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Guatemala, domingo 12 de junio de 2005

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Además, en esta sección:

EDITORIAL
Aliento frente a la desesperanza

Hace 43 años nació en Rivas, Nicaragua, un hombre privado de sus brazos y, por lo tanto, frente a la cultura latinoamericana de descalificación y marginación, destinado a convertirse en una persona improductiva y condenada a vivir de la asistencia de los suyos y de la caridad pública.

Pero aquel hombre, cuya misión lo ha hecho prototipo de ejemplo universal de fe y tenacidad, vino al mundo henchido de voluntad para sobreponerse a las adversidades, gracias a lo cual no sólo aprendió a valerse por sí mismo y a superar cualquier complejo de inferioridad por su discapacidad, sino que se labró una brillante carrera como músico, compositor, escritor motivacional y convincente y ameno orador.

Tony Meléndez, el nombre de aquel conocidísimo personaje, estará presente esta semana en el país, para llevar su mensaje de amor, confianza, esperanza y fortaleza a aquellos que sienten que las puertas del cielo se les han cerrado sólo porque afrontan alguna limitación física que probablemente en nada se compara a la que agobia a este gran hombre, cuya historia y méritos artísticos ha conmovido al mundo e hicieron estremecer hasta las lágrimas el sentimiento del Papa Juan Pablo II.

Esta será, pues, una semana atípica, porque en medio del pesimismo y el desaliento sociales, se levantará la voz de un apóstol del optimismo y del éxito.

En los logros de Tony Meléndez se descubre un campo infinito de posibilidades de desarrollo en la educación, el arte y cualquier profesión, para personas que han bajado la guardia por padecer algún tipo de limitación, sin caer en la cuenta de que ese es sólo un pequeño reto a vencer para sobresalir en la vida, con más méritos que aquellos dotados de todas sus facultades físicas.

Por fortuna, no se trata de una tendencia generalizada, porque también hay en el país ejemplos de personas que han superado el lastre de su capacidad, y además de valerse por sí mismas en todos los sentidos, llevan una existencia pletórica en experiencias positivas, ejemplares y enriquecedoras.

El mensaje y el ejemplo de Meléndez no es exclusivo para quienes tienen limitaciones físicas, pues para los enfermos del espíritu y vestidos de ropajes de frustración, desaliento, pesimismo e incertidumbre, descorre el velo que les permitirá ver las cosas bellas de la vida, la bondad infinita e ilimitada de Dios y las oportunidades de realización personal cuyo alcance y disfrute demanda apenas un ápice de la inmensa voluntad de la que está dotado el ser humano.

Y aunque esta vez Guatemala sea la afortunada de recibir a este adalid de la dependencia de la voluntad de Dios, su mensaje debe resonar triunfante por todos los confines del universo, porque en todas partes hay personas necesitadas de amor, consuelo y solidaridad, a la espera de una mano que las rescate del olvido y las sitúe en la senda luminosa del triunfo y la bienaventuranza.

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Fo
Por: fo@guate.net.gt

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TIEMPO Y DESTINO
Gobierno, IGSS y la compra de genéricos

Es necesario estudiar lo que sucede en el IGSS
Por: Luis Morales Chúa

Los grandes compradores oficiales de medicinas en Guatemala son los ministerios de Salud Pública y Defensa Nacional, más el Instituto de Seguridad Social.

Invierten miles de millones de quetzales en esos productos, poco en proporción a las necesidades de la población enferma; pero suficiente para desatar una batalla feroz entre algunos vendedores de medicamentos, sus agentes y los infaltables cabilderos.

Y me gustaría saber por qué en las juntas de calificación, representantes del IGSS y del Ministerio de la Defensa Nacional, más tres diputados que no tienen pito que tocar en esos negocios, han inclinado la balanza en favor de fármacos caros y no de los baratos, cuando el Gobierno mismo vota en favor de los medicamentos genéricos.

Pero, lo que me interesa es el IGSS, actualmente en crisis como consecuencia de los desfalcos cometidos por miembros de una junta directiva pasada que, en pandilla, sustrajeron más de más Q300 millones, que no han sido recuperados.

Si el IGSS se derrumba, como desearían los interesados en destruirlo, para después comprarlo o venderlo, millones de enfermos serían perjudicados, especialmente ancianos debilitados, que no tienen dinero para buscar asistencia médica privada.

