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Guatemala, jueves 13 de enero de 2005

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Además, en esta sección:

EDITORIAL
Controladores: despido merecido

Es correcta y digna de aplauso la decisión gubernativa de solucionar la crisis provocada por la huelga de controladores aéreos del aeropuerto La Aurora al traer sustitutos de otras naciones y despedir a quienes tomaron la actitud rayana en lo irracional de dejar al país sin comunicación aérea con el mundo.

La importancia estratégica de este trabajo hace que un despido similar fuera decidido hace algunos años en Estados Unidos por el entonces presidente Reagan. Este es uno de los ejemplos más claros de los problemas que pueden derivarse de la posibilidad del derecho de huelga a la totalidad de los trabajadores del Estado, quienes pueden colocarse en la posición de chantajear a las autoridades gubernativas. Eso es, simple y sencillamente, inaceptable.

Pero el daño fue grave. El aislamiento del país porque los aviones no pudieron despegar ni aterrizar por casi un día. Salieron afectadas miles de personas, desde los pasajeros que perdieron sus conexiones en el extranjero y no pudieron llegar al territorio guatemalteco, hasta cientos de empresas turísticas: hoteles, restaurantes, transportistas y todo su personal.

Además de ello, los cientos de miles de quetzales que perdieron los exportadores de productos perecederos. Pero sobre todo, por el daño adicional que se le hizo a la imagen del país, en momentos de una situación económica problemática por muchas razones.

La huelga se agregó a los hechos violentos ocurridos en Los Encuentros. La manifestación supuestamente pacífica se convirtió en pillaje. Lo comprueba el incendio de varios camiones pertenecientes a la Cervecería Centroamericana por una turba que además de atacar y dejar malheridos a los choferes, evidentemente inocentes de todo este asunto, se robaron o destruyeron el producto que era transportado y que proviene de una de las empresas nacionales que tiene más y efectivos grandes planes de colaboración social.

En resumen, se puede decir que hoy Guatemala es un país donde turbas impiden el paso de vehículos y los incendian, y al cual es arriesgado visitar porque a los controladores se les podría ocurrir en el momento que les da la gana cerrar el principal aeropuerto del país porque quieren ganar más dinero.

Además de todo, en El Salvador hay una campaña contra Guatemala por los asaltos que sufren los visitantes de ese país. El Gobierno debe ahora hacer algo al respecto, al comprobarse que algunos de los asaltantes son ciudadanos salvadoreños.

El caso de los controladores revistió particular gravedad. Si es inaceptable que un grupo de campesinos o de sindicalistas impidan el paso de los pasajeros a la terminal aérea, porque muchos de ellos no tienen posibilidades de entender el alcance de los daños, los controladores son personas técnicas, con alta preparación, en cuyas manos está la vida de los miles de pasajeros que a diario llegan al país y que por razones de su trabajo, tienen conciencia del perjuicio que causaron a toda la comunidad. La democracia otorga a los gobiernos mecanismos legales cuando sufren chantajes.

Pero se necesita entereza, que el Gobierno guatemalteco parece haber empezado a aplicar.

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Fo
Por: fo@guate.net.gt

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LETRA CON FILO
La inflación que ganamos

¿Cuál es el beneficio de haber votado por Berger? o ¿cuál es el beneficio que ha recibido la mayoría de la gente?
Por: Miguel Angel Sandoval

Es un hecho que el año 2004 fue pródigo en inflación. La tasa alcanzada es de 9.23 contra 5.85 el año anterior, casi cuatro puntos más, de acuerdo con el Banco de Guatemala. Esto significa que el gobierno anterior, en términos de inflación, salarios y precios, se comportó mejor que el actual. Algunos presos de primer nivel por corrupción no resuelven este tema de fondo. Y a la gente se la lleva la tiznada.

Es hora de poner las cosas en su lugar. Como se sabe, los precios se dispararon aún antes de que el gobierno de la Gana tomara posesión el 14 de enero de 2004.

Se dijo en esos días que era cobro de la factura empresarial por haber invertido en la candidatura de Berger, y las alzas de precios se iniciaron con un aumento del azúcar que, por cierto, se compra más barato fuera del país que dentro.

