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Guatemala, domingo 28 de noviembre de 2004

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Nacionales

Más allá de una reforma educativa
Combatir la desnutrición, el abandono escolar y generar fuentes de trabajo, complementan el cambio
Por: Hernán Guerra B.

Foto de portada
En el área rural, 13 de cada cien niños abandonan la escuela por diversas causas.

En Guatemala, miles de niñas y niños miden entre ocho y diez centímetros menos que la estatura mínima de su edad. En el 2002, de cada cien niños, 49 padecían desnutrición crónica.

Esas deficiencias repercuten en el rendimiento escolar, y no se superan con una reforma educativa por más que una escuela esté bien equipada y con maestros altamente capacitados.

Tampoco mejora si el Gobierno amplía el presupuesto del Ministerio de Educación (Mineduc).

Implica un esfuerzo de Estado que vaya más allá, que fomente fuentes de trabajo en áreas de mayor pobreza.

Guatemala es de los países latinoamericanos y del mundo que menos recursos asignan a educación, respecto de su Producto Interno Bruto (PIB).

Para 2005, el Mineduc ha solicitado Q4 mil 612 millones, o sea el 1.9 del PIB. Costa Rica, por ejemplo, dispone el 4.7 de su PIB, Belice el 6.2 y qué decir de Cuba, con 8.5 por ciento. El PIB es el valor de todos los bienes y servicios producidos por el país en un año.

A decir de analistas, además de la insuficiencia de recursos, la mala formación de los alumnos también pasa por un sistema educativo mal administrado y anacrónico.

Los cuellos de botella

De acuerdo con Virgilio Álvarez, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), la mala educación en el país no se debe sólo a la falta de recursos. “El problema es de gestión, porque tenemos un Ministerio de Educación anarquizado”.

El experto agrega: “¿Por qué la ministra (María del Carmen Aceña) hace tanta bulla sólo porque va a arreglar 120 escuelas, si hay más de 17 mil en todo el país?”

Previo a cualquier proyecto de mejoramiento de instalaciones, el Ministerio debería hacer un censo para determinar cuáles son las prioridades, añade Álvarez.

Sin embargo, reconoce que los proyectos de Aceña merecen elogio, pero que no alcanzan para contar con un sistema educativo moderno, ajustado a las demandas laborales vigentes.

“Hay que generar más riqueza y utilizar bien los fondos; no gastar más en ex patrulleros civiles y en el Ejército”, critica Álvarez.

Jorge Lavarreda, presidente del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), también considera que las deficiencias del sistema educativo no se solucionan sólo con más fondos, aunque reconoce que sí es necesario subir el presupuesto.

Lavarreda divide el problema: “Mejorar la red de establecimientos públicos, capacitar a docentes, mejorar el programa alimentario a escolares y, desde luego, adecuar el currículo a las exigencias modernas. En este caso, es necesario aumentar el presupuesto”.

La otra cara del problema no se puede solucionar con más recursos educativos. “¿Qué pasa con esa niñez desnutrida o que tiene que trabajar junto a sus padres para sobrevivir?”, se pregunta Lavarreda.

Ambos analistas coinciden en que el esfuerzo por una reforma educativa implica un acuerdo nacional. Deben involucrarse Estado, sector privado y padres de familiar.

Y sobre el presupuesto público, debe ser el resultado en función de las metas fijadas, afirman. “Aquí tenemos particularidades que complican más las cosas”, dice Lavarreda.

La visión de Aceña

Aceña comparte esos criterios, pero asegura que los resultados serán a mediano y largo plazo (10 años).

De la mano con la reforma educativa, la funcionaria habla de los tres programas complementarios del Gobierno: “Guate solidaria”, “Guate crece” y “Guate compite”.

Estos proyectos implican crear fuentes de empleo, que ayuden a evitar la deserción escolar, e infraestructura, o sea proveer de servicios básicos a las comunidades. Sobre el presupuesto, Aceña asegura que, para las metas fijadas para 2005, el monto solicitado es suficiente.

Por lo pronto, el Mineduc trabaja en la reforma al pénsum de secundaria, la cual iniciaría en 2005.

Radiografía de educación pública

Mejora de cobertura en los últimos nueve años

El 44 por ciento de niños y niñas asiste al nivel de preprimaria.

El 89 por ciento de los niños, de 7 a 15 años, recibe educación primaria.

Al nivel básico sólo asiste el 28.5 por ciento de estudiantes.

En diversificado la asistencia es menor. Según estudios del CIEN, sólo el 17 por ciento se inscribe en este nivel.

De los graduandos de este año, sólo el 17 por ciento obtuvo resultados satisfactorios en lenguaje, y el 16 por ciento, en matemática, de acuerdo con el Mineduc.

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