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IDEAS Los ricos y los impuestos
¿Quién paga los impuestos?
Por:
Jorge Jacobs A.
Desde que se estableció el Impuesto Sobre la Renta (ISR), el caballito de batalla de quienes creen que los impuestos directos deben ser progresivos es que supuestamente de esa manera los que más tienen pagarán más.
Sin embargo, la evidencia empírica parece contradecir esta premisa. El columnista estadounidense Bruce Barlett lo ilustró recientemente con datos de la recaudación del ISR durante los pasados 25 años en Estados Unidos.
Barlett inicia la ilustración con los datos recientemente publicados por el Servicio de Rentas Internas (el IRS, la SAT de ese país) sobre el año fiscal 2003. Esos datos muestran que el uno por ciento de los contribuyentes con ingresos más altos pagaron el 34.3% de todo el ISR federal de ese año. El 5% con mejores ingresos pagó el 54.4 % del total, el 10% pagó, el 65.8%, y los primeros 25% de los contribuyentes pagaron el 83.9%.
Barlett continúa con los datos de 1980, cuando el porcentaje del ISR pagado por el 1% de los contribuyentes con ingresos más altos fue sólo del 19.3%. Lo interesante de la ilustración es que en ese momento la tasa más alta del ISR era del 70%.
En 1981, Ronald Reagan disminuyó los impuestos y dejó la tasa más alta del ISR en 50%. Los colectivistas de siempre se rasgaron las vestiduras indicando que ese era un gigantesco regalo para los ricos. Contrario a sus lamentos, a partir de allí el porcentaje del ISR que pagaban los ricos comenzó a incrementarse de manera estable.
Ya en 1986, la porción del impuesto sobre la renta que pagaron el 1% de los contribuyentes con ingresos más altos subió a 25.7%. Ese año, la tasa más alta del impuesto se redujo al 28%. Nuevamente los colectivistas se lamentaron de tanto regalo para los ricos.
Sin embargo, el porcentaje del impuesto sobre la renta federal pagado por el 1% de los contribuyentes con ingresos más altos continuó incrementándose. Para 1992 ya había subido a 27.5% y, como ya vimos, en el 2003 llegó al 34.3%.
Barlett resume que el porcentaje del ISR pagado por el uno por ciento de los contribuyentes con ingresos más altos casi se duplicó durante un período de tiempo en el que la tasa más alta del impuesto se redujo a la mitad, lo que contradice la creencia populista sobre aumentar la progresividad.
El columnista comparó también cifras de otros países desarrollados, y la tendencia era que a mayor tasa, menor porcentaje del ISR pagado por “los ricos”.
Yo voy todavía más lejos, al indicar que esas cifras revelan lo que siempre hemos dicho: que el ISR es un impuesto a la productividad, y mientras menor sea éste, más se va a desarrollar el capital y mejor estará la economía. Lo ideal es eliminar ese impuesto a la productividad, para desencadenar el genio emprendedor de los guatemaltecos y que el Gobierno se financie a través de un solo impuesto indirecto.
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