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EDITORIAL Inicua vorágine de exterminio
Diecinueve hogares de jóvenes en proceso de reinserción lloran en estos días la eliminación física de aquellos, por bandas criminales que les disputan tardíamente -porque las víctimas se esforzaban por cambiar su forma de vida- supuestos controles territoriales para sus fechorías.
Esas acciones salvajes y deshumanizadas, en las que también han resultado lesionados 62 jóvenes residentes en Villa Nueva, Villa Canales, Amatitlán y San Miguel Petapa, ponen en peligro la continuidad de un encomiable programa de regeneración de pandilleros que promueve la Alianza de Prevención del Delito, Aprede.
Hasta ahora, no se conoce que algunos de estos casos haya sido investigados con éxito, de lo que se evidencia que tanto en éste como en infinidad de casos de criminalidad o corrupción, las buenas intenciones repetidas hasta el cansancio ciudadano en la propaganda vacía de los responsables de la persecución del delito, se desnuda como simple demagogia -sin que nadie ajeno a ellos lo provoque- ante la creciente consolidación de la impunidad, que tiene en ascuas a los guatemaltecos.
Esa indiferencia puede tener varias explicaciones, sin descartar que una de ellas podría ser que por tratarse de pandilleros que delinquen, les importa poco sus vidas, lo cual no sería de extrañar en un régimen que respeta poco los derechos humanos.
Estas masacres, ocurridas en sólo tres meses, son parecidas a la represión en contra de jóvenes residentes en sectores conflictivos de la capital, como la zona 18, y que se manifiestan en un exterminio casi cotidiano, que por recurrente y por tratarse por lo general de personas pobres y marginadas no despierta mayor preocupación ni emociones en los actores sociales.
Aunque en algunos de estos casos ha habido resultados investigativos aislados, no deja de gravitar entre los afectados la duda de que se mezclen con los actos delincuenciales de venganza, ejecuciones extrajudiciales provenientes de los órganos de seguridad del Estado, para amedrentar a los delincuentes jóvenes y a la vez enfrentar un problema social asfixiante.
Estos acontecimientos ameritan que las entidades defensoras de los derechos humanos y de la justicia exijan que se investiguen, porque están en juego vidas humanas que, al margen de que se trate de personas con inclinación al delito, merecen ser respetadas y protegidas.
Por su edad, las víctimas atraviesan por procesos de ajuste individual, en una etapa en que es común la personalidad vacilante y sin contorno, y las manifestaciones excéntricas que buscan la originalidad del ser.
En ese proceso intervienen fuerzas internas, pero también externas, de suerte que la sociedad también es responsable por la forma en que aquellos decidan su orientación en el mundo de los valores.
Esa juventud necesita comprensión, tolerancia y orientación, y no represión a sangre y fuego, como la que ahora la acosa.
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Tiempo y destino Magia jurídica en oficina pública (y 4)
La libertad de expresión es un derecho de lucha contra la opresión y no debe admitirse que sea anulada o disminuida por el poder público
Por:
Luis Morales Chúa
Cuando uno llega a la página 4, de la Guía de la Comunicación, entiende que hay desorientación acerca del método para interpretar las leyes, a tal punto que Constitución y ley constitucional, son usados como sinónimos; lo cual es inadmisible en un documento oficial distribuido a funcionarios públicos para que soliciten aclaraciones, rectificaciones, explicaciones o refutaciones, fin de contrarrestar informaciones y opiniones periodísticas.
Los párrafos que la OCS pone a continuación son repeticiones de la idea de que los burócratas pueden usar indistintamente uno de los procedimientos, los dos simultáneamente, o uno después del otro.
Es una especie de banquete a la carta, y los orienta con los siguientes términos: “Cuando el funcionario ha acudido a un tribunal de honor, lo que debe ser publicado es el fallo que reivindique al ofendido; pero en ningún sentido la ley manda que la publicación de ese fallo sustituye el derecho de que sean publicadas las aclaraciones que, según la ley es obligatorio publicar”.
