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PUNTO DE ENCUENTRO La otra integración
El Mercosur permite encarar con una sola voz los desafíos de la globalización. Ricardo Lagos
Por:
Marielos Monzón
El viernes recién pasado se con- cretó la incorporación de la República Bolivariana de Venezuela como miembro pleno del Mercosur. De esta manera, el bloque sudamericano, que de por sí era muy importante, ya que agrupa a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, pasó a representar al 72 por ciento de la población de América del Sur y a más del 70 por ciento de su producción económica.
En la mayoría de las coberturas periodísticas se habla de la importancia económica que adquiere el bloque de naciones sudamericanas, y en especial, del compromiso de construir un gigantesco gasoducto conjunto, de seis mil kilómetros de extensión, que cambiará el panorama energético de la región y será un duro golpe a las transnacionales de la energía.
La dimensión económica es muy importante. Sin embargo, lo más trascendente es el fortalecimiento político del Mercosur. Así quedó demostrado en la última Cumbre de las Américas, en Mar del Plata, en la que el Mercosur, a través de una moción presentada por Uruguay, enfrentó a EEUU y bloqueó el relanzamiento del Alca.
El fortalecimiento del Mercosur, del que también son miembros asociados Bolivia y Chile, es una buena noticia para quienes le apostamos a la integración latinoamericana. Lo ocurrido en la Cumbre de Montevideo demostró que está fracasando la intención de aislar a Venezuela, que aparece más acompañada que nunca, y fracasa también la intención de imponer la agenda de terrorismo y seguridad, por encima de la que promueve el desarrollo y la lucha contra la pobreza.
Desde el punto de vista económico, el Mercosur, con Venezuela, puede ser el motor de la integración energética, con la empresa estatal regional Petrosur. Pero los proyectos no se quedan allí, ya se habla de la complementación productiva y hasta de un banco de fomento regional, que les permita escapar de los planes y redes de financiamiento del FMI y el BID.
Desde el punto de vista político, Mercosur es un interlocutor de peso a nivel internacional y sobre todo un referente clave para las otras naciones pobres de África y Asia, y será imposible de ignorar para EEUU y la Unión Europea. Así lo demuestra el interés manifestado por China de ampliar los vínculos políticos y comerciales con él.
La integración avanza en América del Sur y lo hace por el único camino que puede ser consistente. Es una integración entre iguales, muy diferente a la visión mercantilista del DR-Cafta, donde entregamos todo a cambio de casi nada. Ojalá que nuestros líderes políticos dejen de mirar sólo hacia al norte y se den cuenta de una buena vez de que, como dice el poeta uruguayo Mario Benedetti: “El sur también existe”.
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