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DE MIS NOTAS La coca gana las elecciones en Bolivia
Un callejón sin salida en el que sólo habrá perdedores.
Por:
Alfred Kaltschmitt
Quien iba a creer que el próximo domingo, un indígena que cultivaba plantas de coca y líder del movimiento de los cocaleros, llegaría ser el próximo presidente de Bolivia. Es el anunciado naufragio de un país que esta viviendo la condena perpetua de la inestabilidad desde hace tanto tiempo, que la palabra “estabilidad” ha desaparecido del léxico y hasta de los diccionarios de los bolivianos.
Peor aun, el pronóstico es hacia un despeñadero total basado en un discurso infantil que pretende “refundar” Bolivia aunque no explique exactamente cómo lo hará y a qué costo. “MAS” Movimiento al Socialismo es la organización política detrás de tan nebuloso proyecto y que agrupa principalmente a la mayoría de sindicatos y organizaciones campesinas, muchas de ellas cultivadores de la famosa hoja de coca que tiene tan preocupado al Tío Sam.
Por supuesto que todo aquel con dos dedos de frente tiembla en Bolivia ante la expectativa de tener a este personaje de tendencia contestataria y resentida dirigiendo al país con tan mesiánica visión. Este no es un izquierdista como Tabaré de Paraguay o Lula da Silva de Brasil, políticos que han pactado con la moderación y las restricciones que imponen las realidades económicas y políticas de sus países. Por el contrario, las voces de “nacionalizarlo todo” se oyen entre los asistentes a los mitines de Evo Morales.
Pero aun cuando Evo moderara su discurso y su plan de gobierno, las asociaciones tan radicales que ayudó a despertar con tanta garra y pasión de protesta, no lo dejarán gobernar y se tirarán por si solas a replicar de idéntica manera su protesta callejera, que le ha validado sus credenciales de “activista y líder radical”.
La pequeña ventana de oportunidad de evitar que Evo Morales consuma su plan de llegar a la Presidencia es su contrincante Jorge Quiroga, el ex presidente en cuyo discurso predice seguras desventuras para los bolivianos, posiblemente capte a desafectos del extremismo radical, especialmente a los más de 100 mil que trabajan en las maquilas que exportan a Estados Unidos, un mercado que se cerrará tan pronto el gobierno de Bush desertifique a Bolivia por no detener el cultivo de la materia prima de la cocaína.
Sin embargo, aun con estos votos Quiroga no tendrá mayoría. Su apuesta es que el Congreso prefiera la moderación y su experiencia de estadista antes que la ferocidad contestataria del líder que ha mantenido políticamente sitiado al país.
Las encuestas no le dan mayoría absoluta a Evo Morales. Al día de ayer el último sondeo confirmó a Evo en primer lugar con el 34.2 por ciento, seguido por Quiroga con 29.2 por ciento. De tercero sigue el empresario Samuel Doria Medina, con 8.9 por ciento. Hay 10 por ciento de indecisos que pueden voltear la balanza hacia cualquiera de los dos lados.
Según la Constitución de Bolivia a menos que un candidato saque el 50 por ciento más uno, el Congreso debe elegir al presidente. Pero los analistas predicen que el Congreso no se atreverá a negarle a Evo Morales la Presidencia basada en una mayoría relativa por temor de que el país vuelva a sumergirse en la ingobernabilidad y las protestas callejeras.
Previendo este escenario, el Diario el Clarín publico ayer un comunicado en que el sector privado organizado le pide al Congreso que le de la Presidencia al candidato con mayoría de votos, a sabiendas de “que gane quien gane, no podrá gobernar sin acuerdo político”. Las elecciones en Bolivia: Un callejón sin salida en el que al final, solo habrá perdedores.
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