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De lo humano y lo divino: tÍteres
De Asia, de América o de Europa, nadie sabe de donde vienen, pero son universales
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| Le deben mucho... A la imaginería popular. En foto, “El Demonio”. |
No tienen origen definido. Italianos, chinos, españoles o mexicanos han creado sus propios muñecos para interpretar sátiras o explicarle a los niños las historias universales del bien y del mal.
A García Lorca se le debe haber cultivado en América del Sur la pasión intelectual por estos seres que estimulan los sentimientos humanos.
La de los títeres es la historia amorosa del encuentro del hombre con el antiguo juego de la infancia, el cual permitía convertir un trozo de tela y una madera domesticada en el compañero o la amiga de tardes interminables.
Ya adultos, despojados del miedo a los fantasmas pero con el mismo amor hacia la aventura del tiempo infantil, los titiriteros y las titiriteras descubren en la creación, el manejo y la representación de marionetas y títeres, la posibilidad de recuperar el encanto del sobresalto y la intensidad de vivir admirados ante las sorpresas del mundo y sus circunstancias.
¿Cómo nació el títere?
Javier Villafañe está seguro de que este milagro ocurrió “cuando el hombre, el primer hombre, bajó la cabeza por primera vez ante el deslumbramiento del primer amanecer y vio su sombra proyectarse en el suelo, cuando los ríos y las tierras todavía no tenían nombre”.
El cineasta Luis Buñuel, con ocasión de una conferencia, dictada en el año 1927, comentó que es difícil acertar con su origen, en particular porque se conocen desde la antigüedad. “En China existieron muñecos articulados; también en Egipto. Según algunos eruditos alemanes, se usaron en procesiones y fiestas religiosas” e incluso Aristóteles y Platón hablaron de ellos.
Si sólo se puede aventurar la existencia de un verdadero teatro guiñol entre los griegos, afirmó Buñuel, en los romanos puede darse como cierta.
A partir del siglo XVII, en Nápoles, nacen los protagonistas de todo el teatro de títeres y marionetas que acompañarán el devenir de este arte hasta nuestros días. El origen del teatro de marionetas en Francia lo sitúa Buñuel hacia el siglo XVI con un marcado acento religioso.
Huella de Lorca en América
Jorge Rey, director del Festival de Títeres de Galicia y Vittorio Zanella recorren la historia de los títeres con auténtica pasión.
“El teatro de títeres reúne todas las artes porque tiene al escultor, al escritor, al pintor, al actor, al artesano, al herrero”, precisa Zanella. En los tiempos modernos, y de concederle carácter universal, se encargó hacia el año 1921 un moscovita llamado Sergei Obratzof, quien junto a otros rusos logra crear técnicas innovadoras para actualizar la tradición del títere.
Zanella y Jorge Rey coinciden en atribuir un gran mérito a Federico García Lorca: el de sembrar en América del Sur la inquietud artística por el títere, convertido en sus manos en espectáculo intelectual.
Si bien ya se conocía el mundo del títere, el paso de Lorca por Argentina y su representación del “Romancero de don Cristóbal”, estimula a los poetas y a la gente vinculada con el teatro a incorporar al títere en su repertorio y concederle otra categoría.
Jorge Rey comenta que en el caso de América el primer documento en el cual aparece escrita la palabra “títere” se localizó a propósito de la expedición de Hernán Cortés a México, quien nombra, entre otros de sus acompañantes, a dos hermanos que hacen “juegos de manos (magia, malabares...) y títeres”.
Otro antecedente importante se localiza en el Virreinato de Perú. Una mujer, hacia el año 1640, pidió permiso para hacer unas representaciones en Lima.
En Buenos Aires, curiosamente, hay una denuncia del año 1819. Es la de un vecino molesto con un titiritero por impedirle el paso hacia su domicilio.
En el argentino barrio de la Boca dos compañías sicilianas trabajarán desde 1850 y hasta 1910 con muñecos “pupo” (en italiano) o pupi (en castellano), marionetas típicas de Sicilia y que se conservan en la actualidad en el Museo del Títere de Buenos Aires.
El valor del titiritero, lo destaca Vittorio Zanella: no se le puede comprar, porque quien nació para educar con ayuda de los muñecos debe andar por la vida con la cabeza en alto. Con el ejemplo como virtud.-EFE-REPORTAJES.
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