Los pobres de Guatemala pagan más por el azúcar que se exporta. Esto es: los pobres subsidian el precio hacia fuera.

Se incrementaron los precios de todos los productos de primera necesidad y los servicios básicos. El gas, el agua, la luz, el transporte y la vivienda sufrieron aumentos a ojos vistas.

Y todo ello con la complacencia del actual gobierno que se olvida de lo social a pesar de discursos que no modifican en nada la situación que señalo. Por ello la inflación que vivimos. No se puede echar toda la culpa al tema petrolero y sus alzas que no explican todo. Y aquí no caben explicaciones mágicas.

Menos el congelamiento de salarios, por razones vinculadas a una falsa idea de competitividad de los empresarios que piensan que mientras más se exprima el limón, mejores los beneficios que se reciben, con una visión cuasi feudal de la relación capital-trabajo. A pesar de todo lo que la OIT señale de las violaciones a los derechos laborales consignados en el Código de Trabajo y de muchas anomalías más.

Llegado a este punto se puede preguntar en este primer año, ¿Cuál es el beneficio de haber votado por Berger? o ¿cuál es el beneficio que ha recibido la mayoría de la gente? Y algo más: ¿a quién beneficia la inflación? ¿Acaso existen explicaciones serias a lo que señalo?

No existe desarrollo posible con altos índices de inflación y congelamiento salarial. Pero tampoco existe desarrollo con desempleo y sin inversión. Y esto es lo que hace el actual gobierno. Son los hechos y las cifras del Banco de Guatemala. No se valen las mentiritas piadosas.

No digan que la inflación es benéfica para el plan “Vamos Guatemala” ni para los mil días de dicha que nos esperan con los proyectos que anuncian en los últimos días.

Menos un respaldo al quetzal, o la productividad o para atraer la inversión. Si somos medianamente serios, lo único que se ha portado bien en los últimos años es lo que se refiere a las remesas de los miles de compatriotas expulsados del país por la falta de oportunidades internas, pues la industria retrocede, el turismo se mantiene en “baño María”, la agricultura por consiguiente y los servicios, ídem.

En cuanto al Gobierno ya sabemos que aprueba una mala negociación del CAFTA y que si el mismo entra en vigor, por una decisión sin información que tomen los diputados, vamos a ver la quiebra en cascada de sectores perezosos de la industria nacional: de la agricultura, por los subsidios que los gringos dan a sus agricultores; de la industria farmacéutica y agroquímica, por el control del mercado que tendrán las multinacionales, y pérdidas en servicios debido a los monopolios extranjeros.

Esa es la ganancia que tiene el país por haber votado por empresarios sin sentido social o muy poco. Y para más señas, que tiemblan cuando los gringos asustan con el petate del muerto.

En síntesis, inflación y salarios congelados son pésimos resultados del primer año de gobierno de la Gana.

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INDEPENDENCIA
Tiempos de perplejidad

¿Cómo desarrollamos nuestra capacidad para reinventarnos?
Por: Juan Callejas Vargas

Perplejidad, de acuerdo con el DRAE, significa, irresolución, confusión, duda de lo que se debe hacer en una cosa. Coincidiremos en que para los guatemaltecos son tiempos de perplejidad, puesto que el gran problema de hoy reside en que lo que pasa es, aunque luzca paradójico, que no se sabe muy bien lo que pasa: no lo saben ni la sociedad en general, ni las empresas, ni los gobiernos, ni las personas en lo individual. Vivimos continuos cambios de extraordinaria entidad que nos sumen en el desconcierto, la incertidumbre, confusión, duda, asombro e irresolución, en la perplejidad en suma.

Las grandes transformaciones positivas en el mundo y en nuestras comunidades cercanas, agregadas a las no menos crecientes señales y hechos concretos de dificultades como el maremoto en Asia, la creciente conflictividad y guerra de Irak, la discoteca de Argentina, las izquierdas de Sudamérica, la pauperización en el mundo global y los flagelos crecientes e imbatibles del mundo moderno, la corrupción, el sida, la criminalidad, la indiferencia ciudadana y la ignorancia en que mantenemos a las masificadas sociedades consumistas de hoy, conforman un mundo lleno de gente perpleja.