La austeridad implantada en el instituto, para atenuar daños causados por los desfalcadores, llega a límites insoportables tanto para pacientes como para médicos, quienes ven limitados sus esfuerzos por curar a trabajadores activos y jubilados.

El personal administrativo programa citas a seis o siete mes plazo —tiempo suficiente para morir diez veces—; hay que llegar dos y tres días en solicitud de medicinas y, generalmente, en las farmacias del IGSS responden que no tienen en existencia.

Debería entonces comprar medicinas baratas y seguras; pero, en lugar de eso, suprime numerosos medicamentos de las listas tradicionales, reduce la cantidad a entregar y todo el sistema entra en crisis, sin que médicos ni pacientes tengan culpa de ello.

En tales circunstancias los medicamentos genéricos podrían ser parte de la solución; pero, pero, el afán de obtener ganancias por parte de algunos vendedores de medicinas produce un impactante choque de intereses y el IGSS debería tomar, al menos temporalmente, posición en favor de los genéricos.

Esta vez, sin embargo, su representante, apoyado por el del Ministerio de la Defensa, en las juntas de calificación —cada una integrada por tres miembros— se ha colocado al lado de las compañías transnacionales, y respaldado procedimientos inusuales como cambiar sorpresivamente las bases de licitación y exigir a representantes de genéricos presentar ofertas en 24 horas —algo casi imposible, porque ello incluye documentos originales, certificaciones de buenas prácticas manufactureras, pases de ley, intervención escrita de los consulados, presentación de muestras, certificación de registro sanitario, etcétera—; en cambio, a representantes de las empresas transnacionales se les da un plazo de hasta 120 días.

¿Qué hay detrás de todas esas cosas? Pregunta ésta que debe ser respondida por las comisiones de Transparencia y Derechos Humanos, del Congreso de la República; el Comisionado para la Transparencia del Organismo Ejecutivo; el Ministerio Público, encargado de la persecución penal; el Colegio de Médicos y Cirujanos y las personas y organizaciones que dicen luchar contra la corrupción oficial, a menos que esto sea del diente al labio.

Porque algo huele mal, en momentos en que la subgerenta financiera del IGSS, Ana Lucrecia Reyes, en un gesto de dignidad, renuncia al cargo asqueada por la corrupción que, según ella, continúa en el citado instituto.

Y una pregunta final: ¿quién se beneficiará con Q400 millones de sobreprecio, si las cosas siguen como hasta ahora?

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SENTIDO COMUN
¿Para qué los TLC?

Si el comercio sólo se da cuando beneficia a ambas partes, ¿para qué, entonces, los tratados?
Por: Manuel F. Ayau Cordón

Ahora que proliferan por todo el mundo los tratados de libre comercio, es interesante examinarlos sin el ropaje de tecnicismos con que venden esos pomposos conclaves.

El sólo reconocer que el libre comercio es conveniente para los pueblos es un paso adelante.

Pero recurrir a tratados evidencia el atraso conceptual que prevalece en el mundo pues, a pesar de la retórica, no se da el paso que indica ese reconocimiento. Se insiste en controlar, regular, manejar, e interferir el comercio.

Libre comercio es como se da entre los estados de California y de Ohio, en lo cual hasta la fecha no interfiere gobierno alguno.

No hay reglas de origen, ni de contenido, ni requisitos de legislación laboral (la cual es distinta entre Estados), no hay nada de homologación de legislación (todos tienen distinto régimen impositivo), ni hay cuotas o contingentes, u otros requerimientos que obliguen a mantener una burocracia como la de los tratados. En los TLC se perpetúa el mercantilismo y se burocratiza —no se libera— el comercio.

Pero no crean que el libre comercio dentro de EEUU es por designo de quienes ahora gobiernan.

Está estipulado en su constitución (1788) y siempre fue respetado. Y no han faltado intentos de interferir el comercio con objeto de privilegiar a sus productores locales, pero las cortes los han declarado inconstitucionales.

La esencia, lo fundamental del comercio sigue siendo elusivo: 1) El comercio es necesariamente, siempre, entre dos personas (o sus representantes) que intercambian su propiedad privada. No son gobiernos ni países los que comercian. 2) Se trata de las personas que habrán obtenido su derecho de propiedad legítimamente, pues de lo contrario deberían estar en la cárcel. 3) Ciertamente, su derecho de propiedad lo habrán obtenido con la colaboración de otros, a quienes habrán remunerado debidamente. Es cuenta saldada y, 4) la colaboración del Gobierno también fue saldada con impuestos.

