viviendo fuera de Guatemala por haber salido a buscar horizontes nuevos, mejores -digamos-, o más aptos para mis ambiciones personales. Pero no es así. Yo estoy fuera de Guatemala porque las circunstancias que vivió el país en el pasado me llevaron a estar fuera. Soy, en ese sentido, un exiliado.
Como muchos otros, no sólo en este pasado reciente sino también antes, por ejemplo, los que tuvieron que salir en la década de los cincuenta, mi exilio forzado se transformó, después, en un exilio “voluntario”, cuando hubo ya mejores condiciones para volver, pero la vida se había construido “en otra parte”.
Yo diría que, a estas alturas, el exilio tiene para mí una doble cara: una desgarrada, de herida no cerrada, conflictiva, amarga; y otra, que es la que da simplemente “la lejanía”, que permite ver lo que uno consideraba antes como natural de otra forma, en la que es posible ser, tal vez, más crítico...
“Volver a Guatemala es siempre un golpe”
“...Esas dos dimensiones se entrelazan y conviven perennemente en mí y están presentes en lo que hago, en mi literatura, por ejemplo, dándole temas y problemas. El exilio es una circunstancia llena de matices y contradicciones, de luces y de sombras que han forjado, en buena medida aunque no exclusivamente, lo que soy hoy en día.
Debe recordarse, además, que pertenezco a la estirpe de los derrotados, a las huestes de los que no lograron arribar a lo que querían, a los que no pudieron ver concretados sus sueños y sus esperanzas, y que dejaron en el camino, en muchas y diferentes esquinas de la vida, a seres entrañablemente amados, lugares referenciales que le daban sentido a la existencia.
Pero no me arrepiento de nada. He apostado por un mundo distinto al que existe y en eso sigo. No fui embaucado, no fui engañado: todo lo he hecho con pleno conocimiento de causa, aunque muchas veces no se calcularan suficientemente las enormes consecuencias que nuestros propios actos llevarían a nuestras vidas. En ese sentido, sí ha valido la pena todo lo hecho. Lo volvería a hacer”.
Según usted, ¿cuál es el nivel del arte guatemalteco, en general, comparado con el costarricense actual?
“Creo que hablar de “nivel” no es lo más conveniente. Tal vez sería más apropiado hablar de diferencias. En mi opinión, podemos identificar una primera diferencia, que tiene que ver más con las condiciones para el trabajo artístico: en Costa Rica, el Estado Benefactor, que se construyó a partir de la década de los cincuenta del siglo XX y entró en crisis en la década de los ochenta, creó una infraestructura de apoyo a la labor artística y literaria que no tiene parangón en la región centroamericana, exceptuando los esfuerzos que se hicieron en Nicaragua en la década de los ochenta, pero que luego desaparecieron.
Los artistas y los escritores han tenido, en Costa Rica, más apoyo del Estado para publicar, pues se creó una red de editoriales públicas de relativo fácil acceso, se acondicionaron salas para exponer y se concibió una cierta red de becas de apoyo a la creación. Guatemala no contó con estas facilidades que, por cierto, están siendo paulatinamente limitadas en nuestros días en Costa Rica.
Guatemala tiene, por su lado, otras condiciones que le dan una gran personalidad a lo que en ella se produce. Tiene una cultura popular inmensamente rica, única en su especie, que permea y se evidencia en todo lo que acá se hace. Y tiene una realidad muy contradictoria, hiriente, que aviva un arte y una literatura permeada por una actitud pasional que enriquece a la obra de arte. Yo diría que el arte y la literatura guatemaltecos tienen una personalidad que emana de sus propias condiciones culturales y sociales que Costa Rica no posee”.
¿Qué obstáculos enfrenta un guatemalteco en Costa Rica para desarrollar su trabajo literario?
