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Vida breve: De domingo a jueves
Por:
Irina Darlée
Toda vida algún día será el pasado. Nada puede detener el tiempo, ni el tiempo de jugar, amar o recordar.
Cambian las circunstancias, se cierran algunas puertas, otras se abren. Mis crónicas ya no aparecerán los domingos por la remodelación del periódico dominical.
Ahora serán publicadas los días jueves. En ellas llevaré a cabo algo así como la radiografía de la realidad o de los sueños, del arte de testimonio, de denuncia o crítica social.
La verdad es la única arma del que disponemos los escritores. Todo se presta para hacer una crónica: un viaje, recuerdos propios o ajenos, hechos emocionales o intelectuales, amores que terminan en matrimonio y aquellos que terminan con el matrimonio.
En fin lo que quedó atrás o el viento se llevó. En las autobiografías aparecen nuestras calles, nuestros amores y nuestros fracasos o fantasmas.
Toda una serie de realidades con fragmentos de la vida feliz u otros, que jamás olvidamos, dolores que existen paralelos con la felicidad.
Nada cambia lo que uno va pensando un domingo o un jueves, en el que desde hoy ofrezco mi compañía a mis lectores.
Confieso que temo perderlos si me buscan y no encuentran mi columna. Todo se presta para hacer una crónica y todo se presta para hacerse relato.
Cuando me expulsaron de mi espacio de siempre en domingo, sentí una gran congoja, la muerte de mis escritos que son mi vida.
Se dice que la literatura que no tiene un mensaje no es nada. Hay obras literarias que envejecen más rápidamente que otras, y las hay que no envejecen nunca.
Y no hay nada más viejo que el periódico de ayer, aunque sus textos literarios publicados conservan su densidad de lo perdurable. La recuperan cuando son publicados en forma de un libro o llegan al corazón de los lectores.
La literatura según unos no sirve de nada, y según otros es la "ciencia de la vida". Es una historia que cuenta el autor y que nos sirve para vivir con más filosofía, con más alegria o más humildad.
Alguien dijo que la angustia es la consecuencia de una mala administración psíquica.
Desbrozando la fantasía de todo un follaje no queda nada. Hay que soñar, hoy esta es la moraleja de esta cr. Hay que soñar, hoy esta es la moraleja de esta crónica del tiempo.
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