En el proceso de transformación de una sociedad industrial a la sociedad del conocimiento, unos más otros menos, nos hemos quedado retrasados en nuestras capacidades básicas de desarrollar el pensamiento y con ello nuestros talentos más fundamentales para reinventar nuestra vida.

Habernos persuadido a las ideas de que lo material y nada más que la riqueza material es lo que le da sentido a la vida, abandonando la necesidad de cultivar nuestros sentimientos -el alma- y peor aun, no cultivar nuestra relación con Dios -el espíritu-, como parte vital de nuestro sistema de gobernanza como personas, ha provocado individuos robotizados y esclavos de las ideas, formas de pensar e imposiciones de unos pocos que hoy deciden el destino del planeta. ¿Qué es más importante, la vida o las minas?

Conversar hoy sobre ética o moral, sobre principios y valores, o sobre el valor mismo de la vida, es singularmente vacío y perdida de tiempo para casi todos. En muchas situaciones, tal el caso de nuestros gobernantes contemporáneos, se preparan y hacen discursos, se inventan códigos de ética, pero por otro lado, se continúa mintiendo y engañando con el solo propósito de mantener a la población tranquila con ofertas de temas que se puede anticipar no tienen soluciones tradicionales. ¿Cómo desarrollamos nuestra capacidad para reinventarnos?

Nuestra institucionalidad está en bancarrota y con anemia profunda, simplemente porque se abandonó la verdad como fundamento para tener relaciones equilibradas, transparentes y honestas entre los seres humanos.

El doble discurso es un vicio arraigado desde niños, quienes luego crecen y se encuentran perplejos frente a una realidad distinta en sus propios hogares. Se genera entonces, una de las enfermedades sociales más difíciles para naciones que quieran desarrollarse: desconfianza mutua.

Sí, es claro en todos los estudios que se realizan en Guatemala, la falta de confianza entre los miembros de nuestra sociedad, tiene un profundo impacto en el imaginario nacional y en todos los ámbitos.

A la falta de confianza entre los miembros de una sociedad, le llaman falta de Capital Social, que no es más que la ausencia de relaciones de confianza entre los ciudadanos. ¿Sabía usted que en Guatemala, la confianza entre los guatemaltecos ha pasado del 28 por ciento de las personas que sí confían en los demás a un nivel de apenas el 14 por ciento? Trate de pensar cómo puede funcionar una familia donde existe mutua desconfianza entre sus miembros.

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HORIZONTES
Ya casi un año

El cambio en el Ejército no ha sido bien ponderado.
Por: Francisco Beltranena.

Nos encontramos en el último día de la gestión del primer año del gobierno que encabezan el presidente Óscar Berger y el vicepresidente Eduardo Stein. Por este motivo fui invitado el día de ayer, junto a un grupo de dilectos periodistas y columnistas de prensa, a la Casa Presidencial.

Tenía casi seis meses de no ver al presidente Berger y me dio la impresión de que estaba muy bien. No obstante, su rostro mostraba la preocupación que seguramente los incidentes del martes pasado en Los Encuentros y la huelga de controladores de tráfico aéreo (entre Dios sabe qué cuántas otras cosas) le estaban provocando.

El inventor de los anteojos bifocales, constitucionalista y padre fundador de los Estados Unidos entre las enseñanzas que nos dejó fue que “la felicidad humana no se logra con grandes golpes de suerte, que ocurren muy raras veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”.

Otro prohombre de la misma época de Benjamín Franklin, Thomas Jefferson, también practicaba las enseñanzas calvinistas de la laboriosidad como fuente de la buena suerte y decía: “Soy un gran creyente en la suerte; cuanto más duro trabajo, más suerte tengo”.

¿Cuántos años no se pasaron los caficultores guatemaltecos esperando una helada en el Brasil que cambiara los precios del café y los sacara de sus penurias? Y peor aún, ¿cuántos años nos hemos pasado los guatemaltecos esperando un golpe de suerte que cambie las cosas y podamos vivir mejor? ¿Será posible que hasta hayamos confiado en que “el Conejo ”nos la cambiaría por aquello del “conejo de la suerte”?

El problema que yo miro, es que como el mismo presidente dijera cuando cumplió sus primeros seis meses, su trabajo ha sido de apagafuegos, casi de bombero. Los frentes que tiene abiertos son muchos y la capacidad y recursos de su equipo de gobierno son sobrepasados por las crisis de gobernabilidad que constantemente enfrenta.