“En este sentido, debo ser agradecido. Personalmente, no he encontrado obstáculos para exponer mi obra plástica o para publicar mis libros. He tenido los inconvenientes que también tienen los costarricenses, como puede ser, por ejemplo, la lentitud de las editoriales. Hay otras dificultades, que derivan de la condición de “no costarricense viviendo en Costa Rica”, o de “guatemalteco fuera de Guatemala”; en cierta forma, me encuentro en un “limbo” en el que es difícil que se me tome en cuenta como escritor o pintor guatemalteco en Guatemala y, lógicamente, los costarricenses no me cuentan entre sus escritores. Pero, ¿debo atribuir esta situación a mi residencia en Costa Rica o a las calidades de mi obra? Yo no puedo responder con certeza a esta pregunta, pero vivo en esa situación contradictoria”.
¿Quiénes son los escritores guatemaltecos reconocidos, vivos, en los círculos literarios de Costa Rica?
“Debemos partir de una constatación: Centroamérica es una región balcanizada, es decir, dividida, cuyas parcelas se conocen poco entre sí. Quienes conocen escritores de otro país centroamericano en Costa Rica son, generalmente, los especialistas. La excepción son ciertos escritores nicaragüenses, como Sergio Ramírez o Gioconda Belli, que tienen un cierto público en el país.
Tito Monterroso, quien falleció recientemente, tiene un público lector también. Pero aparte de ellos, la literatura guatemalteca es muy poco conocida, sobre todo porque no llegan libros de Guatemala hasta este país. Como sucede también en Guatemala, los escritores de éxito son los que llegan a través de las grandes editoriales, las que hacen buen marketing y los sitúan en los estantes visibles de las librerías de moda.
Hay, además, escritores costarricenses quienes, generalmente asociados a estas grandes editoriales, logran llegar a sectores relativamente numerosos de lectores en el país. Pero el problema central es el de la circulación de los libros: mientras no existan canales para que la literatura de la región se mueva dentro de ella, esta situación permanecerá inalterable”.
Usted es novelista, además pintor y ensayista. ¿Es difícil decidirse por un solo género?
“No, no lo es. Cada uno expresa una dimensión de lo que se quiere decir. Para mí, ninguno es suficiente, aunque cada género es necesario. En cada uno de ellos se expresan inquietudes y necesidades que no se pueden decir en otro. Cumplen, además, funciones distintas. La pintura tiene una función más catártica inmediata, mientras la literatura escarba en lo que se tiene dentro y no es fácil expresar de manera gestual.
El ensayo, por su parte, se aviene a la reglas de la cientificidad de las ciencias sociales, y requiere de la paciente labor del trabajo con las fuentes escritas en los archivos. Su discurso se construye lentamente, apegado a la realidad externa. Todas y cada una de estas expresiones se alimentan mutuamente, pero guardan su propia especificidad”.
¿En qué ha tenido más éxito en Costa Rica?
“No sabría decirlo. Uno de los problemas de cultivar distintos géneros es que los escritores te ven como pintor, los pintores como escritor y los científicos sociales como artista. Mi trabajo plástico fue el que primero se conoció en Costa Rica, y durante varios años fui sólo eso, pintor. Varios de mis trabajos han sido escogidos para ilustrar carátulas de libros y la gente compra mis cuadros cuando los expongo.
Las inauguraciones de mis muestras siempre tienen buen público. La prensa las reseña. Me siento reconocido en el medio. Mi trabajo literario es conocido desde finales de la década pasada; desde entonces he publicado cuatro novelas o, para ser más exactos, cuatro trabajos de género ambiguo, porque no estoy seguro de poder llamarlos “novelas”; en todo caso, no me corresponde a mí clasificarlos y tampoco me importa mucho.
He aprendido a esperar la reacción de los lectores, a que el libro circule un poco para empezar a escuchar comentarios y opiniones, los cuales me han sido benevolentes, algunos entusiastas. Creo que escribo una literatura a la que no es muy fácil acceder. En lo referente al ensayo no me puedo quejar. Trabajo temas vinculados a la cultura y la identidad, y debo decir que mis trabajos han sido apreciados. Circulan, en algunos casos, como textos de lectura obligatoria en las universidades del país. Estoy satisfecho”.
Como director de la Maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica, ¿Qué ha hecho usted por la difusión de la literatura guatemalteca?
