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Al mal tiempo... buena cara
Para ello es importante un cambio de actitud, es decir pasar de la pesadumbre a la felicidad
Por:
Claudia Massis
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| Usted puede estar tranquilo y seguro, porque su paraguas de positivismo, ánimo y buena voluntad, será el que lo proteja de una empapada de energía negativa. |
La lluvia pesimista se apodera del ambiente. Los rayos de indiferencia hacen de las suyas. Pero en ese vendaval de miedos y frustraciones, usted puede estar tranquilo y seguro, porque su paraguas de positivismo, ánimo y buena voluntad, será el que lo proteja de una empapada de energía negativa.
También será importante para su resguardo un cambio de actitud, es decir pasar de la pesadumbre a la felicidad.
Manténgase alerta
Se cree que la violencia sólo existe en las calles y que los demás están “envenenados” por la maldad. Sin embargo, estas actitudes agresivas tienen su raíz dentro de cada uno, dice el psicólogo Omar Sandoval.
Tales conductas se originan en la niñez, se practican en casa y se transmiten por generaciones como una forma normal de ser.
De esa cuenta, añade Sandoval, es que muchos se comunican con gritos, insultos y maltrato físico, pues creen que son maneras aceptadas de hacer que otros los entiendan.
Allí está
Si bien es cierto que usted puede empezar esa transformación desde su interior, nadie pasará por alto que las agresiones, por parte de personas mal intencionadas, existen y que a diario decenas de víctimas sufren las consecuencias.
“La gente con tendencias destructivas es real y está en casi todos los ámbitos sociales”, asegura Boris Cáceres, director del Centro de Cienciología Dianética.
Al parecer es poca (2 de cada 10), pero sus estrategias logran causar miedo e incertidumbre. Esas tácticas las emplean con astucia para controlar a los demás.
Pero saber esto no es suficiente. Tampoco es correcto encerrarse en casa o salir con angustia y temor de toparse con alguna de ellas, acota Sandoval.
Lo más importante es tratar que los efectos de sus acciones sean contrarrestados con la medicina de un botiquín que contenga: curitas de ánimo, vendas que reconforten y alcohol sanador de heridas profundas.
Depende de usted
Colmarse de pensamientos, acciones y personas positivas, atraerán buenas vibraciones.
Los efectos se experimentan al obtener mejores sentimientos y actitudes, ver la vida con entusiasmo y saber manejar situaciones, sin que lleguen a contaminarnos, explica Rosario Urrutia, de la clínica de Bioenergética y Radiestesia.
Pero si cree que esa energía no es parte de usted, o que en algún momento la perdió, aprenda a atraerla de la siguiente manera: No agrega ni lastime a nadie. Respete su derecho y espacio.
Comuníquese con sinceridad, pero de forma pacífica.
Deje que afloren sus más nobles sentimientos, permitiendo que haya equilibrio entre corazón y mente, añade Urrutia.
Evite estancarse en determinado hecho o época obscura de su vida, pues esto bloquea su buen funcionamiento físico y mental, limita sus posibilidades de progresar y deja de apreciar que todavía hay gente, cosas y lugares que merecen ser apreciados, comenta Cáceres.
Tenga presente que por suerte o casualidad no pasará nada, será el proceder de cada quien lo que cause un efecto en el entorno y el mismo será como un boomerang, que regresará más intenso.
Ser una luz
Ahora que cuenta con todas las herramientas necesarias para disfrutar de la vida, su compromiso es ayudar a otros a salir de ese encierro de temor que con lleva el peligro, remarca Cáceres.
Claro está que el ambiente no podrá transformarlo como por arte de magia, pero si ese cambio en lo personal empieza a dar sus frutos, de seguro serán percibidos por los otros y ellos querrán imitar su proceder, afirma Urrutia.
Los números telefónicos de los profesionales consultados son: Omar Sandoval 391-6565; Rosario Urrutia 254-0361 y Boris Cáceres 360-0915.
Consejos: Descúbralos
Conozca algunas características de las personas dañinas y no sea víctima de sus actos.
El trato hacia los demás es ofensivo y denigrante.
Altera la comunicación con la intención de lastimar.
Cuando alguien lo encara no asume su responsabilidad.
Se enfurece cuando existe un esfuerzo de ayuda al grupo o a alguien en lo individual.
Se asocia con personas similares a él y ataca a quienes desean progresar.
No acepta consejos ni quiere cambiar su actitud.
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