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Guatemala, domingo 28 de noviembre de 2004

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EDITORIAL
Ley mordaza en Venezuela

El presidente venezolano Hugo Chávez continúa construyendo su régimen totalitario. Con el poder alcanzado tras el referendo del 15 de agosto, ahora pretende limitar más la ya maltrecha libertad de prensa en Venezuela, por medio de una nueva ley que podría restringir seriamente el derecho a la información.

Con el pomposo nombre de Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, el Ejecutivo venezolano impulsa una legislación que puede convertirse en un instrumento que le permita controlar los contenidos de los medios radioeléctricos, permitiendo la censura previa y penalizando a los periodistas que critiquen a los funcionarios públicos, bajo el pretexto de que pueden atentar contra la “seguridad nacional”.

La ley ha sido aprobada ya en dos lecturas por el Parlamento de Venezuela, pero solamente con los votos de la bancada oficial —que tiene mayoría—, la cual apela al pretexto de que con ella se pretende proteger a la infancia y la juventud, ya que algunos de los artículos que tiene contemplan la prohibición o limitaciones a la transmisión de pornografía o violencia.

Sin embargo, el fondo de la ley no es otro que el de limitar la libertad de prensa y de expresión, dos principios reconocidos como “fundamentales” para la existencia de cualquier democracia.

Entre los aspectos que se contemplan está la prohibición de transmitir informaciones contrarias a la información “veraz y oportuna”, como lo contempla ya la Constitución que impulsó el mismo gobierno chavista, una prueba más de que se pretende acallar paulatinamente todas las voces opositoras al régimen.

Venezuela es considerado ya el segundo país con mayores restricciones a la libertad de prensa, solamente detrás de Cuba.

Con esta ley, aunque no se llega a los extremos del régimen de Fidel Castro, se puede asegurar que el gobierno de Chávez se identifica como enemigo de la libertad y los derechos fundamentales, aunque hay que reconocer que sigue gozando de simpatía y respaldo popular.

Una característica común en todos los regímenes totalitarios es el control de la información.

A menos información en manos de la población, mayor es la posibilidad de retener el control y mantenerse en el poder, como evidentemente pretende el presidente Hugo Chávez.

Es curioso comprobar cómo muchos mandatarios latinoamericanos, con la fachada de “democráticos”, pretenden restringir la función de los periodistas.

Para ello se buscan conceptos como “información veraz”, el “periodismo responsable”, la seguridad nacional, los secretos de Estado, etcétera.

Tras todos estos conceptos no hay más que la burda intención de acallar aquellas voces que están dispuestas a denunciar la corrupción y la incapacidad de los políticos oportunistas. Chávez actúa como tal.

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Fo
Por: fo@guate.net.gt

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TIEMPO Y DESTINO
Los PP no pueden allanar viviendas

Los allanamientos no son asuntos de negocios
Por: Luis Morales Chúa

Un escándalo mayúsculo, en el marco de acciones policíacas, se ha producido estos días, por un incidente que dejó un muerto, un herido y varios policías privados (PP) capturados y consignados a los tribunales donde serán juzgados.

El caso ha sido planteado inicialmente por los periodistas en la siguiente forma: Varios policías nacionales custodiaban la vivienda del abogado Héctor Rafael Meza Oquendo, situada en la 17 avenida 29-85, de la zona 11.

Esta persona se encontraba en prisión domiciliaria, ordenada por un tribunal que conoce la denuncia presentada por el Ministerio Público, según la cual el mencionado profesional es autor de una estafa.

La prisión (arresto) domiciliaria es, en la práctica, una medida judicial por la que se limita el ámbito de libertad del procesado, al que se le fija su casa por cárcel, de la que no puede salir sin autorización del juez.

Algunos juristas la consideran pena, porque constituye un encierro forzoso temporal, un sufrimiento que, en algunos casos, tiene larga duración, hasta que el procesado es absuelto o condenado en sentencia firme.

No conlleva, en sentido estricto, un fallo de culpabilidad, ni mucho menos.

Según las versiones ya citadas, los agentes privados llegaron frente al inmueble habitado por Meza e intentaron ingresar con el propósito de “liberarlo”.

Los motivos de ese comportamiento se desconocen, pero, en todo caso, la sustracción del sujeto habría implicado una conspiración —como la define un diario capitalino— contra la autoridad de los tribunales de justicia y el poder institucional del Ministerio de Gobernación.