Si no es en el campo interno lo es en el externo; si no lo es el campo de la seguridad ciudadana, lo es en el campo económico o financiero; si no es en el campo internacional, lo es en campo jurídico. Su trabajo más parece el de un barreminas que trata de desactivar las aguas minadas que le dejaron sus antecesores y algunas que han sido colocadas por algunos funcionarios de su propio gobierno.

Me preocupa profundamente el hecho de que las cosas no caminen con relativa simplicidad para el gobierno del presidente Berger. Creo que así como el 2005 puede ser el año en que las cosas tomen un mejor rumbo y mejoren, también podría ser uno en el que las cosas se acaben por descomponer.

Quiero ser optimista y pensar que la suerte de Guatemala va a cambiar porque vamos a trabajar para cambiarla. Espero que el presidente Berger no me defraude en la confianza que en ésta expreso por él y que pueda decir: “Cuanto más duro trabajo, más suerte tengo”.

¡Hasta la próxima!.

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IDEAS
Y así, ¿quién invertirá?

No nos debe extrañar que las inversiones vuelen a mejores horizontes.
Por: Jorge Jacobs A.

Los sucesos del martes en Sololá vienen a añadir una línea más a la interminable lista de violaciones a la propiedad privada que contribuyen a ahuyentar a casi todos los inversionistas, nacionales o extranjeros.

Los reclamos de los campesinos podrían ser legítimos (que no lo son en este caso), pero las medidas de hecho no son, sin lugar a dudas, la forma de hacer valer esos reclamos.

No es impidiendo la libre locomoción de bienes y personas, no es atacando a las autoridades y a personas particulares que nada tienen que ver con sus problemas, no es saqueando los bienes de empresas que además de no tener nada que ver en los reclamos de los campesinos, son de los principales benefactores de las mismas comunidades a las que pertenecen los supuestos campesinos (¡vaya forma de agradecerlo!) y no es destruyendo la propiedad de personas y de empresas privadas, lo que sucedió ayer en Los Encuentros, como van a resolver los diferendos.

Yo no sé ustedes, pero yo ya estoy cansado de que la gente se tome la “justicia” por su propia mano, y cometa un sinnúmero de barbaridades y crímenes, y después todavía se les justifique aduciendo que son “ignorantes y manipulados”. ¡Ya basta! Todos, hasta los más “ignorantes”, debemos aprender que nuestras acciones tienen consecuencias.

Nadie es tan ignorante que no pueda entender cuando hace algo malo -alguien puede tener deficiencias mentales que no le permitan comprenderlo, pero eso es otra cosa y no se aplica al caso que nos atañe-.

Además, los “manipulados” serían lo suficientemente “ignorantes” para no saber que hacían mal al secuestrar y quemar camiones para utilizarlos como barricadas, pero no eran tan ignorantes como para dejar el producto que llevaban los camiones, sino que se lo robaron para consumirlo más tarde, como lo pudo comprobar luego mi compañero, el periodista Estuardo Zapeta, reportando desde el lugar.

Que la gente aproveche a esconderse dentro de la “masa” para hacer cosas que no se atrevería a hacer si creyera que va a tener que responder individualmente por su responsabilidad, es otra cosa muy distinta y que nada tiene que ver con la “ignorancia”. De hecho, esa actitud lo que menos refleja es ignorancia e inocencia.

Mientras las autoridades no le pongan un alto a estas violaciones, deduciendo las responsabilidades legales a quienes transgreden la ley, las personas seguirán aprovechándose de la impunidad.

Mientras tanto, los guatemaltecos que deseamos lo mejor para nuestro país seguiremos viendo con tristeza cómo las inversiones, que tanto necesita nuestro país para que sus ciudadanos mejoren su nivel de vida, huyen rápidamente a otros lugares donde son más apreciadas.

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ALEPH
“Nunca prevaleció la razón”

La Montana está comenzando con mal pie, quizá por venir a hacer aquí lo que en su país no la dejarían hacer jamás.
Por: Carolina Escobar Sarti

El título de este artículo va entre comillas, porque lo tomé prestado de las recientes declaraciones que ofreciera el ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, en relación con lo ocurrido por el tema de la minería a cielo abierto en la ruta Interamericana.