El lugar de residencia de las personas, si viven en el mismo o en distinto país, es irrelevante, pues su derecho de propiedad no está condicionado al lugar político de residencia.

Y, obviamente, el comercio sólo ocurrirá si beneficia a ambas partes. El beneficio “del país” será la suma de beneficios individuales.

El libre comercio pone presión a productores locales a ser eficientes, pero como esa presión algunos la consideran incómoda o indeseable, con frecuencia piden privilegios al Gobierno arguyendo que competidores extranjeros no pagan impuestos, sacan divisas y no dan empleo.

Con objeto de poder vender más caro y hacer rentable sus negocios piden al Gobierno que los ayude restringiendo el derecho de propiedad de los demás, el derecho de intercambiar sus cosas libremente.

Dicen —por error— que nada se podrá exportar si se está en desventaja competitiva; pero en tal caso tampoco se podría importar, pues nadie enviará nada si no recibe cosas a cambio, cosas cuya producción también contribuirá con impuestos, generarán o economizarán divisas y darán empleo.

El hecho es que en tanto la relación de precios de las cosas no sea exactamente la misma entre dos lugares, la gente comerciará con beneficio mutuo.

No olvidemos que exportar es el costo y el beneficio es importar, al igual que producir es el costo y consumir el beneficio.

Las trabas a la importación, establecidas en los TLC equivalen a devaluar nuestro trabajo y nuestra producción.

Al final del día, la pregunta es: si el comercio sólo se da cuando beneficia a ambas partes, ¿para qué recurrir a tratados y no simplemente eliminamos unilateralmente los estorbos a nuestros ciudadanos y quitamos las aduanas?

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COLABORACIÓN
Preámbulos de la Tercera Guerra

Estados Unidos está hundido en un baño de sangre espantoso
Por: Julio Maza

En el mundo hay serios proble- mas. Señalarlo no es alarmismo, sino simple relación de factores y hechos.

Hay más de dos causas, pero las más significativas son el petróleo y la súper población. La miseria, el hambre, la ignorancia y la salud demuestran que las doctrinas en que apostamos el siglo pasado han fracasado rotundamente.

Algunos lo vimos, pero no fuimos escuchados. Recuerdo a mi entrañable amigo Pedro Julio, quien apoyó la causa en los años 50 para frenar la explosión demográfica y sólo nos sacamos ser vilipendiados.

El más grande genio que tuvo Guatemala en esta causa fue Jorge Arias Deblois, quien tampoco fue escuchado.

El petróleo es hoy un arma letal tiene a dos mil millones de seres humanos de rodillas, implorando clemencia.

Está en manos de unos pocos estados fundamentalistas de Islam, que en unión con el grupúsculo petrolero de Wall Street gobiernan la economía del planeta sin misericordia alguna.

El mundo está en problemas. Rabiosos radicales, como Hugo Chávez, tienen a América Latina en sus manos.

Hace pocos días el anciano y decrépito Fidel Castro lo consagró como su delfín. Bolivia, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, Colombia, como señala Villagrán Kramer, somos blancos directos de la influencia de ese nuevo movimiento que dirige y financia el venezolano.

Estados Unidos está hundido en un baño de sangre espantoso. No podemos explicarnos cómo, con la alta tecnología estadounidense, pueden ocurrir esos explosivos que estallan diariamente en Irak.

El Cairo, Pakistan, Afganistán, sufren el terrorismo constante. África está hundida en el hambre, la miseria y el sida, pero nadie piensa en sus habitantes, porque son muchos y no tienen nada.

Una bestia política como el cabecilla de Corea del Norte, sin talla ni cultura e incapaz de darle de comer a su propio pueblo, implora comida gratis y chantajea a Corea del Sur, ya Japón con su bomba atómica.

Europa está contra la pared y su economía, arrinconada por China, no soportará más el endurecimiento del euro que tiene a Alemania, la locomotora de Europa, con crecimiento cero por segundo año y a Francia, e Italia, decreciendo en su economía porque no pueden competir con China que solo quiere vender y no comprar más que materias primas.

No hay sistema o máquina capaz de mejorar la productividad frente a salarios de US$0.35 la hora en las grandes potencias a promedios de US$20 por hora con cinco días de trabajo a la semana.

Se compite pues contra los salarios, una conquista de la clase obrera occidental, y contra el sistema capitalista.