“En términos generales, me he preocupado por dar a conocer no sólo la literatura sino, en general, las artes visuales y la realidad de Guatemala. He escrito varios ensayos, que circulan en el país, en los que intento mostrar las características de la cultura de Guatemala y establecer niveles de comparación con Costa Rica en particular, y con el resto de Centroamérica en general. En la Maestría que dirijo, me he preocupado por invitar a intelectuales guatemaltecos que, de primera mano, puedan dar a conocer esa realidad. El conocimiento mutuo es fundamental”.
¿Qué experiencia le han dejado sus breves retornos a Guatemala? ¿Piensa retornar definitivamente?
“Volver a Guatemala es siempre un golpe, pero también una renovación. Es un golpe porque es el lugar en donde están los muertos más queridos, algunos de ellos en lugares desconocidos. Podrían estar en cualquier parte, aun en el terreno que en cualquier momento pisamos. Es el lugar en donde están las más prístinas certezas, pero donde también continúan existiendo algunas de las cosas que más aborrecemos.
Es el lugar del “nosotros”, pero donde también, a veces, te regatean esa pertenencia. Es el lugar de la realidad, porque a través de los años, estando lejos, se va inventando en la memoria una Guatemala que no es, o que es solamente en la memoria. Es el lugar de la renovación, porque permite reencontrar sentidos que la distancia va difuminando.
“¿Que si pienso retornar? Lo pienso siempre. No sé si lo haga”.
|

Regresar
|
La nueva clase
Metropolitánicamentehablando
Por:
Juan Carlos Lemus
Clase media, clase medio alta, clase medio medio, clase plan económico... ¿en qué lugar nos ubicamos?
Donde sea, para nuestra suerte, usted y yo estamos al margen de cierta clase media de lo más extraña que surgió hará ya unos 15 años. Es un “American dream”, sólo que a lo chapín. Los hombres toman cerveza en lata y tienen a una empleada en casa a la que se dirigen con tono de magnates. La “meten” al carro los domingos cuando salen de paseo a Price Smart.
La dueña de la casa, llena de chirulos en la cabeza, le dice “m'ija te encargo que lavés la estufa, dejás puesta la lavadora y en cuanto tengás tiempo le das la comida al loro”. Sus hijos tienen bicicleta, patinetas que dejan tiradas en el jardín, tal como lo hacen los niños bostonianos en la tele. Desayunan los domingos en Mc Donald's o en Burger King.
El papá lava el vehículo los días de feriado; usa pantalonetas hasta las rodillas y se le ven las espinillas peludas, chancletas plásticas y camiseta sin mangas. Mientras lava, escucha a todo volumen en su Pionner La Sabrosona, la Tropicálida o la K Buena. Retuerce el trapo mojado sin quitarse el reloj de pulsera.
A la entrada de su casa tiene un rótulo que dice: “Welcome”, o “The López Family”. Tal como se ve en la tele, instalan un aro para que sus hijos jueguen básquet en el garaje. En la sala tienen colgadas dos lámparas-ventilador.
Algunos de ellos tienen hijos de 15 años que manejan velozmente por los centros comerciales, con el radio a todo volumen y no ceden el paso a los peatones; hablan con autoridad y se saben con pisto y bien vestidos, pero al mismo tiempo se saben sin pisto y mal vestidos. Es un estado catabólico que los hace sentirse como la famosa India María: “Ni de aquí ni de allá”.
Las señoras manejan mientras platican por teléfono, frenan intempestivamente en cada amarillo, meten la trompa del auto para pedir vía, y “hacen súper” con la patoja al lado. Por “la patoja” entendamos a una joven indígena a la que no le dan feriado ni los domingos, le pagan miserablemente y la creen afortunada porque le dan hamburguesas, helados Pop's y regalos para Navidad.
A veces, por dárselas de cultas y de que tienen “gustos exquisitos”, las señoras clase medio medio escuchan “música clásica”. Por ésta entienden las tonadas de supermercado que tocan Raúl di Blazio y Richard Claydermann. En vez de té a las cinco de la tarde toman gaseosa en pocillo o un pichel de Toki que les hace la patoja.
