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Tres toques: Torneo para haraganear
Por:
Rafael Mejía
Ni la importancia de ganar el título de campeón del torneo Apertura de fútbol ha influido en los dos finalistas, Comunicaciones y Municipal, para presenciar los mejores partidos de la temporada.
Es increíble que rojos y cremas confirmen la deficiente campaña que atrapó a la totalidad de equipos de la Liga Nacional.
Los dos “grandes” y eternos finalistas, no pudieron quitarse la actitud del conformismo, la poca vocación de gol, pero fundamentalmente, de ofrecer un fútbol emotivo, de toque, de jugadas geniales, de un ir y venir lleno de acciones para el aplauso.
Simplemente, confirmaron que la modalidad de los torneos cortos sirve nada más de “paseo”, no incentiva a ningún cuadro para tratar de sobresalir, de llegar a esta instancia del certamen con lo mejor de su repertorio y que la afición los ovacione en señal de agradecimiento por esa entrega responsable y profesional.
Hasta eso ha cambiado. Ahora, los protagonistas son silbados burlonamente y agredidos verbalmente, en señal de reproche por ese pésimo accionar que muestran.
Ninguno de los diez equipos se libró de la mediocridad.
Antigua: cerró con cinco partidos sin ganar (cuatro derrotas y un empate).
Cobán: finalizó con tres derrotas seguidas, más una racha negativa de 12 jornadas sin triunfos.
Suchitepéquez: superó una serie de siete juegos sin triunfos, pero le faltó “carácter” en la semifinal, en el mejor momento.
Heredia: otro de los peores, con un cierre de torneo de 9 partidos sin ganar (4 derrotas y 5 empates).
Jalapa: inestable rendimiento de juego y de resultados. Jamás fue parejo en su accionar.
Marquense: excelente primera vuelta, pero, después, “haraganeó” en la siguiente ronda con un pésimo rendimiento.
Petapa: llegó a hacer “bulto” nada más, cerró la clasificación con 15 juegos sin ganar (10 empates y 5 derrotas).
Xelajú: increíble que no haya clasificado a la final después de una brillante segunda vuelta en la que perdió un juego, ganó 7 seguidos, más un empate y fue eliminado por uno de los peores.
Así fue el Apertura. Triste, pálido, deprimente.
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