Nadie puede competir con China hasta que explote ella o el petróleo se acabe, y será más pronto que tarde.

Aquí se terminarán las sonrisas y alegrías. ¿Estamos ciegos o somos incapaces de ver la realidad?

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COLABORACIÓN
¿Pagar más por voto?

La idea de aumentar la cuota por voto electoral válido resulta controvertida. Unos dicen que no es el momento de hacer una propuesta de esa naturaleza; otros afirman que es saludable para los partidos

Hay propuestas de mal gusto

Las asignación de los US$2 por voto fue duramente criticada, pero finalmente aceptada.

Opinión de Carlos Yat Sierra *

La Constitución de Guatemala, en su artículo 17 de las Disposiciones Transitorias y Finales, dispone que los partidos deben contar con el financiamiento del Estado a partir de las elecciones del 3 de noviembre de 1985. También dispone que una ley específica con rango constitucional debe normar el funcionamiento de los partidos (Ley Electoral y de Partidos Políticos, decreto 1-85).

La Ley Electoral, reformada por decreto 74-87, establece en su artículo 20 los derechos de los partidos.

En el inciso f) dice que éstos gozarán de financiamiento estatal a razón de Q2 por voto válido, o que dicho número de votos permita colocar a un legislador en el Congreso.

Este financiamiento fue considerado suficiente por los autores de nuestra Constitución, pues entonces el tipo de cambio era de 1 x 1 con el dólar de Estados Unidos. Nadie imaginó que años después dicha cantidad sería mucho menor, por la devaluación de nuestra moneda.

A la fecha, Q2 son aproximadamente US$0.25, lo que tiene a los partidos en la calle de la amargura.

En el decreto 10-2004 que reformó la Ley Electoral (26-05-2004), y que era una iniciativa engavetada por más de seis años, con algunas propuestas en beneficio de los partidos, está el nuevo texto del artículo 21, que establece el pago de dos pesos Centroamericanos por voto válido legalmente obtenido en las elecciones. Las reformas de armonización que pasó en tercera lectura, que se enviaron a consulta a la Corte de Constitucionalidad, como lo manda la Carta Magna, establecen en el artículo 21 que los partidos tendrán derecho a US$2, equivalentes en quetzales, por cada voto válido emitido a su favor, pagadero en cuatro anualidades iguales.

Cuando entró en vigencia este decreto, la Prensa y los críticos se manifestaron contra el financiamiento, pero no quisieron ver que ello permitirá la liberación de los partidos y democratizará el quehacer político, pues la ley manda que dichos fondos deben descentralizarse hacia los departamentos y municipios, para apoyar a las organizaciones partidarias.

Creemos que es un buen principio, y vendrá a fortalecer la administración de los partidos, para convertirlos en instituciones serias y así dejen de ser manejados como proyectos electoreros.

Las asignación de los US$2 por voto fue duramente criticada, pero finalmente aceptada como una necesidad para darle un giro diferente a la actividad política.

Cualquier propuesta a futuro que venga para aumentar ese financiamiento, será una propuesta desafortunada, desatinada y de mal gusto, como la propuesta de que el financiamiento debería ser de Q30 por voto válido. ¿Alguien lo dijo? Ojalá lo haya hecho en broma.

Diputado, Comisión de Asuntos Electorales *

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Recuperemos la política

El financiamiento de los partidos es vital en el fortalecimiento de la democracia.

Opinión de Marielos Monzón

El papel de los partidos en una sociedad democráti ca es clave. Algunos politólogos dicen que la calidad de la democracia se mide por la calidad de sus partidos.

Esta afirmación es un tanto absolutista, porque los canales de participación ciudadana no pueden ni deben agotarse en los partidos. Sin embargo, son las instituciones que permiten la gestión democrática del poder.

La crisis de representatividad política que vive Guatemala se explica por factores propios y otros que son comunes en América Latina. Esta crisis tiene como trasfondo la hegemonía de un discurso que planteó como eje el desprestigio de la política y de toda acción colectiva.

Se llegó al extremo de rechazar la intervención de la política en los asuntos económicos, para que no interfiera en la acción del mercado.

La misma tiene su expresión en el cuestionamiento al Estado, que abonó la ola de privatizaciones, la eliminación de controles y la cooptación de los espacios públicos.

Es tal la campaña de desprestigio sobre la política que los candidatos presentan como una cualidad favorable no tener experiencia política y no pertenecer a ningún partido.

