|
EDITORIAL Sobre donaciones y condonaciones
Dos noticias hechas públicas ayer pusieron de nuevo en el tapete un número igual de temas: el de las donaciones de fondos por parte de los países amigos, así como el de las condonaciones de la deuda pública y las condiciones para que se logre semejante beneficio.
Estados Unidos se comprometió a donar US$192 millones para los próximos cinco años, hecho que constituye una muestra de apoyo al actual gobierno, luego de que el régimen eferregista había sido hecho a un lado, a la vez como una muestra de rechazo a las actitudes de sus más importantes dirigentes.
Además, empezó a ser analizada la propuesta de España para canjear la deuda por educación.
Es decir, que los gobiernos inviertan en este importante rubro el dinero que va a ser utilizado para pagar la deuda o sus intereses. El Gobierno guatemalteco ya empezó a hacer los análisis correspondientes para llegar a un acuerdo en ese sentido.
La donación de Estados Unidos representa un poco más de US$38 millones anuales, cantidad que, si es administrada correctamente, puede significar una diferencia importante en temas que sean específicamente escogidos, con el objeto de que las diferencias se puedan notar y que quienes otorgan los fondos establezcan que han sido bien utilizados y que por ello se pueden solicitar y obtener nuevas contribuciones de ese tipo.
Por otra parte, en el aspecto educativo -que tanto ha dado qué hablar en los últimos días, como consecuencia de las pruebas de calidad en los colegios y a los estudiantes-, la propuesta española de canjear los pagos por inversión en ese campo es interesante, porque Guatemala puede hacerla suya para casos similares con otros países y en temas diversos.
El pago de la deuda contraída por los regímenes anteriores, ciertamente, entra en el campo de los gastos difíciles de aceptar por la población, pues ésta considera injusto utilizar los casi siempre escasos fondos provenientes de los impuestos para financiar pagos de dineros utilizados en forma incorrecta o, simple y sencillamente, robados por funcionarios corruptos.
La moral tributaria es casi imposible de crear o de afianzar si el dinero se pierde en esa forma.
Por parte de los países acreedores, hay corrientes que propugnan las condonaciones a los países subdesarrollados, generalmente empobrecidos, pero es comprensible este tipo de decisiones.
La historia ha demostrado que muchas veces la supresión de las deudas no ha significado un mejoramiento para la sociedad que es perdonada. Ello se debe a que en estos países la corrupción es compañera sempiterna.
La deuda guatemalteca puede y debe ser condonada. El Gobierno necesita hacer todas las gestiones necesarias ante los países amigos, e internamente convencer a los grupos sindicales que se oponen a esa condonación, o que le fijan condiciones internas, a reflexionar en el beneficio que estos ahorros significan para un Estado empobrecido.
|