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Sin restablecerse el orden en Aguacatán
Por:
Mynor Enrique Pérez
Dos días después de que miles de campesinos tomaran Aguacatán, Huehuetenango, para exigir la renuncia del alcalde Pablo Escobar, las fuerzas de seguridad no habían logrado restablecer el orden.
En tanto, en la base militar de Huehuetenango, una comisión de alto nivel intentaba alcanzar consensos con los pobladores.
“Vamos a permitir el ingreso de la Policía y del Ejército al pueblo, pero no desistiremos hasta que el alcalde renuncie o sea destituido”, señaló Juan Ramón Rodas, líder de los detractores de Escobar.
La intención inicial de que unos cien agentes policiales apoyados por un grupo de militares ingresaran a la localidad, no se concretó, por el riesgo de enfrentar a los pobladores.
Edmundo Urrutia, secretario de Análisis Estratégico, confirmó el temor. A su juicio, los bandos en disputa (los partidarios de Escobar y sus detractores) poseen “todo un arsenal: están armados hasta los dientes”. Estimó que los vecinos poseen, al menos, 120 fusiles de asalto.
El viernes la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) manifestó su preocupación en la misma línea. “Tememos que pueda ocurrir una matanza si entran las fuerzas de seguridad”, indicó ese día Sergio Morales, procurador de los Derechos Humanos.
Ejército en las cercanías
Una medida que será adoptada en las próximos días será la colocación de un destacamento militar en las afueras de Aguacatán, ante el permanente clima de conflicto que se vive en la localidad.
Negociación: Los acuerdos
Hasta ayer, la comisión de alto nivel y los pobladores contrarios al alcalde Pablo Escobar habían aceptado:
El ingreso de las fuerzas de seguridad para restablecer el orden.
Implementar un plan de desarme de la población de Aguacatán.
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