Uno de los agentes nacionales que custodiaban la vivienda declaró, poco después de ocurridos los hechos, que los policías privados intentaron hacerse pasar por agentes del Servicio de Investigaciones Criminales (SIC) y que iban por Meza Oquendo, para lo cual, se supone, tenían que mostrar una orden judicial emitida por juez competente.

Hay por lo menos dos asuntos graves en ese punto. Uno es mentir, al hacerse pasar por investigadores del Gobierno, lo cual es un delito conocido como usurpación de calidad. Otro es que no podían entrar a la residencia sin una orden judicial de allanamiento.

Inmediatamente después del tiroteo se estableció que los policías privados son miembros de la bastante conocida organización de seguridad privada Golán.

El hecho ha cobrado más importancia en el momento en que personeros de esa empresa comercial han declarado que sus agentes participaban en “un operativo conjunto” en el lugar de la tragedia, afirmaciones que añaden gravedad a lo sucedido, porque la parte patronal, sin previa investigación del caso sale en defensa de sus empleados.

Ha sido una declaración poco meditada porque en Guatemala ningún particular puede allanar una residencia privada para sacar a una persona que está dentro del inmueble, porque ello constituye una violación del domicilio, lo cual también es penado por la ley.

La situación es tanto más delicada al haberse establecido que los agentes de Golán se desempeñaron antes como policías del Departamento de Investigaciones Criminales, de la Policía Nacional Civil, lo que da pie para estas deducciones: las policías privadas están sustrayendo personal de las fuerzas de seguridad del Estado, o están llenando sus filas con elementos que por una u otra razón han sido dados de baja por el Estado.

Es, entonces, un asunto que debe ser aclarado pues, de ser así, lo sucedido entraña otro peligro más para la sociedad: el funcionamiento de alianzas irrespetuosas del Derecho.

Es una pena, además, que todo ocurra al mismo tiempo que en Jutiapa es detenido un jefe policiaco, bajo el cargo de haber cometido una ejecución extrajudicial y en un lugar de Petén haya sido capturado otro policía que escondió en su mochila un kilo de cocaína, proveniente de un cargamento de droga incautado momentos antes.

Siendo, pues, abiertamente ilegal que policías privados participen en “operativos” destinados a sacar personas de sus casas, es necesario establecer reglas claras sobre esa materia.

Los jueces únicamente pueden ordenar ese tipo de acciones a la Policía Nacional Civil y la empresa involucrada debe ser la primera en cooperar para poner las cosas en su verdadera dimensión.

En todo caso es evidente que sus procedimientos para contratar personal deben ser revisados, porque no funcionan bien.

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SENTIDO COMUN
¿Gobierno de empresarios?

Ser buen empresario no equivale a ser buen economista
Por: Manuel F. Ayau Cordón

Cada día nos alejamos más de un genuino régimen de Derecho (frecuentemente confundido con un régimen de legalidad) y caemos más en un régimen reglamentario dirigido por legislación, órdenes y disposiciones arbitrarias de funcionarios.

Es raro el día que no surge alguna propuesta de ley para arreglar lo que su proponente percibe como urgente problema. Constantemente, se convoca a reuniones para “llegar a consensos” sobre cómo resolver los percibidos problemas.

Esta cultura burocratista, estatista, dirigista, socialista, no nos augura un futuro promisorio.

Ocurre por lo que Hayek, en su discurso de aceptación de su premio Nobel (1974), llamó “la pretensión del conocimiento” de quienes saben muchas cosas, pero tienen poca sabiduría y que no saben que no saben, pero que por ser empresarios exitosos se sienten con tanta confianza en sí mismos que no les permite cuestionar sus conocimientos.

Una confianza infundada que, como (creo) decía Mark Twain en forma más prosaica: “No es lo que no sabes lo que te hace daño; es lo que sí sabes, pero que simplemente no es así”.

Así, “pragmáticamente” nos alejamos de un régimen basado en el respeto a derechos individuales, en el cual las personas pueden hacer todo lo que no viole derechos ajenos, en contraste al régimen estatista, bajo el cual puede hacerse sólo lo que el Gobierno considera conveniente y autoriza.

El régimen estatista mercantilista supone que los burócratas serán desinteresados servidores públicos, lo cual no podría estar más alejado de la realidad.

Eso se llama la “visión romántica del Estado”, pues idealiza al burócrata como si no tuviese los defectos que tenemos todos los humanos. El régimen estatista siempre termina con baja productividad (pobreza), aunque las empresas sean rentables por gozar de leyes protectoras.

