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HORIZONTES Concesiones y transparencia
“Privatizar si, pero con transparencia”.
Por:
Francisco Beltranena.
En momentos en los que se ha producido un serio enfrentamiento entre el Gobierno de la República y la Iglesia Católica por el tema de las concesiones mineras en San Marcos, es propicio para reflexionar sobre el proyecto de concesiones que en materia de transporte se viene preparando.
El tema de las concesiones en materia de transporte gira alrededor de puertos, aeropuertos y carreteras. Por ejemplo, en el caso de Puerto Barrios se tiene contemplada una ampliación de sus instalaciones, las que en 1989 fueron concesionadas a Cobigua por 25 años. Santo Tomás de Castilla y Puerto Quetzal se pretende una participación del sector privado y al mismo tiempo la concesión de sus instalaciones.
En el caso de los aeropuertos, el tema principal gira alrededor deLa Aurora. El aeropuerto La Aurora, el más importante del país, recibe actualmente 1.6 millones de pasajeros que llegan y salen del país.
Se estima que al menos el 50 por ciento son turistas. La Aurora, el aeropuerto más importante, tiene varias deficiencias y no cumple con las recomendaciones de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).
Desde 1992, Guatemala tiene un convenio de cielos abiertos con Estados Unidos. Sin embargo, por el hecho que el país ha sido clasificado como categoría 2 en la evaluación de la Administración Federal de Aviación (FAA) International Aviation Safety Assessment (IASA), ninguna línea aérea guatemalteca puede iniciar nuevos vuelos a Estados Unidos, lo que limita la competencia en ese mercado.
Ya que las naciones vecinas de Guatemala esperan pronto calificar para categoría 1 en la IASA, Guatemala enfrentará una situación no competitiva, debido a que será el único país de Centroamérica que dependa principalmente de líneas aéreas extranjeras para vuelos a Estados.
Las principales deficiencias de la evaluación de la FAA están relacionadas con la autoridad de Aeronáutica Civil de Guatemala (DGAC). La falta de capacidad institucional, cambios de personal y salarios bajos para su personal, no aseguran los requerimientos de seguridad requeridos por la FAA. Además, la DGAC es actualmente la que opera el aeropuerto La Aurora, lo cual constituye una situación inadecuada de conflicto de intereses de un operador/regulador.
En opinión de especialistas consultados por el Gobierno de Guatemala, los planes para la construcción de un nuevo aeropuerto internacional para Guatemala tendría un costo de más de US$1 mil 200 millones y un período de construcción de hasta 10 años.
Dado que el aeropuerto existente podría fácilmente doblar su capacidad, ese financiamiento y la construcción del nuevo aeropuerto aún no es seguro. Recomiendan estos asesores internacionales enfocarse en mejorar en corto tiempo la infraestructura del aeropuerto existente.
La Aurora, según los especialistas, necesitará inversiones de por lo menos US$200 millones.
Las principales inversiones deberían ser las concernientes a la reubicación de la pista de rodaje existente y el mejoramiento del edificio existente o la construcción de un nuevo edificio del aeropuerto, posiblemente usando el terreno del Hipódromo de la ciudad.
El llamado a concesión del aeropuerto La Aurora debe ser hecho en forma transparente y abierta para todos para asegurar la mejor solución para las necesidades de la infraestructura aérea de Guatemala. En opinión de los especialistas, los planes actuales para hacer la concesión de La Aurora a COMBEX-IM, la compañía encargada del manejo de la carga, sin una evaluación de las necesidades de inversión del aeropuerto y sin un proceso de licitación internacional no estarían de acuerdo con los principios mencionados anteriormente y seguramente pondría en entredicho la transparencia que requiere este proceso.
Estamos a las puertas de un nuevo proceso en el que servicios prestados por el Estado estarían siendo concesionados a favor del sector privado nacional o internacional. Dios quiera que nuestras autoridades puedan demostrar de forma transparente con sus acciones el voto de confianza que en ellos hemos depositado los guatemaltecos.
En momentos en los que la credibilidad de las relaciones político empresariales es puesta en tela de juicio del Comcelgate, se hace necesario, hoy más que nunca, no sólo ser honrado, sino demostrarlo con las acciones. ¡Hasta la próxima!
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