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TLC demanda acción en todos los sectores
Expertos hablaron de los retos y obstáculos para aprovechar tratado
Por:
Byron Dardón, Eduardo Smith
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| La masiva asistencia al foro organizado por Prensa Libre evidenció la “sed” que tienen los guatemaltecos por conocer sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Foto Prensa Libre: Mario Linares. |
Expertos coinciden en que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos es uno de los acontecimientos que más impacto económico y social tendrán en el país, y advirtieron que los guatemaltecos necesitan más información sobre los beneficios y retos que implica, para poder hacerle frente.
Esa fue una de las principales conclusiones del Foro “TLC ¿Oportunidad o Amenaza?”, realizado el jueves en la Universidad Francisco Marroquín (UFM).
El foro fue organizado por Prensa Libre y las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala (Usac), Mariano Gálvez y la UFM.
Los expositores, Giancarlo Ibargüen, del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES); Gert Rosenthal, economista independiente; Enrique Lacs, viceministro de Economía; Miguel Ángel Sandoval, de la Mesa Global, y Mario Rodríguez, representante de la Usac, disertaron y respondieron preguntas de unos mil ochocientos asistentes, durante más de dos horas.
Irreversible
Rosenthal dio el banderazo de salida a la discusión cuando afirmó que el TLC forma parte de la globalización y que la inserción en ambos fenómenos “es irreversible”.
No obstante, advirtió que no todo lo solucionan las fuerzas del mercado, y que el Estado debe acudir al rescate de aquellos sectores vulnerables.
Entonces, Ibargüen intervino para defender el poder de la “mano invisible” del mercado, y aseveró que no es el libre comercio el que impide el bienestar de los pueblos y sus habitantes, sino la ausencia de éste.
Ibargüen recalcó que aunque el TLC con EE.UU. es más un conjunto de excepciones al libre comercio, es el primer gran paso hacia una economía con reglas claras, estable y que traerá prosperidad a Guatemala.
Sandoval refutó todos los argumentos de sus predecesores y advirtió una catástrofe económica y social, debida al TLC.
El dirigente social giró todos sus argumentos alrededor de las diferencias entre el grado de desarrollo de la economía nacional y la estadounidense.
“Una diferencia abismal que terminará por acabar con nuestra industria y la agricultura”, dijo.
A lo expuesto por Sandoval se sumó Rodríguez, quien afirmó que el TLC no sólo es una imposición del Gobierno estadounidense, sino también un conjunto de normas mal negociadas que aniquilarán la economía del país, por la ausencia de políticas de desarrollo.
No obstante, los expositores coincidieron en que el TLC sólo debe ser una herramienta de comercio exterior, y no una norma que rija la vida y actividades de los guatemaltecos.
Un papel difícil
Lacs, viceministro de Comercio Exterior de Guatemala, fue el receptor de la inconformidad de los ponentes hacia el papel que ha desempeñado el Estado en el proceso de divulgación del acuerdo comercial.
El funcionario argumentó que el proceso de información apenas empieza, y sus contrapartes le aseguraron que ya era demasiado tarde. “El libre comercio no es algo nuevo para Guatemala”, dijo el funcionario.
Finalmente, en medio de todos los argumentos, nadie presentó una alternativa al TLC.
En breve: Foro de alto nivel
Con la participación de representantes del Gobierno y analistas económicos el foro “TLC ¿Oportunidad o Amenaza? abrió las puertas para debates futuros sobre el controversial tema.
Los panelistas evidenciaron que se debe fortalecer a la pequeña y mediana empresas, así como al sector agrícola para que puedan enfrentar con éxito las demandas del acuerdo comercial.
Según Enrique Lacs, viceministro de Economía, en los primeros seis años de vigencia no habrá estragos.
El área agrícola experimentará la presión de los compromisos del tratado hasta el año 15 de entrada en vigencia del mismo.
Según los participantes, el TLC evidenció que Guatemala produce mucha riqueza, pero ésta no llega a toda la sociedad.
El las disertaciones se hizo énfasis sobre la necesidad de contar con medidas complementarias adicionales que reduzcan el daño que el acuerdo provocará a los sectores más débiles de la economía.
El TLC con Estados Unidos podría entrar en vigencia a partir de octubre próximo, o bien, a principios de 2006.
Al final, se evidenció que hace falta más información a toda la población.
Foro: Lleno total
Alrededor de mil 800 personas asistieron al foro “TLC ¿Oportunidad o Amenaza?”, según estimaciones de las autoridades de la Universidad Francisco Marroquín.
Las instalaciones del auditorio Juan Bautista Gutiérrez fueron insuficientes para recibir a cientos de estudiantes universitarios y de nivel medio, profesionales, empresarios y hasta uno que otro funcionario, como Guillermo Castillo, embajador de Guatemala en Estados Unidos.