Es decir, dos goles contra uno de los particulares. Y como consecuencia de esa premisa falsa, la OCS llega a una conclusión igualmente falsa, expresada en consideraciones tan extensas que la hacen más larga que las partes expositiva, analítica y considerativa.
Pero, “silogizar” no es asunto fácil. Por ello no se debe ser severo con el autor del documento, particularmente si lo ha hecho por encargo o por entusiasmo oficioso.
Útil es recordar, a propósito, que modernamente toda investigación jurídica debe siempre recuperar el contexto sociopolítico que está subsumido en los fenómenos normativos.
Y para ello no basta la sola aplicación de tecnicismos de la lógica formal ni de la lógica jurídica, en sentido estricto. Es menester acudir a la teoría de la argumentación-y por consiguiente a la contra argumentación- llevada a las aulas universitarias por Clarence Darrow, uno de los más famosos abogados norteamericanos, y popularizada por un selecto grupo de escritores y profesores de filosofía de prestigiosas universidades españolas.
La lógica desde luego es el arma principal en ese tipo de razonamientos, pero para usarla adecuadamente es necesario el conocimiento de las leyes, del ordenamiento jurídico en general y, básicamente, de las características especiales del lenguaje jurídico.
La Ley de Emisión del Pensamiento es un texto imperfecto; es más, es un texto esencialmente represivo. Pero no se le puede atribuir el defecto de dedicar dos extensos capítulos a favorecer a funcionarios y empleados públicos, en detrimento de los ciudadanos particulares.
Eso tendría el efecto práctico de que el Gobierno, como ya hemos expresado, inundaría de aclaraciones y respuestas a los periódicos y en esa forma confiscaría bienes de propiedad privada y paralizaría de hecho la libertad de información y de opinión.
En el pasado ya un presidente y su secretario de Relaciones Públicas intentaron eso, sin éxito. Y véase el peligro: hace algún tiempo cuatro empresas privadas, pertenecientes a un mismo propietario, intentaron con esa estratagema imitar y favorecer al Gobierno. Enviaron a este diario cuatro derechos de respuesta redactados en los mismos términos.
Lo única diferencia estaba en las firmas y sellos. Por supuesto, no fueron publicadas, porque la ley expresa que si varios concurren en aclarar o refutar en idéntica forma el mismo hecho o imputación, bastará insertar una respuesta, a la que se agregará la nota de que en el mismo sentido se producen los demás interesados.
Finalmente, es necesario recordar que el principio general del derecho de respuesta indica que deber ser ejercido “en las condiciones que la ley interna establezca” Y aquí, en Guatemala, la ley señala un camino para los particulares y otro para los funcionarios y empleados públicos. A 47 años de haber sido emitida la Ley de Emisión del Pensamiento (28 de febrero de 1956); a 37 de haber sido ratificada (22 de abril de 1966) -casi sin cambios- por la Asamblea Nacional Constituyente; a 18 años de haber sido aprobado el artículo 35 de la actual Constitución Política de la República (31 de mayo de 1985), el Gobierno ya no debiera abrigar dudas acerca de cómo funciona el derecho de respuesta.
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CH. P. Lo más importante
Sólo debe importarnos lo que nosotros decidimos
Por:
José Eduardo Zarco
A veces con frecuencia, y a veces no tan a menudo, ocurren hechos que nos devuelven a la realidad, y nos hacen recordar lo vulnerables que somos.
Esos acontecimientos están relacionados, generalmente, con el dolor, la tristeza, las miserias y, por supuesto, la muerte. Las alegrías, los éxitos y las satisfacciones lejos de acercarnos tienden a alejarnos de la única certeza que se le puede dar a un ser humano cuando llega al mundo: que de igual manera lo dejará.
Hay algunas emociones, tales como el odio y el rencor que también nos hacen olvidar que al final todo se acaba.
Y hay eventos, tanto fuera como dentro de nosotros, que nos invitan a tomar la decisión fatal.