El ministro considera que “a pesar de los esfuerzos de las autoridades para convencer a la población de que permitiera que la maquinaria (de la empresa Montana) continuara su camino, nunca prevaleció la razón”. Agregó además que “todos los esfuerzos para que prevalezca el estado de Derecho se harán, con la cantidad de policías que sea necesario”.

Si el ministro es un servidor público y quienes pagamos su sueldo somos ciudadanos guatemaltecos, sus declaraciones confunden un poco. Las comunidades que se sienten amenazadas por la explotación minera de metales a cielo abierto, también han tratado de “convencer” a las autoridades de que la minería no es su mejor opción de desarrollo, sólo que no cuentan con contingentes policiales y militares para disuadirlas.

Por otra parte, si un ministro con esas facultades quiere hacer prevalecer el estado de Derecho, tendría que comenzar por respetar el derecho que tienen los pobladores de esas comunidades a decidir sobre su presente y futuro.

Habría que agotar la vía del diálogo antes de llegar a situaciones como ésta, que sumada a lo que sucedió en la finca Nueva Linda en meses pasados, parecen delinear una forma muy particular del Gobierno de resolver este tipo de problemas.

Por otra parte, la empresa Montana cuenta con los recursos suficientes para contratar su propia seguridad privada, y no tendríamos todos que estar patrocinándola, poniendo a su disposición elementos de la policía y el ejército guatemaltecos, mientras en nuestras calles la violencia se ensaña con la población de a pie.

La Montana está comenzando con mal pie, quizá por venir a hacer aquí lo que en su país no la dejarían hacer jamás. Ha invertido grandes sumas en publicidad para convencernos de que vienen a generar muchos empleos y desarrollo, ha cabildeado muy hábilmente con los políticos, y ofrece operar “bajo las más estrictas normas ambientales y sociales para el bien del país”.

Pero sabemos que esos empleos son placebos a corto plazo y sin mucho futuro, que no habrá tal desarrollo en 10 años en comunidades casi desérticas y, por otra parte, no tenemos las condiciones suficientes para velar por el cumplimiento de la normativa ambiental (lo dijo el ministro de Medio Ambiente, no yo).

Pero el verdadero problema en esto no es ni el tema de los empleos, ni que la empresa sea o no una transnacional, ni siquiera cuánto se ha politizado el asunto.

El problema central es el del agua, porque la empresa no sólo la obtendrá gratuitamente (250 mil litros por hora por los que no pagará ni un centavo a Guatemala), sino que la devolverá irreversiblemente contaminada de cianuro en cantidades dañinas para cualquier ser viviente.

¿Usted no se sentiría amenazado si supiera que en 10 años vivirá en un desierto? ¿Quisiera bañar a sus hijos pequeños con agua contaminada, y comenzar a ver cómo se les cae el pelo o se les mancha la piel?

Basta con ver lo que pasó en el valle de Siria en Honduras, y con otras experiencias similares en África donde hubo minería de oro a cielo abierto.

Está bien que haya inversión, pero no está bien que en la capital se decida el futuro de las comunidades; no está bien que los intereses de una empresa extranjera se protejan más y mejor que los de la población guatemalteca; no está bien que las fuerzas de seguridad desarmen una pasarela que construyeran los habitantes de una comunidad hace tiempo, sólo para que pase el cilindro de la minera; no está bien que muera nadie en estas circunstancias y tampoco está bien la violencia ejercida por la gente de las comunidades en contra de otros vehículos, personas y carreteras.

Quizá el ministro no esté tan equivocado: en este asunto de la minería a cielo abierto nunca ha prevalecido la razón; desde el mismo momento en que la empresa minera aterrizó en este paraíso, algunos de nuestros políticos perdieron completamente la razón.

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COLABORACIÓN
Guatemala y Acumen

Ojalá ejemplos como el del grupo de Acumen sigan formándose en Guatemala, para evitar en los servicios médicos su politización y velar por el bienestar de toda la población.
Por: Leonel Guerra Saravia

Guatemala se supera en el campo de la medicina en relación con el tratamiento eficaz y oportuno en los problemas de la salud.

