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Guatemala, 11 de Julio de 2004

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Nacionales

Romeo Lucas García: su vida en el exilio
El mal de Alzheimer consume al general que gobernó con mano dura de 1978 a 1982
Por: Pedro Pop

Foto de portada
Lucas García, aparece en la graduación de su hija María Fernanda, en 1998, la última vez que se le vio en público.

El general Fernando Romeo Lucas García, quien gobernó con mano dura de 1978 a 1982, yace hoy en una cama, aquejado de Alzheimer, en Venezuela, donde no fue nada fácil encontrarlo.

Acostado, inmóvil y con la mirada perdida, Lucas García pasa los días y las noches sin tener noción de lo que ocurre a su alrededor.

Sus rasgos físicos han cambiado, en especial el rostro, que parece más afilado y alargado.

Su vida transcurre en una habitación de su casa, en un sector residencial de Anzoátegui, al noreste de la capital venezolana.

Han transcurrido 22 años desde aquel 23 de marzo de 1982 en que un grupo de oficiales jóvenes lo derrocó y su lugar lo ocupó el también general Efraín Ríos Montt. Lucas García, el jefe militar autoritario, a quien acusan de haber ordenado múltiples crímenes políticos, ahora luce extremadamente delgado y sin capacidad para hablar.

Al ex presidente lo acompaña su esposa, la venezolana Elsa Cirigliano, quien es asistida por la guatemalteca Luz Hernández.

Cuidado especial

Conseguir datos del paradero del ex mandatario llevó más de un mes en Guatemala, consultando a familiares y amigos.

Ya en Venezuela, tomó una semana localizarlo. Primero se habló con Hernández, luego con Cirigliano, quien, luego de mucha insistencia, accedió a una entrevista, pero hasta el día siguiente.

A las 4 de la tarde del 30 de junio inició la conversación con la esposa de Lucas en la sala de su casa, decorada con pinturas, fotos familiares y, de fondo, la silla especial en que sientan al ex gobernante para que escuche música.

“No quiero polémica, no quiero más señalamientos”, es lo que pide Cirigliano, una amable mujer de amplia sonrisa, que ha viajado por el mundo, incluyendo Guatemala.

Ella dirige las empresas de la familia, de ancestros italianos, y de las más acomodadas de Anzoátegui.

Al momento de la visita de Prensa Libre, el ex gobernante, quien el 5 de este mes cumplió 80 años, se encontraba totalmente inmóvil, acostado en su cama ortopédica.

Por el paso de los años y los efectos de su enfermedad, para quienes lo vieron por última vez hace más de dos décadas sería casi imposible reconocerlo. Sobre todo porque ya no usa el bigote que lo caracterizaba.

Lo que no ha sido afectado por el tiempo y las dolencias es su cabello, que luce negro, abundante y sin canas. Según su esposa, Lucas García siempre decía: “¿Cuándo se ha visto que un indio pinte canas?”.

Para el ex mandatario es vital la compañía de Cirigliano, porque el Alzheimer está muy avanzado y ya no puede valerse por sí mismo desde hace más de una década.

Hernández cuenta que todos los días deben bañarlo, llevarlo al jardín a tomar el sol, darle sus alimentos, sentarlo en la sala a escuchar música, sobre todo de piano, y luego volverlo a acostar.

En pocas palabras, el ex presidente ya no posee actividad corporal voluntaria; tampoco puede comunicarse. Quienes cuidan de él, aún logran ponerlo de pie, pero él ya no puede dar paso.

¿Qué pasó?

Aquel 23 de marzo de 1982, efectivos militares y varios tanques se colocaron frente al Palacio Nacional para exigir la salida del general Lucas García del Gobierno.

Los oficiales golpistas exigían su renuncia por las denuncias de fraude electoral a favor del general Aníbal Guevara, quien le sucedería en el poder; la corrupción gubernamental, la crisis económica, el aislamiento internacional y las acciones guerrilleras.

Lucas García se aferraba al poder, por lo que los oficiales rebeldes lo llevaron al túnel que une la Casa Presidencial con el Palacio Nacional.

Ahí tenían a su madre y a su hermana, y amenazaban con matarlas si no entregaba el poder.

El ex mandatario se rindió de inmediato, según los archivos militares dados a conocer por The National Security Archive en 1999.

Frente a Ríos Montt

La esposa del ex gobernante afirma que él habría sufrido una decepción al sentirse traicionado por su gente de confianza, y por saber que debía dejarle el poder a Ríos Montt. “Ellos se conocían desde que estudiaron en la Escuela Politécnica.

Se enemistaron cuando Romeo le prestó a Ríos un vehículo de la institución y éste lo chocó.

Cuando los superiores de la escuela preguntaron qué había ocurrido, Ríos Montt acusó a Romeo, quien supuestamente era su amigo”, relata Cirigliano.

“A Romeo le dolió entregar el poder, pero le dolió más, por la persona a quien se lo debía dar”, agrega.

Cuenta que luego del golpe de Estado, al depuesto presidente no lo dejaban salir de una de sus fincas, donde era custodiado por otros militares.

Pasados los meses, Lucas viajó a Venezuela, pero todo el tiempo parecía ausente. Prefería distanciarse de las demás personas y quedarse en su habitación.

En Venezuela, durante un tiempo, no se dedicó a ninguna actividad en particular y se mantenía en la oficina de su esposa.