Ante la afluencia de asistentes, que se aglomeraron en la entrada, fue necesario habilitar un salón contiguo, en donde fueron colocadas 200 sillas, y otro grupo de personas permaneció de pie durante dos horas.
Adicionalmente, otro grupo de asistentes fue trasladado a un edificio cercano y el foro fue transmitido a través de un circuito cerrado de televisión.
El poder de los consumidores
Los partidarios del TLC defendieron en el foro que más productos serán mejores opciones:
Los empresarios tienen necesidad de darle al consumidor lo que pide, y deben vender las mercancías a los precios que éstos pueden pagar.
Nuestro sistema económico, la economía de mercado o capitalismo, está basado en la supremacía de los consumidores.
Además de los beneficios al consumidor, el TLC servirá para mejorar la competitividad, aumentar las exportaciones, generar empleo y atraer inversión extranjera.
Se pretende favorecer la transparencia, perseguir la corrupción y dificultar que los gobiernos puedan adoptar medidas proteccionistas de forma unilateral.
El libre comercio ofrece a América la posibilidad de mejorar su situación económica, y es una oportunidad para el avance de la paz y la democracia en la región.
El TLC dará realce a importantes metas de política exterior estadounidense, y promoverá la libertad y la democracia en una región que ha sido perturbada en el reciente pasado por las guerras y la opresión política.
Hoy en día, los seis socios son democráticos y en busca de reformas políticas, económicas y comerciales. El TLC gratificará y consolidará esos progresos a través de prosperidad económica.
Mercado poco atractivo
Los detractores del TLC aseguran que Centroamérica no es atractiva a EE.UU.
Desde una perspectiva estadounidense, 35 millones de centroamericanos no representan un mercado nuevo y significativo para bienes estado- unidenses.
Bajo el TLC, pequeños productores en Centroamérica serán incapaces de competir con agricultura estadounidense subsidiada que se introduce en sus mercados mediante el dumping.
En el Nafta, los precios del maíz cayeron 70 por ciento luego de que el grano subsidiado de los Estados Unidos fue introducido en los mercados mexicanos mediante el comercio desleal.
Los detractores aseguran que ello afectó el estilo de vida de 15 millones de agricultores mexicanos de maíz. Uno de cada dos mexicanos en el área rural vive en condiciones de extrema pobreza.
Porciones significativas de poblaciones centroamericanas dependen en gran medida de la agricultura para sobrevivir.
Existen 17 mil productores de arroz en Nicaragua, la mayoría de ellos, agricultores en pequeña escala, quienes contribuyen con dos por ciento del PIB y proveen más de 35 mil empleos.
El TLC requerirá, además, que los gobiernos centroamericanos impongan protección de patentes muy severas a farmacéuticos.
- “El Tratado de Libre Comercio no es más que la expresión máxima de la globalización, y no lo podemos evitar”.
Gert Rosenthal, economista.
Durante su participación en el Foro “TLC ¿Oportunidad o Amenaza?”, el ex embajador de Guatemala en las Naciones Unidas resaltó que, de acuerdo con la teoría, al final del período de ajuste del tratado comercial todos los sectores habrían de verse beneficiados. Opinó que ya no se debe perder tiempo en discusiones, sino ponerse a trabajar para adaptarse a las nuevas condiciones que vendrán con el acuerdo.
- “El Estado, desde hace 40 años, optó por la apertura comercial, por lo que el TLC no es algo nuevo”.
Enrique Lacs, viceministro de Economía.
De acuerdo con el funcionario, el “TLC no nos lleva ni al cielo ni al infierno”, pero reconoció que tiene oportunidades y amenazas, por lo que hay que pensar más en las primeras que en las segundas, y ante todo, no olvidar que el acuerdo tan sólo constituye una pieza más dentro de la política comercial del Estado guatemalteco que en sus primeros seis años de vigencia podría generar 60 mil empleos.
- “El TLC sólo beneficiará a los grandes productores nacionales y a las empresas extranjeras en el país”.
Miguel A. Sandoval, de la Mesa Global.
Para Sandoval, el TLC con EE.UU. es un conjunto de reglas muy complicadas, imposibles de transmitir a la población y que finalmente acabarán por destruir la economía agrícola nacional, debido a los altos subsidios con los que cuentan los productores estadounidenses. Aseveró que otra gran amenaza para el país son los acuerdos negociados en materia de propiedad intelectual.
- “No existe ni una política consistente de desarrollo interno que merme el impacto negativo de este acuerdo”.
Mario Rodríguez, de la USAC.
Según Rodríguez, el Tratado de Libre Comercio no es un instrumento que generará desarrollo, porque en Guatemala no existen políticas que coadyuven a los sectores menos favorecidos, como el agro. El catedrático citó el ejemplo de los productores de granos básicos en México que se han visto desplazados de la economía tras 10 años de vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés).
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