Tienen veinte clases de plantas sembradas en el jardín, en un pedazo de metro. A los lados de la puerta de entrada está lleno de rosas, buganvillas, Mano de león, orquídeas, Malas madres y Malenas amontonadas como se ven en los mausoleos. (Yo no sé qué son las Malenas, pero ya es hora de que alguna planta se llame de esa manera).
No obstante las costumbres y la apariencia personal han cambiado, seguimos siendo tímidos. La mezcla de timidez y hostilidad en las familias medio medio produce arranques de carcajadas a todo volumen en las cafeterías.
El señorón habla a gritos por su celular, en la calle o en la peluquería. Cuando está en una reunión de padres de familia, interrupe:
“Aló, sí, estoy en una reunión de padres de familia... En una reunión... ¿Aló?... que estoy en una reunión de padres de familia... te llamo después... Pero mirá, te encargo que le llevés los datos al licenciado... Sí pues, ajá... vaya, no tengás pena, me llamás más tarde porque estoy en la reunión... O mejor te doy una llamadita yo cuando salga de la reunión... Sí... ... Sí, Okey, pues... bueno, te llamo...”.
Dejan sus carros parqueados a la orilla de la vecindad, casi a media calle; se carcajean cuando alguien se cae; creen que los palillos se utilizan para limpiarse los residuos de comida entre los dientes; suelen ser racistas; tratan de vos al chiclero; tiran escupitajos en la calle; ponen ventanales góticos, columnas salómicas y puertas de metal en la fachada de su casa.
Como decía al principio, por suerte usted y yo estamos excluidos. No somos racistas ni escuchamos a todo volumen los éxitos del momento frente a los hospitales, tampoco explotamos a “una patoja”, ni nos registramos los dientes con los palillos.
Puede que tengamos lámparas-ventilador en la sala y un bonito rótulo que dice “Welcome”, incluso Malenas a la entrada de la casa; puede que nos encante oír la Tropicálida que tan bonitos éxitos musicales transmite, pero todo valdrá más la pena si nos pasa encima la sentencia de mi abuela, quien decía: “Ojalá que tanto pisto se les convierta en buena educación”. Feliz domingo.
|

Regresar
|
Vida breve: Las entrevistas
Por:
Irina Darlée
Dormir, hacer la digestión, procrear, lo hacen todos. Escribir lo hacen pocos, y escribir bien, sólo algunos.
De ahí les otorgan el Premio Nobel o los convierten en “Vecinos Distinguidos”, etc. Algunos escritores conocidos han sufrido un exceso de entrevistas y han ido desarrollando defensas contra las preguntas sobre datos biográficos e íntimos.
Lo hacen para proteger su intimidad y también la edad, su vida privada, sus ideas políticas, etc. Cuando la licenciada Margarita Carrera me pidió mi currículum para hacer mi presentación al público en el evento de la Municipalidad de Guatemala, durante el cual ascendí a “vecina distinguida”, le proporcioné unos datos míos en broma.
¿Año de nacimiento? “Un domingo de primavera”. ¿Lugar? “Sin precisar”. ¿Nacionalidad? “Soy de Austria” (que no es lo mismo que Australia)”. ¿Características? “Un auto de modelo atrasado, pero de poco uso, como su dueña”. ¿Estado civil? “Soltera, sin causarle mal a nadie”. ¿Deportes? “Escribir y soñar despierta”.
¿Proyectos? “La inmortalidad, para la cual, desgraciadamente, hay que morir primero”.
Margarita Carrera es una escritora seria y, naturalmente, no dijo todo esto. Además, no hay que hablar de un escritor o escritora sino dejar que sus obras hablen por ellos, puesto que sus datos personales no interesan tanto como sus ideas o ideales (si es que los tienen).
Interesa, sobre todo, su actividad en el campo de la narrativa, su experiencia artística o reverencia por el arte del artista. La definición es su estilo, si es escritor, o sus influencias (y no sus plagios). En fin, sus posturas artísticas, culturales, religiosas. Nada tienen que ver sus posturas nocturnas o sea eróticas, o los noviazgos que hayan tenido.
También es importante definir su criterio sobre el estilo literario, su conciencia, voluntad y autenticidad del lenguaje. Se puede hablar, además, de su actitud hacia el mundo o de su cosmovisión, etc. Yo trato de escribir acerca de la vida tal y como la veo, según mis felices estados de ánimo o solitarias depresiones breves.