La organización económica que se deriva de un régimen de Derecho genuino se llama “mercado”, porque es el conjunto de transacciones libres, pacíficas y respetuosas de los derechos de los demás. Nadie impone su solución a otros por ley.

Cada quién en su mundo, con sus conocimientos de su situación, sus recursos, su cultura, sus prioridades familiares, hace encajar sus actos sociales con los de los demás, libremente; de lo contrario, no logrará la colaboración de los demás para sus propios fines.

El Gobierno sólo protege derechos, la seguridad de las personas, sus bienes y sus contratos. Por lo demás, deja libre a la gente.

La organización de un mercado, como el diario abastecimiento de comida o de la provisión de servicios profesionales, no está dirigido en la misma forma como se dirige una empresa.

Es muy distinto. Frecuentemente, los mismos empresarios, conocedores de las particularidades del ámbito de sus exitosos negocios, llegan a creerse conocedores de economía.

Nadie les dirá que no entienden de economía, pues contestarán, ¿como que no, no ves la plata que estoy ganando? Esto ayuda a comprender por qué los gobiernos cometen el mismo error de consultar cuestiones económicas con exitosos hombres de empresa.

Los gobiernos dirigidos por empresarios siempre han fracasado, porque confunden negocios con economía.

El sistema llamado “mercantilismo” ha sido el dirigido para garantizar el éxito de los empresarios, equivocadamente identificando el éxito del país con el éxito de sus empresas, y con ello justifican los privilegios que disfrutan por ley a sacrificio del resto de habitantes.

Y como la economía de mercado no es precisamente la especialidad de los políticos, éstos dan mérito a sus consejos y no saben cómo contestar a sus alarmantes advertencias de las consecuencias de eliminar privilegios.

Los gobiernos fracasan y el sector empresarial se desprestigia.

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CONTRASTES
Listo el “shopping”

Bueno, pues así las cosas, quiero recordarles que diciembre también pasará. No es novedad
Por: Conrado Alonso

Con tanto “sale” que se nos viene encima es consecuente imaginar la larguísima lista de productos perecederos y no perecederos acurrucada en las manos de las diligentes amas de casa, sin olvidar otras que se pierden y que obligan a su inmediata búsqueda y que, cuando ésta no llega, a rehacerlas.

Deseo a todos los lectores la mejor suerte en la elaboración de su menú de compras y que el “shopping” estudiado y programado para el inminente mes de diciembre les sea leve.

Vigor debió darles el pavo del “Thanksgiving Day”, y, si no lo comieron, agradecidos debemos estar de poder trincharlo muy pronto.

Noviembre está al caer. En otras latitudes desenrolla sobre el pavimento la alfombra de las hojas muertas y alicaídas de las ramas de los árboles que se preparan a resguardar del frío la savia revitalizadora en primavera. Entre nosotros no es tan generoso. Se va como si nada, asustado de lo que viene.

¿Y qué nos viene? El paroxismo del consumismo. Consumir es indispensable para reponer fuerzas o una vajilla que ha venido a menos desde que entró a casa nueva cocinera. Pero esté atenta a los “sale” porque ahora podrá comprar dos, o con el precio de una le darán un “ticket” para un super “fly”.

Procure arremeter contra los desdichados que aseguran que es más feliz quien menos necesita que quien más tiene.

Mentira y bien gorda. Quien más pares de zapatos tiene olvidados en el clóset gozará de mejores pies, sin importarle que la mayoría esté pasada de moda. Pero, los tiene y ¿qué?

Quien menos necesita es un excéntrico, un paranoico, que no sabe gozar de las ventajas que da el comprar a tontas y a locas, sin límite.

El muy cretino acaba de rechazar otra tarjeta de crédito que le ofrecieron por haber sido exacto cumplidor de sus pagos. Ni aceptó un financiamiento extra. Si será.

Bueno, pues así las cosas, quiero recordarles que diciembre también pasará. No es novedad.

Viene sucediendo año con año y quisiera aconsejarles un poco de prudencia en sus compras, aunque me eche encima a todos los agremiados, y los no agremiados, en laguatemalteca Cámara de Comercio.

Dios da para todos. Compre hoy menos tonterías y tendrá recursos para afrontar la cuesta de enero con colegiaturas, libros y enseres, que los libreros tienen derecho a vender y los colegios a exigir, sin importarles un bledo que diciembre haya sido una locura o que su tarjeta de crédito esté al límite.

