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Videoconferencia une a familiares
Empresa con sedes en EE.UU. ofrece servicio a familias de migrantes
Por:
Crista Kepfer
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| La familia Ajvatz se comunica a EE.UU. (Foto Prensa Libre: Mario Linares). |
La familia Ajvatz está emocionada. Lleva más de dos años de no ver a sus parientes que viven en Estados Unidos. Sin embargo ahora lo podrá hacer en pocos minutos sin necesidad de viajar. ¿Cómo? A través del servicio de teleconferencia que ofrece la empresa Amigo Latino.
Carlos Ajvatz vive en San Francisco, California, desde 1997. La semana pasada citó a sus familiares a la sede de Amigo Latino en Guatemala, para platicar y verlos por televisión.
“Hace dos años que no lo veo. Me hace falta, pero qué se va a hacer. Tiene que trabajar”, dice Mavelina Subiuj, su madre, quien llegó desde San Juan Sacatepéquez.
Después de una hora de espera, Mavelina y sus familiares ingresan al espacio arreglado con sillas, televisión y todo el equipo para la teleconferencia.
“¡Hola! ¿Cómo están?”, se escucha decir a Carlos por el televisor. Está sentado en un sillón de la sala de San Francisco, junto a su esposa, su hijo, y sus hermanos, Luis Antonio y Oscar.
Una gran sonrisa aparece en los rostros de Mavelina y los demás familiares, y como si fuera una escena de una película de ciencia ficción, entablan conversación a miles de kilómetros de distancia.
Poco a poco se van olvidando del trecho que los separa y todo parece ser una reunión en el hogar.
“No te puedo hablar, porque lloro”, le dice una prima a Carlos.
Durante la próxima media hora conversan, se ríen y hasta derraman algunas lágrimas.
“Estoy feliz de verte”, dice Mavelina, a quien se le ven los ojos vidriosos.
Empresa innovadora
Así como los Ajvatz, otras 400 familias han sido unidas a través de este servicio, que funciona como un canal privado de televisión por el cual pueden hablarse y verse en vivo y a todo color.
Algunas personas se reencuentran después de 25 años sin verse.
El creador detrás de este nuevo concepto es el empresario Gabriel Biguria. “Al vivir en EE.UU. me di cuenta de que una de las necesidades más marcadas para los migrantes es que no pueden verse con los que se quedan en Guatemala”, dice.
Por eso el objetivo principal de su empresa es brindar tecnología que permita fortalecer la relación entre los migrantes en EE.UU. y sus familiares en Latinoamérica.
Biguria inauguró la primera oficina en San Francisco, California, en octubre del 2002.
Por el momento cuenta con otras dos sedes: una en Los Angeles, California, y otra en Chicago, Illinois. Además, está la de Guatemala, ubicada en la zona 9.
“Queremos expandirnos a las ciudades donde más guatemaltecos viven en Estados Unidos y luego llevar el servicio a San Marcos, Huehuetenango, Quetzaltenango, Quiché y otros departamentos”, asegura Biguria.
Los clientes hacen las citas en Estados Unidos y aquí se les avisa a los familiares.
“En San Francisco tenemos todo decorado a lo chapín, para que se sientan en su casa. Hasta les damos Tórtrix”, comenta Biguria.
La media hora de conversación por televisión cuesta US$40. “Es un precio razonable si se compara con lo que vale una llamada telefónica”, agrega Biguria.
Además, al final de la conferencia, Amigo Latino les regala una fotografía.
Historias para contar
Para Gerardo Bobadilla, administrador de la sede en Guatemala, cada día se viven momentos inolvidables. “Para muchos usuarios del servicio es su primer contacto con la tecnología. Se ve a la gente con lágrimas, tocando la tele. Algunos hasta traen al gato”, cuenta.
Los testimonios pegados en la pared de la oficina hablan por sí solos. La mayoría agradece “infinitas veces” a Amigo Latino por haber permitido esa oportunidad.
Algunos han conocido a sus hijos por primera vez a través de la televisión, y otros se han despedido de sus familiares.
Tal es el caso de dos hijas cuya madre vivía en San Francisco y sufría de cáncer. “Sólo se reunió con ellas para despedirse, porque falleció dos semanas después”, agrega Bobadilla.
Ideas para el futuro
Además de expandir los servicios de teleconferencia, Amigo Latino quiere ofrecer un canal de compras por Internet.
“Les ofrecemos productos y los pueden comprar desde EE.UU. para sus familiares. Es una manera de personalizar las remesas”, indica Biguria.
Así, los connacionales pueden comprar electrodomésticos o canastas básicas.
“Un señor en Estados Unidos compró una bicicleta para su hija y se la regaló mientras conversaban por la videoconferencia. Al ver la emoción de su niña, decidió regresarse al país”, recuerda Bobadilla.
Para Biguria, la mayor satisfacción es lograr que las familias se integren de nuevo. Al final de cuentas, para muchas de ellas ésta es la única forma de sentirse cerca.
¿Cómo funciona?
Procedimiento para utilizar el servicio.
• Debe hacer cita en las oficinas en Chicago, San Francisco o Los Angeles, EE.UU.
• El cliente elige la hora que más le convenga. Debe avisar a sus familiares para que lleguen a la oficina en Guatemala.
• La media hora de conversación y video cuesta US$40.
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