Todo el párrafo anterior es una llamada de atención a mí mismo: necesito recordar que la pasión que despierta en mí cualquier asunto mundano, no debe ser tan poderoso como para romper mi armonía, y menos con la Eternidad, en la cual creo profundamente.
O sea que las “cafradas”, los abusos, las suciedades, las injusticias, los robos, los desfalcos, los insultos, las demandas, las agresiones, las guerras y todos esos actos humanos grotescos deben ser vistos únicamente como pruebas a vencer, sortear.
Un entrañable amigo dejó de existir el jueves pasado. Su partida me ha dejado muy triste.
Y su muerte me hizo pensar en la mía, porque las circunstancias que encierran su deceso son similares a las que muchos tenemos que enfrentar.
Y aunque veo mucha responsabilidad externa, también reconozco la de adentro. La crisis que afecta al país es desesperante, pero el mejor antídoto es la fortaleza, la paz, la calma, la serenidad y la inteligencia; hay que practicar esas virtudes; de lo contrario fácilmente caeremos.
También hay otras áreas que debemos trabajar, en especial con quienes hacemos equipo, para no caer. Nos debemos dar apoyo, señalar y condenar el egoísmo, perdonar y compartir un poco más; ser un poco menos traidores e hipócritas.
Sobre mi escritorio tengo una tarjeta donde se puede ver la fotografía de un hombre equilibrándose sobre tres sillas (una encima de la otra) en el borde de la terraza de un rascacielos.
La escena es interesante, en especial porque se nota que si el tipo pierde control se mata. Al abrir la tarjeta se lee “La vida es una aventura… disfrute la vista”. Y esa es una forma de ver el asunto del viaje de la vida.
Todo esto no tiene nada que ver con el FRG, ni con el PAN, ni con Fito Paiz, o el doctor Suger, ni con el señor Angel González. Mucho menos con el macabro panorama de Irak y Sadam Hussein. O tal vez sí.
Ellos, así como algunos de mis amigos y “amigos”, así como mis “enemigos” afectan mi estado de ánimo.
Muchas veces el rechazo de algún o alguna idiota, así como la mirada altiva de algún pendejo o las demandas (legales o no) de otro u otra en mi contra me podrían deprimir, asustar o atormentar, y el reto está en no permitir que esto suceda, y si se da que no sea a niveles tan trascendentales que destruyan mi armonía, mi contacto con el ser más importante para mí, que debo ser yo mismo.
Una vez dominada la anterior circunstancia puedo decir con mucha tranquilidad y con paz interior, y con la certeza que da la seguridad del control emocional, por ejemplo que Portillo es un asqueroso.
Y no tener miedo ni pena por lo que él pueda responder, porque sé que él está tan subido en su viaje mundano, tan abstraído en sus condiciones de enajenado, tal y como lo están muchos otros “poderosos” del Gobierno y otros sectores influyentes del país y del mundo, que su ataque o respuesta (que incluye el hacerse el loco o ignorarme) desde ya me vale madre. Sólo debe importarnos lo que nosotros decidimos.
Algo así quería compartir este domingo con ustedes, amigos lectores, y comentarles que a partir de hoy haré todo lo posible por volver a aparecer todos los domingos, para que usted me lea o no.
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IN ABSENTIA Guatemala inmortal
Juan Carlos juró nunca volver
Por:
José Luis Chea Urruela
Martes 25 de febrero, entre pancartas con consignas antigubernamentales y maestros en huelga que no lo dejaban pasar, Juan Carlos, - un guatemalteco residente en Estados Unidos que volvía a su país por primera vez después de quince años de ausencia- logró por fin, después de engorrosos trámites, tomar su vuelo de regreso rumbo a Chicago; desde la ventanilla del avión, mientras la ciudad de Guatemala se hacía más pequeña hasta desaparecer, Juan Carlos juró nunca volver.
