|
ARCA DE ESPEJOS Graduación en la U. del Istmo
Se promueve la cultura con la divulgación de hechos atinentes a la misma.
Por:
Aquiles Pinto Flores.
Recientemente vistió sus mejores galas la Universidad del Istmo al celebrar en su Campus Central el lucido acto en el cual se graduaron 45 profesionales correspondientes a diversas carreras.
Motivos familiares me indujeron a presenciar el emotivo acto, por cuanto que mi nieta Celeste Elizabeth Mejía Pinto, obtuvo el título de licenciada en Dirección y Administración de Empresas con especialización en negocios internacionales. Por cierto que de su promoción, únicamente ella y Ruth María Ibañez merecieron la distinción Cum Laude, locución latina que en buen español significa “con alabanza”, por lo que me sentí doblemente halagado.
Aunque no es de mi predilección incluir temas de familia en este espacio de opinión, por pecar ello de escaso interés público, hago la salvedad de que se promueve la cultura con la divulgación de hechos atinentes a la misma como esa ceremonia de graduación que también sirvió de marco y homenaje para despedir de su cargo al rector, doctor Guillermo Mata Amado, así como para recibir al nuevo rector, ingeniero Luis Marroquín.
Tanto el doctor Mata Amado como el secretario de la Rectoría, licenciado Luis Roberto Sarmiento, pronunciaron discursos de mucha sobriedad, no obstante que emplearon conceptos bastante amenos.
La ocasión fue propicia para anunciar la creación de la Facultad de Comunicación, en donde se podrá obtener la licenciatura en periodismo en cuatro años. Esta Facultad se suma a las ya existentes desde 1998: Derecho, Arquitectura y Diseño, Ciencias Económicas y Empresariales y la Escuela de Ingeniería, aparte de varias maestrías.
La verdad sea dicha, la culminación de una carrera universitaria debe ser motivo de singular regocijo, sobre todo en los tiempos que corren, cuando es imprescindible que gente capacitada sea escogida para la conducción de las sociedades modernas y del país en general.
Toda razón le asiste al Dr. Mata Amado al consignar que: “En el país que Dios nos ha hecho nacer y vivir, sólo un bajo porcentaje de habitantes tienen acceso a la educación superior, y es menor aún el número de personas que alcanzan una titulación profesional”.
Y no puedo pasar saltándome su excitativa a los graduados para que apliquen en su vida profesional, el lema de la institución: “Saber para Servir”, a fin de que trabajen al servicio de los demás. A la par de felicitar a Celeste Elizabeth, así como a los demás graduados, se debe reconocer el esfuerzo de sus padres y, en mi caso, de mis hijos Ludwig Mejía Gálvez y Alma Celeste Pinto de Mejía.
|