Ante la muerte estamos tan desamparados como un niño recién nacido. La muerte se asemeja al nacimiento, y la mortaja se parece a los pañales. En la vejez no se necesita mucho para perder la razón que le queda a uno. Es verdad, entonces, que no todo es alegría. Los ganadores de “reconocimientos” resultan para el público tal como los pintan los entrevistadores o presentadores.
Es mejor que las obras hablen de su autor (y para ello hay que haberlas leído). Las entrevistas son el peor género del periodismo. Si la entrevista resulta brillante o amena, los lectores lo atribuyen al talento del entrevistado. Si, en cambio, sale gris y sin brillo, culpan al entrevistador de no haberla sabido hacer más interesante.
|

Regresar
|
Más que página: un libro
Acerca de la página de literatura guatemalteca en la Web
Por:
Juan Carlos Lemus
A esta sección llaman padres de familia, estudiantes o universitarios para preguntarnos qué sabemos acerca de Asturias, Cardoza, Monterroso, Marco Antonio Flores, Ak'abal y de muchos otros escritores nacionales.
Nuestra recomendación siempre ha sido efectiva. Les decimos que visiten la página de literatura guatemalteca creada por Juan Carlos Escobedo. Hace dos domingos publicamos una entrevista en esta sección (18/05/2003, pág 31), con este guatemalteco que reside en Estados Unidos desde hace ya varios años, en nuestra página titulada “Vía e-mail: entrevistas con chapines relevantes que viven en el extranjero”.
Fue una entrevista que forma parte de una serie que hemos destinado a los artistas nacionales que viven en otro país. De esa cuenta, hemos publicado de L. E. Rivera, Dante Liano, Mario González, Arturo Arias. No se pierda, el próximo domingo, la de Carlos Solórzano, a quien personalmente considero el más grande escritor vivo de Guatemala. También entrevistamos a un importantísimo artista, nada menos que Jacobo Rodríguez Padilla. Siguen otros grandes como Carmen Samayoa, Henry Raudales y críticos como Jaime Barrios Carrillo.
La información acerca de pintores, músicos y escritores ha estado dispersa. Aquí mismo hemos creado un diccionario de artistas nacionales que, esperamos, sea de su utilidad. Dicha publicación dominical mucho le debe a la página de Juan Carlos Escobedo, puesto que ha sido una de las fuentes de las cuales nos hemos servido para dar a conocer a los escritores. Hasta la fecha, la de Escobedo es la recopilación biográfica más completa que se tenga acerca de los escritores.
Más que una “página web”, si se imprime, es un libro completo. Además incluye información de pintores. Si quiere visitarla, entre por la dirección que aparece en el recuadro.
“Página... De literatura guatemalteca”
• Dirección: http://www.uweb.ucsb.edu/~jce2/lit.html
• Autor:Juan Carlos Escobedo.
• Correo electrónico: jce2@umail.ucsb.edu
|

Regresar
|
Diccionario de artistas guatemaltecos
 |
| Del Carmen, Ricardo (1937). Músico, director de coro y orquesta. Actualmente dirige el coro que lleva su nombre y la Orquesta Clásica de Guatemala. |
Del Águila Flores, Patricia (1962). Arqueóloga. Nació el 3 de abril. Egresó de la Universidad de San Carlos de Guatemala con la tesis “Análisis de la piedra de moler desde una perspectiva arqueológica y etnográfica”. Coeditora del proyecto arqueológico Sansare II.
Trabajó en el proyecto Nacional Abaj Takalik, de 1996-1997. De 1988 a 1994 trabajó en el Departamento de Registro de Bienes Culturales en el Instituto de Antropología e Historia, como técnica del departamento.
__________
Del Carmen, Ricardo (1937). Músico, director de coro y orquesta. Ofreció su primer recital de piano a los 6 años de edad. A los 9 se presentó como solista de la Orquesta Sinfónica Nacional, OSN, interpretando el Concierto No. 20 de Mozart, bajo la dirección del maestro Andrés Archila. Sus maestros fueron Salvador Ley y Georgette Contoux de Castillo. De 1951 a 1953 estudió en la Academia Musical de Filadelfia con la pianista Agi Jambor.