Whisky en mano, a 30,000 pies de altura, cielo azul y velocidad crucero, Juan Carlos, profesor de Literatura concluía, sin tristeza ni alegría, que Guatemala era una alucinación y que si existía como tal, era por sus guerras, por sus crímenes, por su corrupción, por sus masacres, por su racismo, por sus linchamientos, por sus macabras mutilaciones, por sus abyectas decapitaciones, y tal vez, por sus lagos y volcanes.
Sobre el golfo de México, después de su segundo whisky, Juan Carlos visualizó a Guatemala como un país que saltó sin paracaídas, del analfabetismo más atroz, al atrofiante y masivo consumo de la bazofia cultural del Norte y del Sub-Norte, y que la “patria” es una mera ficción que salió del horror de la guerra para caer en el terror de la delincuencia, donde la familia es una mera casualidad, y en donde la decencia de las personas se mide por la cantidad de dinero que tienen y no por los valores que poseen.
Qué se puede esperar, cavilaba, de un país que no sabe leer ni escribir, donde sólo hay leyenda y romance antiguo, carente de héroes y repleto de villanos, donde hay anales, listas de gobernantes, reseñas de golpes de Estado, y crónicas de acontecimientos, pero no historia. Una “nación” en donde la principal preocupación intelectual de las grandes mayorías es el fútbol y el alcohol, y donde los apetitos más voraces se reducen al frenético consumo de ceviches y chicharrones y a una visita semanal a los prostíbulos.
Qué se puede esperar, continuaba pensando, de una patria donde las oligarquías son pequeños enclaves de prosperidad e indiferencia y donde la principal entretención de la clase media son los tés, las telenovelas, la crónicas sociales, el horóscopo, el viaje anual a Miami, el gimnasio, el salón y por supuesto, la vida de los demás. Y, añadía, en donde mucho del arte y la política no es creación, sino simulación.
Al aterrizar en Chicago, Juan Carlos argumentó que Guatemala no se dividía entre indios y ladinos sino entre los que andan carro y los que andan en camioneta, estos últimos sometidos una cotidiana y permanente degradación del espíritu, la bolsa y la vida por parte de maras y choferes.
Para finalizar, ya en O’Hare, Juan Carlos me espetó que la realidad de Guatemala -país desquiciado- bien se podría resumir en una columna de 42 líneas en cualquier periódico del país, incluida la mía.
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LA BUENA NOTICIA A vino nuevo, odres nuevos
El Papa Juan Pablo II nos llama a los católicos para que el próximo miércoles de Cuaresma lo vivamos como día de ayuno para orar por la paz del mundo
Por:
Gonzalo de Villa
La presencia de Jesús en la Palestina de su época contiene tanto profundas continuidades con las escrituras del Antiguo Testamento, como novedades radicales que escandalizan a muchos de sus contemporáneos.
El pasaje del Evangelio de hoy nos presenta precisamente algunos de estos elementos de novedad.
El ayuno constituía en la religión judaica una práctica común que se relacionaba en unos casos con prácticas de duelo y en otros, con la preparación para algún acontecimiento relevante que se sabía estaba próximo.
El ayuno se ritualizaba y en algunos casos terminaba siendo una formalidad desprovista de significado para el que lo celebraba o lo aparentaba.
A Jesús se acercan algunos escandalizados, porque sus discípulos no ayunaban como sí lo hacían otros en Israel. Esperaban sin duda que Jesús los regañara.
Pero, por el contrario, el Señor va a justificar la actuación de sus discípulos. Va a considerar Jesús que el tiempo en que El está presente resulta no adecuado para practicar el ayuno.
El tiempo de la fiesta no es el tiempo del ayuno. Jesús, sin embargo, no considera inválido el ayuno por sí mismo. Podemos recordar ese otro pasaje en que anuncia que hay demonios que sólo pueden ser expulsados con ayuno y oración.
En este pasaje afirma también Nuestro Señor que vendrán días en que El no estará y el ayuno adquirirá entonces pleno significado.