De esta corriente de outsider político, el máximo exponente fue Alberto Fujimori, en Perú. La realidad es que las privatizaciones produjeron oleadas de corrupción, mordidas y cooptación de las estructuras políticas.

En Guatemala, a este problema se agrega la debilidad de toda la institucionalidad, la presencia de un Estado racista y excluyente, y la desaparición de una generación entera de cuadros políticos y sociales por la represión.

En este marco cobra vital importancia la discusión sobre las formas de financiamiento de los partidos.

La propuesta de aumentar a Q30 el monto por cada voto recibido tiene sentido si se busca fortalecer la estructura interna y el papel de intermediación que los partidos deben desempeñar.

Subsidiar a los partidos resulta imprescindible para evitar que el financiamiento de las campañas quede en manos de sectores de poder económico que condicionen la actuación política o de grupos del narcotráfico y el crimen organizado.

En muchos países de América Latina y de Europa, los partidos reciben más del triple de dinero por cada voto recibido, pero a la par del financiamiento existen verdaderas estructuras partidarias, trabajo de militancia, de reflexión política y construcción democrática de las agendas y los puestos de elección. Además se cuenta con legislación que abona a la transparencia y a la auditoría social.

El financiamiento de los partidos es vital en el fortalecimiento de la democracia. Guatemala necesita de partidos fuertes, representantes reales de los distintos sectores sociales y canales de participación ciudadana.

Debemos trabajar para tener partidos políticos definidos por un programa, una ideología y una base social clara, muy diferentes a las plataformas electorales o sellos que se negocian para los intereses de alguien que los puede pagar.

Periodista*

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LA BUENA NOTICIA
Como ovejas sin pastor

Al ver Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas (M7 9,36)
Por: Gonzalo de Villa

El evangelio de hoy nos presenta una escena densamente teológica que se abre con la afirmación de la compasión de Jesús por las multitudes que estaban extenuadas y desamparadas.

Podemos ubicar esa compasión en su contexto original: masas de gente en la Palestina del siglo I, en difícil situación económica, en un país ocupado, con agudas diferencias religiosas entre los distintos grupos de élite.

Esos grupos, el auditorio primigenio de Jesús, estaban efectivamente en la pobreza, el desconcierto y la falta de esperanza.

Sin embargo, si trasponemos la escena a nuestra actualidad nos damos cuenta de que también hoy podemos encontrar a multitudes desorientadas, golpeadas por cambios sociales, económicos y culturales que también están a merced de la falta de alternativas, de la acelerada erosión de modos tradicionales de vida.

Ello significa grandes retos en todos los planos de la vida nacional, pero aquí quiero subrayar que la imagen impactante de Jesús es de quien se preocupa por la suerte de los desorientados y confundidos, golpeados y en el desamparo.

Ante esa realidad Jesús les va a decir a sus discípulos una frase no por muy conocida menos actual: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos.

Rueguen al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”. Se podrían dar muchas interpretaciones a esa frase pero quiero escoger una que me parece no sólo adecuada, sino de enorme actualidad.

El dueño de la mies, que es claramente Dios, va a ser en nuestro mundo contemporáneo encerrado en imágenes peligrosas e inquietantes.

Para un sector importante de la población a nivel mundial Dios es hoy, en sus vidas y horizontes culturales, el ausente y silencioso.

La secularización en la sociedad que, en algunos países de vieja matriz cristiana, afecta ya a grandes mayorías de la población, coloca a Dios como una imagen del pasado, irrelevante hoy.

En otros sectores importantes la imagen de Dios es la de un Dios militante que demanda mártires para promover su causa y de ello encontramos abundantes ejemplos en el mundo islámico en donde se da la religión de más alto crecimiento a nivel mundial.

En otros, Dios es un activista social que promueve la causa de la justicia con recetas particulares de muy variable pertinencia.

En otros, finalmente, la imagen preponderante de Dios es la de un satisfactor de emociones.

Ante todas ellas nos cabe la pregunta: ¿Quién es el dueño de la mies y qué trabajadores son los enviados por El? El evangelio hoy nos ofrece un atisbo de solución: a lo que Jesús envía en un primer momento a sus discípulos es a expulsar espíritus impuros y a curar toda clase de enfermedades y dolencias.

Un primer reto en ello está en anunciar y celebrar a un Dios que sana y exorciza esos males y dolencias, un Dios siempre mayor que cualquier imagen preconcebida que de Él tengamos.

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