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El comentario de la semana: Testigo clave, enterrado
Por:
Redacción Nacional
La misteriosa muerte del coronel José Raúl Cerna Ramírez, ex jefe de Finanzas del disuelto Estado Mayor Presidencial, podría convertirse en una evidencia más de las anomalías que se le imputan a esa unidad militar durante el gobierno de Alfonso Portillo.
El martes recién pasado, medio mundo se sorprendió al conocer la noticia de que el militar había fallecido desde el 12 de abril.
A quienes no se les alteró su rutina fue a los médicos del Hospital Roosevelt que lo atendieron, a la familia que no reclamó su cadáver y a la Fiscalía de Villa Nueva, que tuvo conocimiento del caso y no lo investigó.
Cerna Ramírez estuvo desaparecido siete meses y medio, y sus compañeros del Ejército “no lo buscaron”.
Ahora, muerto, enterrado y olvidado, su caso recuerda al de Efraín Ciriaco Bámaca Velásquez, el “comandante Everardo”, de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), quien fue capturado y conducido al destacamento militar Santa Ana Berlín, en Coatepeque, Quetzaltenango, y nunca más apareció con vida.
El Ministerio Público está obligado a realizar una pesquisa exhaustiva para verificar por qué no se investigó la muerte de Cerna Ramírez, aun más después de haber reconocido que hubo negligencia de la Fiscalía encargada.
El caso toma relevancia porque la víctima era el principal testigo en las investigaciones que se siguen por los malos manejos financieros en el Ejército, que ya suman Q5 mil millones.
De no aclararse la muerte del militar, el caso podría marcar a la administración del fiscal Juan Luis Florido y la de una institución que tiene varios años de no levantar vuelo y que, al contrario, parece ir en picada cada vez más.
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