Dada las deficiencias que ha demostrado el Estado a través del Ministerio de Salud Pública en brindar una atención del todo satisfactoria, decorosa, eficiente e integral a la población guatemalteca, un grupo de profesionales, con el apoyo de la iniciativa privada -como la Fundación Pantaleón, Pepsicola, Licorera, Municipalidad de la ciudad de Guatemala, grupo Gutiérrez, Mc’Donalds, Fundación Aldo Castañeda, Fundación de Ojos de Guatemala, Patronato de Asistencia Social, etcétera-, se han organizado instituciones de servicio en atención médica, como lo son: cirugía cardiovascular (Unicar), niños con cáncer (UNOP), Unidad Nacional de Oftalmología (UNO) y la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Todo esto representa la Asociación de Consejos de Unidades Médicas de Especialidades Nacionales (Acumen) quienes hacen la transformación de la ciudad de la ciencia y de la salud en los campos del Roosevelt en la zona 11, constituyendo un complejo de unidades médicas que ofrecen servicios de calidad y eficiencia a través de profesionales muy calificados con tecnología avanzada en forma coordinada, participativa de diferentes servicios de salud para los guatemaltecos.

Es interesante cómo empresas privadas y un grupo de profesionales de una forma desinteresada ofrecen servicios de salud y educación por una cuota módica y hasta con exoneración según los recursos económicos del paciente.

Para un mejor servicio se centralizan los diferentes laboratorios para abaratar los costos, que estén al alcance de nuestra población y tener el mejor equipo tecnológicos se involucra a la Universidad de San Carlos y otras universidades para mejorar la docencia y la investigación, formar a nuestros propios profesionales y evitar que tengan que salir al exterior a especializarse por tiempos prolongados, incluso para satisfacción de los guatemaltecos vienen de otros países a entrenarse en este complejo médico.

Ojalá ejemplos como el del grupo de Acumense sigan formando en Guatemala y evitar en los Servicios Médicos su politización y velar por el bienestar de toda la población.

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OPINIÓN DE LOS LECTORES
Economía: Sobre bono estudiantil

Por: Cartas

La educación es un bastión fundamental para el progreso de los países en vías de desarrollo y nuestro país está bien identificado entre ellos. Ahora bien, en enero, después de la fantasía de “Feliz Navidad y Año Nuevo”, la mayoría de padres de familia se “truena los dedos” ante las grandes listas de útiles para el nuevo año escolar, en donde las librerías, colegios, escuelas y todos los beneficiarios de esta actividad tienen oportunidad de hacer su agosto, unos con ánimo de aprovecharse y otros de forma justa.

Sin embargo, nunca se ha legislado a favor del pueblo, en el sentido de que se otorgue un “bono estudiantil” o “bono 15” en enero, para que en algo pueda paliarse esta situación, como se hace en otros países, que priorizan el apoyo a la educación. Ojalá el Ministerio de Educación o el Congreso apoyen esta propuesta y no sean más los niños que no pueden continuar con su educación por la falta de recursos económicos.

Lic. Áxel Domínguez Ibarra, A-1 655,430

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Opinión: Miopía ideológica

Muchos no tenemos severa miopía ideológica, señor José Raúl González Merlo. Me refiero a su columna del 28 de diciembre de 2004. La libertad de expresión, cuando se parcializa e idealiza, el dinero y el poder hace ver a quien con ideal humano de servicio y ejemplo de lucha por los desposeídos, no apto para el sentido de “caridad”.

A través de los siglos se ha demostrado que quien da una limosna no lo hace por amor o sensibilidad social, sino por tratar de exculpar abusos, errores, malas actuaciones e intenciones en contra del mismo ser humano.

En su momento se trató con las muestras de “caridad” ganar indulgencias y “sobornar” las puertas del cielo; actualmente evadir impuestos, regalando lo que no les sirve, les estorba o sobra a quienes, muchas veces explotados física o sicológicamente, lo han ganado con el sudor de su frente.