Más tarde realizó estudios en la Universidad Católica de Washington. De 1954 a 1958 estudió en el Conservatorio de Música de Oberlin, Ohio, hasta graduarse con honores de “Bachellor of Music”. En Guatemala se presentó como solista de la Orquesta Sinfónica Nacional en 1954 y 1956. Estudió dirección de orquesta en la Academia de Música de Viena, donde dirigió a la Tonkunstler Orchester, una de las agrupaciones musicales de mayor prestigio de la capital vienesa.
De nuevo en el país, fue invitado a dirigir a la OSN por varias ciudades centroamericanas, y fue nombrado director titular de la misma en 1962, cargo al que renunció en 1964. En diciembre de ese mismo año ganó el primer lugar en el concurso internacional para Directores de Orquesta “Dimitri Mitropoulos”, celebrado en New York ante la presencia de Leonard Bernstein, lo que le permitió dirigir la Orquesta Sinfónica de Washington en la temporada 1965-1966.
Poco después viajó a Costa Rica para asumir la titularidad de la Orquesta Sinfónica de ese país. A partir de su definitivo regreso a Guatemala fue nuevamente director titular de la OSN, de 1967 a 1990. Ha dirigido orquestas sinfónicas en prácticamente toda América, y dirigido solistas de renombre mundial como Ruggiero Ricci, Andrés Archila, Leonard Rose, Paul Badura-Skoda, Luis Felipe Girón May, Rudolf Firkusny, Giorgy Sandor, Istvan Nadas y Henry Raudales, entre otros. Ha recibido innumerables premios y reconocimientos, entre ellos la Orden de los Caballeros de Santiago de Guatemala, el diploma Emeritissimum de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Ciudadano Distinguido de la Ciudad, Orden del Quetzal y Director Honorario de la Organización para las Artes de la Universidad Francisco Marroquín. Ha dirigido coros como The American Boychoir, Orfeo Catala de Barcelona, y el de la Universidad de Costa Rica. Fundó el coro que lleva su nombre en 1967 y actualmente es su director. Además dirige la Orquesta Clásica de Guatemala.
__________
Del Carmen Fortuny, Ricardo (1969). Músico, violonchelista. Realizó estudios de chelo en el Conservatorio Nacional de Música con el maestro Eduardo Ortiz Lara. Se graduó en 1988. En 1985 ofreció un recital en Puerto Vallarta, México, con la pianista Consuelo Medinilla. Ese año debutó como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional.
En 1990 representó a Guatemala en el I Festival musical del Pacífico en Tokio y Sapporo, integrando varios conjuntos de cámara del festival y la Orquesta Internacional del mismo, dirigida por los maestros Leonard Bernstein, Elji Oue y Michael Tilson-Thomas. En 1991 integró la Orquesta Sinfónica Centroamericana en Honduras, y en 1992 la de Costa Rica. Participó en una gira con la Orquesta Sinfónica de Honduras en New Orleans.
En 1993 participó en el I Festival musical de Santa Cecilia en El Salvador. En 1995 participó con el Ensamble Millenium en la entrega de la Historia General de Guatemala en Madrid y Toledo, España. Actualmente es integrante de las orquestas Sinfónica Nacional, Clásica de Guatemala, la Nueva Orquesta Filarmónica y Ensamble Millenium. Es catedrático y presidente del claustro de catedráticos del Conservatorio Nacional de Música.
__________
Del Cid, Pablo Antonio (1942). Actor. Nació el 29 de marzo. Se inició en misiones ambulantes del Teatro de Arte Universitario (1957). Cofundador del Grupo de Teatro Municipal (1961), del grupo GEMA (1964) y Grupo artístico de Rufino Amézquita (1966). Ha participado en más de 80 montajes de teatro de autores guatemaltecos y extranjeros -dramas, tragedias, comedias, teatro para niños, zarzuelas, etc.- dirigidas entre otros por Rufino Amézquita, Manuel Lizandro Chávez, Hugo Carrillo, Ligia Bernal, por citar algunos.