Por ello, el Papa Juan Pablo II nos llama a los católicos para que el próximo miércoles de Cuaresma lo vivamos como un día de ayuno para orar por la paz del mundo, especialmente en la tierra de los profetas.
La segunda reflexión que nos aporta Jesús en este pasaje es la que da título a este artículo. Para su audiencia era perfectamente entendible y familiar el dicho sobre el vino nuevo y los odres nuevos.
Si el vino nuevo se depositaba en odres viejos, éstos lo corrompían. La enseñanza de Jesús con ello es clara.
Su mensaje contiene novedades que deben ser vividas como tales y una propuesta de vida que tiene novedades que así han de ser vividas. Si el mensaje de Jesús se rutiniza deja de ser auténtico.
Por ello, en nuestros días el reto mayor que tenemos los cristianos es asumir esa condición, expresándola y adaptándola a las novedades del mundo.
No estamos llamados a replegarnos del mundo o a encerrarnos en prácticas obsoletas, sino a ser sal y luz que ilumine y discierna las novedades que en el mundo se nos presentan.
No se trata de ser acomodaticios o vergonzantes, dos tentaciones en que podemos caer con facilidad, sino ser iluminadores ante un mundo para el que Jesús sigue siendo relevante.
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A CONTRA LUZ Educación sin salida
El gobierno le dice no a los maestros, mientras dilapida el presupuesto nacional en militares y bancos privados que hundieron sus amigos
Por:
Haroldo Shetemul
EL MOVIMIENTO magisterial ha demostrado la incapacidad gubernamental para lograr una salida negociada. Las protestas arribarán peligrosamente el lunes a su séptima semana, sin visos de una solución. El problema que se le puede venir al gobierno es serio, porque para los próximos días se ha anunciado el inicio de manifestaciones campesinas y populares con sus propias exigencias. Si bien las acciones de los maestros han sido pacíficas, siempre existe el peligro de que una radicalización de posiciones que lleve al enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, lo cual sería lamentable. Hasta ahora da la impresión que el presidente Alfonso Portillo ha tomado con poca seriedad el conflicto y que apuesta al cansancio del magisterio para poder vencerlo.
LOS MAESTROS iniciaron en forma positiva sus acciones en enero al señalar que su principal bandera era el aumento del presupuesto de educación, exigencia que retomaron de otros movimientos sociales. En 1999 la denominada Gran Campaña Nacional por la Educación aglutinó a más de 30 organizaciones que le solicitaban al gobierno incrementar el presupuesto del ministerio respectivo. Esa iniciativa argumentaba que Guatemala es uno de los países de América Latina que menos invierte en el ramo educativo y planteaba que cada año el presupuesto educativo debía incrementarse un siete por ciento del producto interno bruto. El entonces candidato Alfonso Portillo dijo estar de acuerdo con esa cruzada, pero cuando llegó a la presidencia se olvidó del ofrecimiento.
CUATRO AÑOS después, el magisterio retomó la iniciativa y eso le dio respaldo popular a su movimiento. ¿Quién en su sano juicio no entiende la necesidad de que se destinen más presupuesto para una educación tan deprimente? Pero la respuesta gubernamental ha sido de un cerrado no. A lo más que ha llegado la parte oficial es a hacerle cosquillas al bolsillo de los maestros al ofrecerle cien quetzales mensuales de aumento, pero nada de incrementar el presupuesto educativo. Ciertamente se sabe la crisis financiera por la que atraviesa el Estado, que es ostensible en varias áreas de la administración pública. Sin embargo, la forma en que ha dispuesto el gobierno del pisto público dista mucha de tener coherencia con su supuesta política de austeridad.
PARA COMENZAR basta traer a colación el ofrecimiento de un resarcimiento económico para los antiguos miembros de las patrullas civiles. Para ellos todo es posible. Portillo los visitó en Petén y homenajeó a la dirigente de ese movimiento paramilitar, quien luego resultó ser cercana al FRG. A la fecha suman más de 600 mil los expatrulleros prestos a extender la mano para recibir los miles de quetzales que les caerán del cielo sin hacer absolutamente nada. Para ellos no hay limitaciones presupuestarias, ni amenazas de ninguna naturaleza. La diferencia es obvia: los expatrulleros le podrían representar votos al partido oficial para las próximas elecciones, en tanto que los maestros no.