Todos hemos visto que a los hijos y nietos de obreros y campesinos mal pagados, viviendo en condiciones infrahumanas, les obsequian en Navidad un “carrito”, una muñeca o una pelota de plástico. A los adultos mayores, que dejaron sus vidas trabajando para los “ricos y famosos”, mal pagados y sin prestaciones laborales, les obsequian “ropa de paca”. El doctor Ernesto “Che” Guevara tenía una visión, un ideal y una misión que llevó a la práctica y es un ejemplo, no sólo para la juventud, sino para todo ser humano en cualquier lugar del mundo que sueñe y trabaje por un mundo y una sociedad justa y mejor.

Dr. Fernando Robles Arzú, A-1 247,975

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Extensionismo: Solución para Guatemala

El “extensionismo expansivo” consiste en la acción que surge del epicentro de la comunidad y se expande en todos sus ámbitos para transformar en forma progresiva todos los aspectos básicos, hasta conseguir sostenidamente el desarrollo integral de los conglomerados, y toma como elementos fundamentales los recursos humanos y naturales de cada lugar.

Esta propuesta es posible de materializarse en todo el país con el 60 por ciento de agentes de cambio que transitan dentro del aparato ejecutivo actual, con los que se puede, además, rescatar la solidaridad y la identidad nacionalista que están completamente a la deriva.

Hace 50 años se plantó en Guatemala un extensionismo simple que pretendía detener el avance del desierto y la hambruna en nuestras tierras. Duró sólo 15 años, pero el testimonio de sus logros está en el valle de Asunción Mita, los llanos de la Fragua, las riberas del río Motagua, las planicies de Monjas y San Cristóbal Verapaz, la horticultura del altiplano así como la funcionalidad de los pocos proyectos de riego a gran escala que se han efectuado en el territorio nacional. Despierta, Guatemala.

Felipe Herrarte Pérez, A-1 4,109

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Municipalidad: Empeora el tránsito

Mientras en otros países se habilita la mayor cantidad de estacionamientos, en Guatemala, la actual administración edilicia los suprime. El alcalde Arzú se lamenta del gran número de vehículos que atiborran las vías, sin pensar que sus subalternos contribuyen a tal caos.

El estacionamiento del sótano municipal, que es caro, no se da abasto, aún cuando hay muchos espacios vacíos de empleados y funcionarios privilegiados. También se me ocurre pensar que la supresión de los parquímetros va dirigida a beneficiar a los estacionamientos particulares y que los lamentos del alcalde por el tránsito vehicular obedece a preparar el terreno complaciente para obras de gran inversión, en beneficio de la gran empresa. Yo odio las tiranías, pero también a los especuladores despiadados.

Miguel Estuardo Gálvez, A-1 877,319

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Justicia: Malas leyes

Un analista político manifestó que los jueces y abogados ponen en crisis el sistema tributario guatemalteco. No he visto que el Colegio de Abogados se haya pronunciado al respecto.

Además, no somos los abogados los que ponemos en riesgo el sistema, sino quienes hacen las malas leyes y los pésimos asesores económicos que tienen.

Lic. Harold Johnson, johnson@itelgua.com

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Ejército: Guardia rural

Celebro la idea de un lector que propone que el Ejército sea convertido en fuerza policial. Ante la imposibilidad de la PNC de cubrir todo el territorio para dar seguridad a los ciudadanos, sus bienes e integridad de recursos naturales.

Según la Constitución de la República, las fuerzas armadas están para defender la soberanía de la nación, pero pueden pasar 500 años y no habrá tal agresión y se continuará derrochando el dinero inútilmente. Si en caso hubiera un conflicto están las instancias políticas, y si éstas fracasan, están los marines gringos, maestros en intervenciones. Propongo que el Ejército se transforme en una guardia rural, que lleve paz y justicia a nuestros campos y ceder a la PNC las áreas urbanas del país.

Mario E. Barrientos, P-17 8,256

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Crítica: Lleno de avaricia

Diputado Jorge Méndez: me indignó mucho cuando declaró por la televisión que usted “sí” merecía un aumento salarial, porque “sí trabaja”. Su obligación es trabajar; para eso se le paga.

¿O qué pretende? ¿Que se le condecore o que se le haga un monumento porque sí trabaja?

Muchos guatemaltecos trabajamos y “muy duro” y no pretendemos que nos den aumentos tan llenos de avaricia como los que usted y sus compañeros se habían recetado.

Susana Montenegro, A-1 660,999.

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