Obras en las que actuó: “Los nazarenos”, “La audiencia de los confines”, “El rey de la altanería”, “Sebastián sale de compras”, “Doña Bárbara” y “María”, en versión de Hugo Carrillo; “La niña de Guatemala”, de Julio Díaz-Escamilla, y “El benemérito pueblo de Villa Buena”, de Víctor Hugo Cruz, entre otras. Recibió una nominación a los premios Opus del Patronato de Bellas Artes y en 2002 fue galardonado con la Medalla Vicenta Laparra por su trayectoria teatral.
__________
Del Cid Díaz, Leonel (1961). Pintor, grabador, escultor, escenógrafo, ilustrador. De 1982 a 1986 estudió bachillerato en Arte con especialización en pintura en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP).
Estudió en la Escuela del Cerro del Carmen. Fue presidente de la Coordinadora de artes pláticas (1984-85). Exposiciones personales: ENAP (1984); Cerro del Carmen (1987); IGA (1990). Ha expuesto en Honduras, Nicaragua, México y Estados Unidos. En escenografías trabajó en las obras “Don Quijote de la Mancha”, “El circo de Upcito” y “Nuestra Natacha”. Estilo: surrealista, figurativo, abstracto. Técnicas: óleo, pastel, acuarela, mixta, lápiz, tinta, fundición en cemento, talla en madera y grabado en madera y metal.
__________
Del Cid, Félix Poeta. Libros: “Rimas Viejas” (1940).
__________
Del Valle De Garcés, Guadalupe. Pintora y diseñadora. Se graduó de bachiller en 1968. Estudió con Miguel Ángel Ríos, Arturo Monroy, en el Long Beach City College; Luis Pinedo, y en el IFES cursó Diseño de interiores. Hizo exposiciones en Capuchinas, Santa Clara II, Forum (1994). Obtuvo menciones honoríficas en el Salón Nacional de la Acuarela 1991 y en el XII Salón de la Acuarela 1992.
__________
Del Valle, Julio César (1942). Locutor, compositor y periodista. Nombre artístico de Julio César Loarca del Valle. Nació en Quetzaltenango el 21 de junio. Ha trabajado en radio, televisión, prensa, publicidad y relaciones públicas. Fue productor y conductor de los programas “Usted tiene la palabra”, “Campiña”, “300 millones” de Radio Televisión Española, y en varios eventos de Unicef.
Produjo el programa “Chapinlandia”, “Loconoticias” y “Especiales 80-82”; redactor del programa “Fabumarimbas”, productor general de Canal 11 de televisión. Redactor y entrevistador de “Teleprensa” y reportero itinerante para los programas “Primer impacto” de Univisión; “Aquí el mundo” y “Teleprensa”.
Creó y condujo el reportaje “Guatemala color de provincia”, el cual ganó el premio Gran Jaguar del Inguat. Fue creativo-realizador de las campañas: “En Guatemala lo tenemos todo” y “Mi tierra es...”, ambas ganadoras del Kin de Oro de la publicidad en prensa, radio y T.V. Ha sido conductor de concursos de belleza y teletones en Guatemala, Honduras y Costa Rica. Fue director de Radio Nacional TGQ, “La voz de Quetzaltenango” (1964-1966); director del radioperiódico de orientación social cristiana “Rearme” (1960-64); fundador y director de la revista Rearme Moral (1960).
Es fundador de los Conciertos de Marimba Paiz y Conciertos Didácticos de Marimba. Como compositor participó en el Festival OTI, Acapulco, México, en 1974, con la canción “Yo soy”; y en 1976 en Madrid, España, con “El verbo amar”. En 1977 participó en el Festival mundial de la voz y la canción de Puerto Rico, con el tema “Amor a manos llenas”. Es autor de “Cantaré por siempre, Quetzaltenango”.
|
|
Copyright © 2000 - 2007 Prensa
Libre, S.A. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web
sin autorización de Prensa Libre.
|
|
 |
 |
Ciudad Guatemala
15°C Min, 24°C Max
Principalmente soleado.
|


US$1.00 Q 7.62134
|


|
|