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Viaje al centro del clásico
Una mirada a los detalles que rodearon al juego más importante de la liga
Por:
José Carlos Móvil
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| Los cremas tienen invitados especiales: los dos niños de las orillas. El primero de izquierda a derecha ingresó a la cancha gracias a la invitación improvisada de M. Machón y C. Ruiz. |
El clásico entre Municipal y Comunicaciones es más que un partido de fútbol.
Es un evento en el cual, además de dos equipos, están involucrados miles de personas, cuyo trabajo y esfuerzo pasan desapercibidos.
Estas son las historias y los secretos del juego más importante del fútbol guatemalteco.
Martes 25 de febrero, 8:00: los miembros de la seguridad del clásico se reúnen por primera vez. Hay aproximadamente 200 identificados con chaleco verde fosforescente y otros 200 con sudadero gris.
Entre ellos, Edwin Anleu, con 5 años de experiencia. “Con esta tribuna compartida, en parte, teníamos un 45 por ciento de miedo porque hubiera problemas”, relata, mientras recuerda los peleas en las gradas.
Jueves 27 de febrero, 11:00: las ventas callejeras empiezan a adornar el estadio. Marvin Vásquez es uno de los primeros en llegar. Tiene un puesto en el que vende réplicas de los equipos (Q.50) y camisetas estilo polo (Q.75).
Hace 7 años se dedica a esto y no le va ni a rojos ni a cremas. “Yo soy puro fanático de la selección nacional”. Dentro de su tienda, rodeada de camisetas de rojas, blancas y el Galaxy de Los Angeles, está su hija menor.
12:00: La Policía Municipal de Tránsito (PMT), con aproximadamente 20 elementos, llega al Mateo Flores. Colocan conos en la calle frente al estadio. No serán reemplazados por sus compañeros hasta las 9 de la noche.
14:45: Filomena Mejía, propietaria de una churrasquera frente a la General Sur, empieza su jornada. Tiene 45 años de vender tortillas con carne y longaniza (Q.5). “Antes esto era fiesta.
Ahora son ‘botellazos’”, dice. Presume que su venta es mejor, porque “lo primordial es el servicio”. Dice que no gana más de cinco mil quetzales en una noche y que no le importa si el cliente es rojo o crema. “Aquí lo que vale es el color del billete”.
18:20: Municipal llega al estadio Mateo Flores en su bus oficial. Los jugadores se reunieron en el restaurante Los Cebollines de la zona 9, donde dejaron sus vehículos para trasladarse al estadio.
18:32: Comunicaciones llega al Mateo Flores en un bus turístico. Martín Machón, tras bajar del vehículo, se encuentra con un niño, a quien entra a los camerinos. El entrenador Horacio Cordero es el último en descender.
19:10: El estadio, aún vacío, empieza a tomar ambiente. La música aparece con “Quítame ese hombre”, de Pilar Montenegro. Le sigue “El Grito”, de Bohemia Suburbana.
19: 14: Con bolsas de papalinas, yuquitas y plataninas, Angel Rivera busca ganarse la vida en la tribuna. “En un clásico no vendo más que en otro día”, dice. “La verdad, soy rojo. Me gusta el trabajo, porque puedo ver el juego”, expresa el vendedor de 18 años.
19:28: Con una bandera de Ernesto ‘Che’ Guevara en su espalda, Byron López, con un churrasco en la mano, espera la hora para entrar a la general. “Soy rojo de nacimiento. Y revolucionario”, apunta.
Promete que si ganan los rojos se desvelará. “Total, tengo mi negocio en el mercado y puedo llegar a la hora que me dé la gana”.
19:45: El partido se acerca y todos buscan un lugar. Ana Victoria Alvarado, vendedora de dulces desde hace 2 años, prefiere caminar. “Lo que más me compran son cigarros”, señala. Con un tono de ironía, dice: “De fútbol yo no sé nada”.
19:49: La Cruz Roja entra a la gramilla. “Este es un servicio más. No importa si es un partido de fútbol o si son rojos, cremas, ricos o pobres”, relata uno de los miembros, Luis Lima (42 años) junto a Carlos Gómez (23).
19:56: Los equipos salen a la cancha. Martín Machón lleva de la mano al niño que conoció y hasta se toma la foto oficial junto al equipo. Carlos Ruiz lo había ingresado a una zona restringida y Machón hizo lo mismo hasta el campo.
El niño se levantó con pocas expectativas y ahora está en el centro de un clásico.
19:59: Por razones de seguridad, Fernando Gómez (delegado de cancha de Municipal) se encarga de sacar a todas las personas que no deben estar en la gramilla. Entre ellos, al niño.
20:38: Jorge Amadeo Toledo, mejor conocido como ‘Don Amadeo’, levanta su churrasquería. Con lo vendido en los momentos antes del partido fue suficiente.
“Casi nunca tenemos problemas”, cuenta Toledo. La cerveza en litro (Q.10 y Q.25) son su mejor producto. En la cancha, el clásico está por llegar al medio tiempo.
20:42: Edgar Estrada, de Comunicaciones, le detiene un tiro penal a Gonzalo Romero de Municipal y se convierte en figura. Afuera, los agentes de la PMT cierran su turno y son relevados. La jornada les dejó algo productivo. “Nunca había venido al estadio. Qué bonito esto. ¿Cómo van?”, pregunta un agente, quien se identifica como crema.
21:54: El árbitro Hugo Castillo pita el final del clásico 203 con victoria 2-1 para los cremas.
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