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Guatemala, jueves 09 de septiembre de 2004

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Buena Vida

Su hijo ¿aborrece la comida?
A los chicos reacios a comer se les llama melindrosos. Ésta es una conducta aprendida
Por: Patricia Orellana

Foto de portada
“Mi hijo no quiere comer” es una queja frecuente en las clínicas para infantes.

Si trasladar a la mesa a su retoño es un suplicio, e intentar que lleve a su boca los alimentos aún más, cuente hasta 10, 20 o cuanto sea necesario. Luego ármese de paciencia y amor para lograr que esta hazaña culmine con éxito.

“Mi hijo no quiere comer” es una queja frecuente en las clínicas para infantes. Sucede que los pequeños prefieren sólo algunos alimentos, situación que a criterio del pediatra Alejandro Elías Gramajo se produce cuando los padres no los educan para que prueben de todo.

Ellos crecen con esta actitud al punto de encauzar a sus progenitores a que les preparen sólo las viandas que están dispuestos a tolerar.

De lo contrario, no hay poder humano que los haga darle “una probadita”, sobre todo a las verduras.

Sin embargo, esta condición podría reducirse si usted se las provee en puré desde los primeros meses, añade Elías.

Está comprobado que cuando el individuo ha sido alimentado en la infancia con ellas, las consume sin ningún problema durante toda su vida. Esto también es válido con las frutas, legumbres, cereales, carnes y leche.

Ayúdele

Cuando su chiquillo detesta lo que no sean frituras, hágale saber que todos los alimentos son necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Utilice frases como “esto te hará más fuerte y veloz”, o “si comes serás muy grande”, sugiere la psicopedagoga Olga Orellana de Roncal.

No se moleste si no obtiene resultados porque será tenso este momento y tampoco se trata de convertirlo en un campo de batalla o en una enseñanza de constantes buenos modales. Mejor busque soluciones, una de ellas está en la creatividad.

Presente los platillos de forma agradable y diversa con colores llamativos. Por ejemplo: trocitos de zanahoria con brócoli y pollo.

Así llamará su atención y habrá más probabilidades de que coma, dice la nutricionista clínica María Lucía Rodríguez. Mientras más divertido sea degustará con placer. Forme figuras con la papa, zanahoria o pepino.

Y, si el huevo revuelto no le gusta, pruebe en otra modalidad: duro, estrellado o en tortita con jamón o salchicha.

A la mesa

Siente a su hijo a comer siempre en el mismo lugar y junto a su familia. Quítele distractores como juguetes o televisión, de lo contrario pondrá más atención a éstos que a los alimentos.

Y 12 meses después...

Al llegar al primer año de vida es común que a los chicos se les esfume el apetito, ya que en esta etapa el cuerpo necesita menos calorías.

No puede seguir creciendo ni aumentando de peso al mismo ritmo que lo hacía desde su nacimiento.

Por eso, el propio organismo provoca que se torne inapetente, explica Elías. Si continúa con la misma actividad, duerme bien y no presenta alteraciones en su estado de ánimo, no se alarme y bríndele los alimentos que prefiera alternándolos con los que acostumbraba. Poco a poco los aceptará.

Profesionales entrevistados: nutricionista Rodríguez: 362-3741, pediatra Elías: 433-1618, pedagoga orellana: orellanaolga@yahoo.com

Salud: Nutrientes indispensables

LLa infancia (de 0 a 11 años) es una etapa de desarrollo, por lo tanto hay que proveer a los chicos de los nutrientes necesarios para el buen trabajo de su organismo.

Entre ellos: los carbohidratos presentes en las harinas, pastas, frutas y verduras; las proteínas, que se encuentran en el pollo, carne, pescado, huevos y leche.

Así como los minerales, contenidos en frutas, indica la nutricionista clínica María Lucía Rodríguez.

El consumo de grasa no se debe restringir, siempre y cuando sea de origen vegetal como la de los aceites, aguacates, nueces, margarinas y aceitunas, agrega la especialista.

Observe: Sea suspicaz

Diferencie si no come por falta de apetito o porque no le gustan algunos platillos.

Si nota un cambio físico o emocional en el pequeño consulte a su médico.

Pregúntele directamente al chico por qué no le gusta y busque sustitutos.

En vez de un vaso de leche, déle una rodaja de queso. En lugar de carne o pollo, salchichas o jamón de pavo que contienen menos grasa.

Evite que saboree golosinas por lo menos una hora antes de cada comida, porque estará lleno y no deseará degustar nada, indica el pediatra Alejandro Elías Gramajo.

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