|
Católicos lloran y oran por el Papa
Fieles de todo el mundo reunidos en templos para pedir por él
Por:
Crista Kepfer
 |
| Frente a las ventanas de los aposentos de Juan Pablo II, entre lágrimas y oraciones, personas de todo el mundo pasaron la madrugada a la espera de noticias sobre la salud del Pontífice. |
Ciudad del Vaticano .- Miles de católicos de diferentes lugares del mundo no se dieron por vencidos y durante la noche de ayer y hoy en la madrugada acompañaron con oraciones, cantos y vivas al papa Juan Pablo II, cuyo estado de salud fue calificado por el Vaticano como “extremadamente grave”.
Sin importarles el frío ni los truenos que amenazaban con una fuerte lluvia, más de 50 mil personas permanecieron congregadas en la Plaza de San Pedro y los alrededores del Vaticano durante el viernes último para participar en una vigilia convocada por la Iglesia Católica.
De pie y sentados en el piso de piedra del lugar, los asistentes que se encontraban en la plaza dirigían constantemente su mirada hacia las dos ventanas del Palacio Pontificio, donde se ubica la habitación del Papa.
Las luces encendidas del apartamento de Su Santidad daban esperanza a los feligreses de que el Vicario de Cristo se mantenía vivo, luego de que el viernes al mediodía circuló en medios de comunicación italianos la noticia de su muerte.
“Esta noche, Cristo abrirá las puertas al Papa. Con seguridad allá lo estará esperando María, por quien el Pontífice profesa una gran devoción”, expresó monseñor Angelo Comastri, vicario del Papa para la ciudad del Vaticano, al abrir la ceremonia de oración del Rosario. Estas palabras fueron recibidas por los asistentes entre lágrimas y conmoción.
Vigilia
La luz de las velas alumbraba el suelo de la Plaza de San Pedro, sonidos de guitarra y música religiosa y los rezos en voz alta de decenas de personas reflejaron un ambiente de devoción y tristeza, como indicio de que la vida del Papa se estaba acercando a su fin.
Familias con niños, monjas, sacerdotes, jóvenes y ciudadanos de todas las nacionalidades permanecieron ahí durante toda la noche.
“Es nuestra primera vez en Roma y tuvimos la suerte de estar aquí para la última bendición que hizo el Papa. Ahora estamos consternados por su condición. Cuando él se vaya, dejará un vacío en todo el mundo”, indicó el mexicano Gerardo Anguiano, quien junto a su esposa oraba por la salud del Pontífice.
Mientras algunos leían pasajes de la Biblia, otros rezaban el Rosario (la oración predilecta de Juan Pablo II) en diferentes idiomas, entre los que destacaban italiano, inglés, español y hasta polaco.
El murmullo de los rezos era interrumpido de vez en cuando por gritos jubilosos de ánimo y apoyo al Santo Padre. La conocida frase ¡Juan Pablo II, te quiere todo el mundo! se escuchaba una y otra vez con júbilo y esperanza en diferentes idiomas.
Al otro extremo del lugar, el eco de la canción “Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre”, conmovía el corazón de los asistentes.
El grupo de latinos que la entonaba hacía grandes esfuerzos por ocultar las lágrimas. Mientras no alejaban la vista de las dos ventanas.
“Estas canciones nos unen a todos los latinoamericanos. Cantar es como orar dos veces”, aseguró Paulino Catalán, originario de Perú.
Nieves Carrillo, de Paraguay, quien también estaba en el grupo de cantores, recordaba con nostalgia la primera vez que vio al Papa.
En 1978, ella y su esposo se encontraban en Roma el día que Juan Pablo II fue elegido Sumo Pontífice. “Vinimos aquí hace más de 20 años y ahora estamos otra vez. Lo hemos amado toda nuestra vida. Él es todavía excepcional”, agregó Carrillo.
Un alma guatemalteca
Entre los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro no faltó un guatemalteco.
El padre Rolando Pérez de León, sacerdote de la Fraternidad Misionera de María, acompañaba al grupo de latinos que rezaban y cantaban en honor al Papa.
El sacerdote, originario de Suchitepéquez, quien trabajaba en Venezuela, fue trasladado en diciembre a Roma. Su sueño fue siempre ver al Papa. “El día de mi ordenación como sacerdote, un niño se me acercó y me dijo que iba a conocer al Papa. Esto no se cumplió. Pero por lo menos tuve la dicha de estar aquí en esta vigilia orando por él”, expresó.
Desde que se enteró de que Juan Pablo II estaba en una situación crítica, el guatemalteco no ha parado de rezar.
Pérez estaba seguro de que con sus oraciones representaba a muchos guatemaltecos que anhelaban estar con el Pontífice en sus últimos momentos.
El sucesor
La tristeza por la inminente pérdida de Juan Pablo II deja al mismo tiempo una gran duda sobre quién será su sucesor.
“Muchos esperan que haya un giro para que esta vez el nuevo Papa pueda ser latinoamericano.
Pero Dios sabe las necesidades de la Iglesia y esperamos se haga su voluntad”, añadió el sacerdote salvadoreño Mario Villafuerte.
Cronología: Lentamente se apaga su vida
La posibilidad del fallecimiento de Juan Pablo II parecía cercana ayer, cuando desde el Vaticano se informó del deterioro de su salud.
El jueves 30 de marzo, a las 19.17 horas de Italia, Juan Pablo II recibió la extremaunción, luego de sufrir un colapso cardiocirculatorio y un shock séptico.
A partir de esa hora, más de 50 mil feligreses se congregaron frente a la Plaza de San Pedro y permanecieron atentos a las luces encendidas en el apartamento del Pontífice, que no se apagaron durante la noche.
A las 6 horas de ayer, el Vaticano informó que Su Santidad participó en una misa y que su salud se deterioraba.
El cardenal italiano Camillo Ruini, vicario del Papa y encargado de anunciar la muerte del Sumo Pontífice, llegó a Roma a las 8.30 horas.
A las 10.25, el canal italiano SKY aseguró que Juan Pablo II había entrado en coma. Joaquín Navarro, vocero del Vaticano, negó la información. Dos horas después aseguró que el Su Santidad “estaba lúcido, consciente y sereno.
En ese momento indicó que el Papa tenía los parámetros biológicos alterados y la presión arterial inestable.
A las 19.22, los médicos establecen que Juan Pablo II registró una creciente hipotensión arterial y su respiración se dificultaba. Una hora después, una agencia de noticias dijo que el Sumo Pontífice había muerto. El Vaticano lo negó.
En la madrugada del sábado, miles de feligreses continuaban en la Plaza de San Pedro.
Unidos como hermanos
Como si fueran un solo cuerpo, los católicos expresaron su amor y gratitud ayer al Papa.
- “Sólo pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a aceptar la voluntad de Dios y que nos dé a otro Santo Padre como éste”.
Padre Rolando Pérez de León, Fraternidad Misionera de María, Guatemala.
- “Nos juntamos un grupo de latinoamericanos a cantar por el Sumo Pontífice. Estas canciones nos unen y nos dan fuerza”.
Lario Catalán, católico peruano.
- “Es un Papa que ha hecho tanto por la humanidad que su partida será una pérdida para todo el mundo”.
Cesare Masala, vecino de Roma, Italia.
- “La vida de Juan Pablo II está en las manos de Dios. Vemos en su sufrimiento una total identificación con Cristo”.
Hermana Julia, de Santa Ana, España.
|