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FARO La plaga de los celulares
“Ahora estoy conduciendo, llame después, gracias”.
Por:
Rodrigo Castillo Del Carmen
La telefonía móvil o teléfono celular es una de las innovaciones tecnológicas que de forma más rápida y generalizada ha penetrado en nuestra vida y, abusivamente, en nuestro presupuesto familiar. Es una tecnología que ha producido cambios drásticos en nuestra forma de relación interpersonal.
Cambios que afectan tanto al ámbito familiar y las formas de control y relación jerárquica entre padres e hijos como a la redimensión del círculo de amistades o a las redes de influencia profesional.
Uno de los aspectos sociológicos más interesantes del fenómeno del teléfono celular es que afecta a la buena educación en su utilización. Y es que la introducción de una nueva tecnología no lleva de manera automática el aprendizaje de las normas que deberían acompañarla, sino que hay que crearlas para conseguir que no causen conflictos y para que se establezcan los límites que garanticen la convivencia pacífica.
Las normas necesarias para un uso educado del teléfono celular deberían suponer la obligación, salvo excepciones muy justificadas, de preservar algunos tiempos y espacios para su uso: reuniones de trabajo, comidas familiares, horas de descanso, actos públicos como clases, conciertos, conferencias y celebraciones litúrgicas, entre otros.
Debemos promover el aprendizaje del uso razonable del teléfono celular para poner orden al desenfreno presupuestario que afecta prácticamente a todos los hogares. Además, tomemos en cuenta que no siendo nacionales la mayoría de las empresas que prestan este servicio, nuestra esquelética economía sufre la fuga de los escasos dólares que en forma de utilidades van a parar a los bolsillos de empresarios mexicanos, españoles y norteamericanos.
Por otro lado, se ha desarrollado una polémica en relación a los peligros en la salud humana relacionados con la radiación de microonda emitida por los teléfonos celulares y las antenas transmisoras. Aunque están demostradas las mutaciones que esta radiación causa en el ADN, los diversos estudios epidemiológicos no se ponen de acuerdo en sí existe o no una relación directa entre la radiación producida por los celulares y los tumores cerebrales.
La principal causa de muerte que se relaciona con el uso de teléfonos celulares es por accidente de tránsito. La mayoría de los conductores reconoce que utilizan el celular mientras conducen. Este nuevo mal hábito tiene una peligrosidad de 8.2 en una escala del 1 al 10. A pesar de eso, el 82.8% de los conductores no utiliza el equipo de “manos libres”.
Es necesario ordenar la utilización de los celulares para prevenir las patologías que ya están apareciendo, haciendo posible, además, un uso bien educado; es decir, que ofrezca todas sus ventajas minimizando las molestias que se derivan de su utilización masiva.
Píldora de humor.
-Cuando muera, quisiera que me miraran y dijeran: “qué falta nos hace”.
-A mí me gustaría que me miraran y dijeran: “fue un gran hombre”.
-Pues, yo preferiría que me miraran y dijeran: “¡Uy, mirá, se está moviendo!”.
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