Y de paso, pues, hombre, si tiene un tiempecito para recordar que el faro que alumbra todo el mes de diciembre es precisamente la noche de Navidad, no se empeñe en apagarlo o en empañarlo.

Y si colabora a que haya más paz entre los seres de buena voluntad, mejor aún. ¿Dónde está en oferta?

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COLABORACION
¿Qué papel desempeña la prensa?

Algunos afirman que forma parte fundamental de la democracia y que es vigilante de las acciones públicas, pero otros aclaran que en ningún caso los juicios periodísticos deben sustituir a los procesos legales

Poderes bajo el reflector

Hoy, los guatemaltecos están mejor informados y tienen mayores elementos de opinión.

Opinión de Eric Salazar Monzón

Cuatro diarios, incluido el oficial, circulaban en 1986. Dos cadenas noticiosas de radio, tres noticieros de televisión y un grupo de radioperiódicos completaban el cuadro de la gran prensa el año en que Guatemala dio el paso a la transición democrática.

Dieciocho años después, la evolución del periodismo se refleja en siete diarios, siete cadenas radiales de noticias, tres noticieros de televisión con cobertura nacional y una agencia noticiosa, así como varios informativos de cable, radios locales o comunitarias y periódicos locales, departamentales y regionales.

Lo más importante, quizá, es la calidad que han alcanzado, fortalecida por el vertiginoso avance de la tecnología.

Los principales hitos en el periodismo están ligados a los puntos de inflexión de la historia en estas dos últimas décadas.

El fin de los regímenes militares, el inicio de los gobiernos civiles, los contratiempos de la democracia, corrupciones de todo tipo o conservadurismos de élites económicas gobernantes; el fin de la guerra civil no declarada, la posguerra.

Todos estos hechos han enriquecido las agendas noticiosas de la prensa, que al darles cobertura adquirió un fogueo inapreciable para transitar de forma natural, y por la necesidad de llegar al trasfondo de la pura información noticiosa, a la investigación periodística profunda, uno de los principales valores de la Prensa de hoy.

En ese recorrido, ha denunciado las acciones de los poderes que atentan contra el estado de Derecho, ha contribuido a someterlos al orden, ha dado grandes aportes para transparentar el manejo de la administración pública y ha revelado las identidades de quienes dirigen los poderes ocultos.

Hoy, los guatemaltecos están mejor informados y tienen mayores elementos de opinión, mediante la múltiple oferta que emana de las columnas, artículos y editoriales.

Pocas veces se puede comprobar de forma científica el peso que tiene la Prensa en el cambio social, aunque es fácil observar que su desarrollo ha marchado de forma paralela al avance de la democracia.

Lo que nadie puede negar, y ha sido comprobado en cada estudio, es que la Prensa es de las instituciones de más prestigio en Guatemala. Es como un reflector de escenario que sigue al protagonista en medio de la oscura escena.

Si bien la impunidad, la violación de derechos o la corrupción no han acabado, los poderes políticos, militares y económicos deben saber que nunca más volverán a actuar solos. Tienen encima un ojo incansable que vigila sus actos que, tarde o temprano, serán los titulares del día. Deben saber que son poderes bajo el reflector.

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Debe informar y no predisponer

Una de las libertades que se ha fortalecido es la libertad de expresión.

Opinión de Arístides Crespo Villegas

La Prensa nacional, como institución, ejerce un papel determinante en la vida política nacional, y su influencia es tal que incide en todos los ámbitos de la sociedad guatemalteca.

En Guatemala la Prensa ha superado innumerables obstáculos, persecuciones y todo tipo de limitaciones a su trabajo.

En la actualidad, con todas las imperfecciones de la joven democracia guatemalteca, la prensa ha pasado a ser un activo importante de esa democracia y se ha modernizado de una manera realmente notable.

El periodismo de investigación y el alto nivel en el manejo de temas especializados son prueba irrefutable de ello.

Nosotros —los políticos—, como actores sociales, sabemos que estamos sujetos al escrutinio de la Prensa y que nuestro actuar, al igual que el de la Prensa, se debe sujetar a la ética y las normas legales.

Por supuesto que a ninguno nos gusta ser criticados, pero como simples servidores públicos, debemos tener la suficiente madurez para aceptarlo, principalmente cuando nos equivocamos y tolerar, incluso, muchas veces la imprecisión, derivada de las agotadoras jornadas de trabajo a que es sometido el periodista.

