|
Vida breve: La vida es química...
Cambió el año y todo, aparentemente, sigue igual.
Por:
Irina Darlée
Los mismos temas: la carestía, los pequeños delincuentes y los grandes. El lloriqueo de los fracasados.
Nada seduce tanto a mucha gente como el fracaso, pues les libra de responsabilidades, esfuerzos y culpas.
Los fracasados necesitan testigos. El fracaso es todo un espectáculo que requiere público.
Pero no todo será en el Año Nuevo derrotas y naufragios. También hay grandes esperanzas y no sólo de románticas historias de amor.
El amor no se puede explicar racionalmente, puede confundirse y confundirnos, pero hay otras cosas sensacionales en el umbral de este nuevo año 2005.
Cosas que explican los científicos y por lo tanto debemos vivir muy felices. Se trata de la conquista científica más grandiosa de nuestro tiempo, la del descubrimiento del secreto de la vida llamado ADN.
El viaje intelectual que había comenzado con Copérnico, desplazando a los hombres del centro del universo y continuando con Darwin, que insistía que los hombres son simplemente “monos modificados”, acabó ahora con la manifestación de los modernos científicos que la vida es un secreto químico.
Y si la vida es sencillamente una cuestión de química tiene como tal muchos arreglos.
No se trata de jugar a ser Dios, pero logrando regular los genes para curar enfermedades es una conquista de la ciencia para gente sobre todo desesperadamente enferma, gente con cáncer o fibrosis quística para la que esta nueva técnica de los genes se convierte en su única esperanza.
Mister James Watson, quien compartió el Premio Nóbel en 1962, junto a Francis Crick y Mauris Wilkins, escribió ahora un libro donde queda desvelado el secreto sobre la vida o la revolución de los genes con el ADN. Watson lo expresa así: “Llegamos a comprender la maquinaria básica de la vida, pero lo único que hemos hecho hasta ahora era observar.
Eramos naturalistas moleculares para quienes la selva tropical era la célula y lo único que podíamos hacer era descubrir lo que allí había. Ahora se conoce ya la configuración íntegra del ADN, "el manual de instrucciones del ser humano”.
Watson explica a la gente corriente en su libro que el ADN ya no es sólo un asunto que interesa a los científicos sino lleva a nuevos territorios de la ciencia por colonizar, y cómo actúa a través de las proteínas.
La proteína fue llamada por Francis Crick “el dogma fundamental” y ya se sabe como ir más allá. “Sería una cobardía - manifiesta el científico - no hacerlo”.
La aventura que comenzó hace cincuenta años, tiene implicaciones éticas, económicas y políticas, pero es necesario ir adelante para vencer el dolor y la enfermedad, aunque el empleo de las nuevas técnicas tiene sus riesgos.
El ADN permitirá -según el autor del libro que yo comentó viajar a la cumbre de la ciencia en el siglo XXI transformando muchos aspectos de nuestra vida y el modo de vivirla con sus repercusiones prácticas, sociales y éticas, desencadenando un caudal de posibilidades de alterar la condición humana mejorándola.
|