LOS OTROS EJEMPLOS son el abultado presupuesto para un Ejército bueno para nada, el mantenimiento del Estado Mayor Presidencial que solo sirve para ejecuciones extrajudiciales y complacerle en los más caros gustos al mandatario, así como el escandaloso desfile de millones de quetzales para salvar bancos privados en quiebra. Con el Banoro, son cuatro las instituciones bancarias en las cuales el gobierno ha invertido grandes cantidades de dinero, sin que eso represente el más mínimo beneficio para los guatemaltecos pobres. Entonces, ¿qué calidad moral puede tener el gobierno? El actual conflicto ha venido a ser la mayor evidencia de la incapacidad del gobierno para llegar a una solución negociada con un movimiento que pide mejorar la educación pública, a lo que se niega, mientras dilapida los fondos estatales en asuntos sin mayor provecho para el país.
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CONTRASTES Hable claro, ministro
“No se puede incrementar un presupuesto porque sí”
Por:
Conrado Alonso
Quedeme anonadado -que nada tiene que ver con las anonas ni con otras frutas- al leer los conceptos vertidos por el Ministro de Finanzas, licenciado Eduardo Weymann, sobre el magisterio.
Si no frutas, fruto parecen ser ...¿de qué?. No existe en botánica planta que los sustente. Nos adentraremos por otras ramas.
El sentido común, facultad rara que distingue a los humanos de los otros animales adscritos al área de la zoología, tampoco pudo sentirse muy feliz de tener que avalar las expresiones ministeriales.
Y sin embargo, con o sin sentido, las dijo. No queda otra alternativa que sospechar que pasó mala noche, y que el día le fue peor.
Porque decir que no pueden compararse esos dos sectores, el de los ex-patrulleros civiles y el del magisterio tiene bemoles. No muchos, porque -no hay que ser tan ingrato con el ministro- en parte tiene razón. Son dos sectores disímiles: uno, manejaba armas, y el otro abre libros y educa. Tremenda diferencia, sí señor.
Entonces, me preguntará usted, a qué viene tanto interés por ponerlo en la picota si sabe, dentro de sus limitaciones, distinguir a ex patrulleros de maestros.
Pues, muy sencillo, porque don Eduardo -y esto también es suyo- basa la distinción en el hecho de que “los ex-PAC defendieron al país”. ¿De qué defensa hablará?
Añade, con mucha lógica, que “los ex-PAC son un grupo de la población que prestó un servicio al Estado durante el conflicto armado interno”, y con la paz vino su desaparición.
En cambio, paréceme oirle, los maestros nunca han sido necesarios, nuestros niños vienen al mundo sabiendo el abecedario y la tabla de sumar.
O sea que toda la sección cuarta -“Educación”- del capítulo II del título II de la Constitución es puro cuento.
Y al desconocer que los maestros presten sus servicios al Estado, en cualquier momento y no sólo en tiempo de crisis, viene y afirma que “no se puede incrementar un presupuesto porque sí”. ¿No sería porque no?
Ahí ya tocó su propio campo profesional, el vertiginoso de las finanzas.
Que “la calidad educativa debe mejorar”, o que “la educación pública presenta serias deficiencias”, creo que son temas a tratar, y arreglar, por otro ministerio. Con todo respeto, el de siempre, podríamos insinuarle aquello de “zapatero a tus zapatos”.
Y si los huevos revueltos del desayuno dominical -desconozco los gustos del señor Ministro- llegaran a ponerse brincones y causarme vasca, le preguntaría: ¿por qué avaló tantos incrementos y desplazamientos de partidas en el presupuesto? Seamos francos, fue porque sí.
Porque les dió la gana. Luego todo es posible.
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