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CATALEJO Kerry o Bush ¿hay diferencias?
Para los latinoamericanos es difícil encontrar las diferencias entre John Kerry y George W. Bush.
Por:
Mario Antonio Sandoval
NADIE PUEDE SORPRENDERSE con el resultado de la convención demócrata de Estados Unidos: las distintas facciones del partido se unieron con el fin común de aglutinarse alrededor de John Kerry, el candidato con mayores posibilidades de derrotar al presidente George W. Bush. Con esto se inicia la recta final de las elecciones estadounidenses, cuyas características esta vez serán un poco distintas a las de otras ocasiones, porque existe mucha cercanía entre los dos aspirantes, y la batalla política de los demócratas se basará en buena parte en lograr el voto de los indecisos, algo común, pero sobre todo en obtener aquellos dirigidos contra el presidente. Estos comicios, entonces, no serán ganados por el ganador, sino perdidos por quien sea derrotado.
OTRO ELEMENTO CON mucha importancia esta vez es el voto de los latinos, cuyo número cada vez crece más, junto con la intención de participar activamente en la política. Los republicanos fueron exitosos en lograr un importante porcentaje de este voto en las elecciones pasadas, pero ahora una de las grandes dudas se refiere a la reacción latina a consecuencia de las medidas tomadas por el régimen del presidente Bush. Las demás minorías, en especial la afroamericana, se encuentran en una posición similar. Latinos y negros, unidos, se convierten en un voto de enorme importancia y pueden decidir una elección cuando ésta sea, como parece, un encuentro muy parejo en el cual la percepción y la realidad coinciden en ver a un presidente en descenso.
DESDE EL PUNTO DE vista latinoamericano, la posibilidad de una derrota del presidente Bush se manifiesta muy alta. Sin embargo, el desconocimiento del candidato John Kerry provoca una pregunta válida: si hay o no diferencias y cuáles son, entre ambos. Hace algunos días, este aspirante señaló los principales puntos de su relación con América Latina, entre los cuales sobresale la idea de establecer un consejo para la democracia, integrado por líderes y con el auspicio de la OEA, a fin de resolver crisis en la región; apoyar a líderes electos democráticamente, permanecer neutrales en elecciones libres y apoyar a la oposición pacífica y democrática. Por aparte, escuchar a los líderes de países cercanos a Estados Unidos y tratar a los vecinos como socios.
EN OTROS CAMPOS, Kerry promete renegociar el tratado de libre comercio con Centroamérica y reformar las leyes migratorias de Estados Unidos. Todo esto suena muy bien, pero falta ver si, en el caso de una victoria demócrata, existe la voluntad política de cumplir las promesas o si hacer esto no le provoca pérdida de popularidad interna. La renegociación del tratado o el cambio de la legislación migratoria no necesariamente significa algo positivo para América Latina. Todo esto depende de factores adicionales, como por ejemplo el nivel de voto de castigo por la guerra de Irak, un tema causante de una profunda división en Estados Unidos, muy similar a la provocada por la guerra de Vietnam hace ya cuatro largos lustros.
LA ELECCIÓN, SIN DUDA, no se ha decidido. Factores inesperados pueden hacer cambiar a los votantes, como ocurrió en España, por ejemplo. Aunque haya una victoria en la presidencia, si no va acompañada de una en el Congreso y en el Senado, en realidad sirve de poco. Hacia el interior de Estados Unidos, los dos candidatos representan posiciones distintas. Hacia fuera, es difícil saber: en ese caso a ambos les toca defender los intereses de su país, los cuales no necesariamente coinciden con los ideales de democracia política y de libertad económica practicados o necesitados en otras latitudes. Kerry y Bush se enfrentarán en una elección cuyo mayor peligro para ambos es no despertar el letargo del gran porcentaje de votantes indecisos.
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