Si cometemos errores debemos ser criticados, pero, en ningún caso, los juicios periodísticos deben sustituir a los procesos legales.

La Prensa debe informar y orientar al ciudadano, pero no predisponerlo en determinado sentido.

Un señalamiento o una aseveración sin sustento, no sólo acaba de un plumazo con la honorabilidad y prestigio de la persona, sino también el de su familia, estigmatizándola ante los ojos de la ciudadanía.

En ese sentido, admiro la labor de aquellos periodistas, hombres y mujeres que anteponen sus principios y que los defienden a costa de su propia integridad y la de su familia.

Este espacio sería insuficiente para mencionar a los mártires del periodismo guatemalteco, pero uno de los más viles crímenes que en este momento me viene a la mente, es la desaparición de la periodista Irma Flaquer y su hijo.

Afortunadamente, otros vientos soplan en nuestro país, y una de las libertades que estimo ha sido fortalecida a pulso y con sangre, es la libertad de expresión, que vale la pena recordar, es un derecho humano, no sólo de los periodistas, sino de todos los guatemaltecos.

La función de la Prensa nacional, no obstante que su modernización y profesionalización ha dado un paso cualitativo en los últimos 10 años, no es perfecta, como cualquier otra actividad humana.

Sin embargo, su aporte para la consolidación del sistema democrático no se puede negar, basta recordar la actitud valiente que la Prensa asumió en 1993, constituyéndose en bastión para mantener la constitucionalidad e institucionalidad del país.

En este Día del Periodista, le reitero mis respetos al gremio de la Prensa y a todos los ciudadanos y ciudadanas que hacen uso con responsabilidad y ética del derecho de expresión, a través de los medios de prensa escrita, radial y televisada.

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LA BUENA NOTICIA
Días de esperanza

“Despojémonos de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz”. (Pablo de Tarso)
Por: Víctor M. Ruano

La esperanza se reaviva en esta época que precede a la Navidad, constituyendo el motor del futuro y el dinamismo del presente, no sólo porque emerge espontáneamente lo verdadero y bello que existe en cada persona, sino porque se fortalece la fe al contemplar a Dios hecho niño en el acontecimiento histórico de la encarnación.

Por eso es que, en el Adviento, la esperanza crece como confianza en las promesas del Dios—con—nosotros que las cumple fielmente y se digna compartir nuestra vida y nuestra historia para encaminarlas hacia su plenitud, abriéndole un horizonte ético digno de ser asumido.

Probablemente, el mundanal ruido de la sociedad consumista en la que vivimos, y que se acentúa en estos días, no nos permite intuir el paso del Dios amoroso que viene al encuentro de cada hombre y mujer para hacerlo plenamente feliz y comprometerlo en la construcción de un mundo más justo y libre, fraterno y solidario.

La Iglesia, con la Palabra que nos propone en esta temporada, quiere prepararnos para recibir en nuestros corazones la plenitud de la presencia de Dios que se encarna para nuestra salvación, porque ese es el fundamento de nuestra esperanza y la razón última de nuestra existencia.

Uno de los textos de la Sagrada Escritura que hoy se proclaman en las celebraciones de las comunidades apunta a una esperanza activa que ha de caracterizar al creyente, dado el tiempo que le toca vivir. ( Carta de san Pablo a los Romanos, 13, 11-14)

El momento presente, como acontecimiento salvífico por la presencia de Dios en la historia, demanda gente despierta y vigilante, capaz de otear con esperanza en el futuro que Dios promete, y anhela que sea realidad en la vida de todos los pueblos del mundo y de cada persona, de modo que seamos conscientes de que la noche va pasando y la aurora de un nuevo día, signo de tiempos mejores, se acerca para iluminar y encender de esperanza nuestras vidas, agobiadas por el peso de las injusticias y la soberbia de los prepotentes y perversos.

En efecto, estos días del Adviento son la oportunidad para desprendernos del pesimismo y el desencanto con que a veces llevamos nuestras vidas.

Despojémonos de las obras de las tinieblas, para revestirnos de Jesucristo, fuente de vida y razón de nuestra esperanza.

La esperanza activa que nos propone el apóstol Pablo nos lleva a explorar como centinelas la venida del Señor, que viene a nuestro encuentro, y nos exige estar vigilantes para no caer en el juego perverso del desenfreno moral y del libertinaje, de las peleas y envidias.

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