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COLABORACIÓN El vertedero de El Trébol
En el traslado del basurero de la capital, la municipalidad debe demostrar su capacidad.
Por César Barrientos (-)
A manera de antecedente: desde 1983-5, dentro de los proyectos concebidos para el “Programa de Medio Ambiente de la Municipalidad de Guatemala”, dejamos planteado un eventual traslado del vertedero municipal de “El Trébol”. Esto se dio en la administración municipal de José Ángel Lee.
El programa, que incluía proyectos como el del “Cinturón Ecológico de la Ciudad”, la “Recuperación de la Cuenca del Lago de Amatitlán” y el “Saneamiento Ambiental Integral de la Ciudad”, entre otros, fue presentado a la siguiente administración del señor Arzú, incluyendo los planes de financiamiento por parte del BID (US$36 millones para una primera etapa).
El sub-proyecto de “Manejo Integral de los Residuos Sólidos” quedaba incluido, en ese “paquete”.
En la siguiente administración (de Óscar Berger), participamos con TECNOSOLO, de Brasil y GBM-Guatemala/BID en una consultoría específica para manejo de desechos del área metropolitana.
Más recientemente, a solicitud de la presente administración edil, ofertamos una asesoría para terminar la actual etapa del botadero, con técnicas de vertedero controlado, plantear una etapa transitoria de 5-10 años, en el barranco norte de El Trébol, con técnicas de relleno sanitario y, entonces, realizar el traslado a uno o varios sitios alternativos, a partir de los estudios previos que sean pertinentes.
Desde hace 25 años, hemos propuesto que, para pensar en un traslado del relleno de la capital, hay que demostrar la capacidad técnica-administrativa-financiera de la municipalidad capitalina.
Un relleno sanitario sin molestias de malos olores, de humo por incendios, sin mayores grados de contaminación para el suelo, agua y aire, aunado a una recolección-transporte de basuras que alcance por lo menos a un 90 por ciento de la población y con todas las especificaciones técnicas, permitiría aspirar a un traslado que la gente no objetaría.
Todo, a partir del efecto demostrativo de por lo menos cinco años de buen manejo y apariencia impecable. En pocas palabras, para poder trasladar el relleno, hay que terminar con la mala impresión que ha dado siempre el vertedero municipal de El Trébol.
Para finalizar, vale mencionar que es paradójica la situación: un relleno sanitario ubicado en el centro geográfico de una ciudad capital es aparentemente descabellado, pero los ahorros por menor traslado de los residuos desde la periferia son considerables.
Esto, trasladado al pago de las tarifas correspondientes se traduce en economía doméstica. Por otro lado, hay que mencionar que un traslado del relleno a otro punto, conlleva inversiones adicionales, además de los costos de convertirlo en un verdadero relleno sanitario, cuyo manejo es también costoso (alrededor de Q120 por tonelada dispuesta).
(-) Ingeniero ambiental y sanitario, consultor principal de ECONSULT.
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