Con tal de encontrar algo en lo que el ex funcionario se sintiera útil, el matrimonio analizó la posibilidad de dedicarse a la producción de cardamomo, pero el clima y la altura del lugar no eran propicios.

Comienza el Alzheimer

En 1985, Cirigliano comenzó a notar que Lucas García tenía olvidos frecuentes, al punto de desconocer a familiares cercanos.

Médicos en Houston, EE.UU., diagnosticaron que el ex mandatario perdería totalmente la memoria en un plazo de dos años.

Por la cantidad de tratamientos, transplantes y sueros especiales que le administraron en los años siguientes, el proceso degenerativo se prolongó por un año más.

En 1988 falleció la madre del ex presidente, Concepción García, lo cual lo deprimió y profundizó su enfermedad.

El Alzheimer trajo cambios para la familia Lucas García desde fines de los años 80.

La casa fue modificada para eliminar las gradas, a fin de que no obstruyeran el paso de la silla de ruedas donde se desplazaba el ex gobernante.

El estudio de Lucas García tuvo que ser anulado para construir en su lugar su habitación, en la planta baja de la casa.

La participación en actividades sociales también fue suspendida y con ello se terminó la asistencia a bailes, donde los esposos Lucas eran los primeros en salir a la pista, según recuerda Cirigliano.

Poco a poco, la casa de Lucas García se convirtió en su mundo, en donde no realiza ninguna actividad.

La residencia también fue testigo de los constantes cambios que experimentó el ex presidente en su carácter, algunas veces ausente, y, otras, agresivo.

La esposa lo recuerda como un hombre serio y correcto, a quien ella tenía la cualidad de hacer reír.

De los señalamientos de violaciones a los derechos humanos contra su esposo, indica que cada quien tiene su versión y que ella prefiere no opinar al respecto.

Ahora, acostado en la cama, el ex mandatario está como ausente. De su mente escapó el recuerdo de las críticas de que llegó a la Presidencia por medio de un fraude en 1978, y que su gobierno fue aislado, por lo que Amnistía Internacional llamó “un programa gubernamental de asesinatos políticos”.

La realidad de Lucas García es diferente ahora. Sus ojos muy abiertos se clavan en el techo de la habitación, mientras su esposa expresa el temor de que un día de éstos lo encuentre muerto.

Violencia y represión sin fin

Atrocidades atribuidas al gobierno de Lucas:

• El asalto y quema de la embajada de España, el 31 de enero de 1980: 39 muertos.

• 538 masacres en el área rural. El número supera a las 442 de la época de Efraín Ríos Montt.

• El asesinato de 35 líderes de los partidos FUR y PSD, y el de más de 100 estudiantes y catedráticos de la Usac.

• Entre los más prominentes: Manuel Colom Argueta, Alberto Fuentes Mohr y Oliverio Castañeda de León, secretario general de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU).

• 44 sindicalistas fueron secuestrados, 27 fueron sacados de la sede de la Central Nacional de Trabajadores, en pleno día. Nunca más se supo de ellos.

• Más de una decena de periodistas fueron desaparecidos o asesinados.

En los 50

Romeo Lucas García fue enviado en 1956 a Venezuela para cursar estudios militares. Allí conoció a Elsa Cirigliano con quien se casó, y con quien vive actualmente.

El inicio

El mal del ex presidente fue progresivo, poco a poco perdió sus facultades. En la foto de la derecha, en la primera comunión de su hija, a fines de los 80, comenzaban sus dolencias.

Fue “primera dama” en secreto

Aunque todo el país creía que durante el período de Romeo Lucas no hubo “primera dama”, la realidad fue otra.

La venezolana Elsa Asunción Cirigliano fue quien ocupó ese cargo, que aunque no existe de forma legal, es la manera como popularmente se conoce a la esposa del mandatario de turno.

Actualmente, la “Señora Elsa”, como le llaman en su país, tiene 70 años, pero recuerda como si fuera ayer el día en que se casó en total secreto con Lucas en la casa presidencial, el 12 de octubre de 1978.

Lo hicieron de esa manera por el conflicto armado, y públicamente se mantuvo la imagen del presidente soltero. Del matrimonio nació María Fernanda, quien reside en Venezuela.

Lucas y Cirigliano se conocieron en ese país suramericano, cuando él acudió a recibir un curso militar en 1956. Luego dejaron de verse, y fue hasta en 1978 que se unieron.

“Sin capacidad intelectual”

Pedro Garroni, médico de cabecera de Fernando Romeo Lucas García, señala que debido a su enfermedad, el ex mandatario ya no posee capacidad intelectual.

El profesional venezolano indica que al ex gobernante se le puede considerar en estado vegetal, por el grave daño cerebral que ha sufrido.

Garroni recuerda que desde hace 14 años se podía observar el deterioro mental en el ex mandatario.

“Hago esa referencia porque mi hija se casó hace 14 años e invité a Romeo, y ya no se le veía nada bien”, enfatiza Garroni.

El médico comenta que, como cualquier paciente con Alzheimer, Lucas García tuvo que pasar varias etapas, como la agitación y la agresividad.

Agrega que gracias a los cuidados que recibe de su familia, el ex mandatario sigue con vida; de lo contrario, ya habría muerto.

Foto de portada
Sus rasgos físicos han cambiado, en especial el rostro, que parece más afilado y alargado.
 

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